Entre el pragmatismo y la diplomacia: Semejanzas y fisuras en el discurso ruso sobre Venezuela

Moscú navega entre la lealtad ideológica y el realismo estratégico, al tratar la situación venezolana con cautela para preservar intereses y evitar una mayor escalada de tensiones. Fotografía: Kremlin de Moscú, Rusia / Pavel Kazachkov.

Guacamaya, 26 de enero de 2026. Según declaraciones de este lunes, el Kremlin mantendrá relaciones con Venezuela, país con el que ha sostenido contacto tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero por fuerzas estadounidenses. Esta posición oficial se suma a una serie de reacciones recientes que si bien muestran un discurso cohesionado en la defensa de relaciones bilaterales también muestra  matices críticos hacia el entorno chavista.

Distintos funcionarios del gobierno y la diplomacia rusa han emitido declaraciones públicas en los últimos días entre las que destacan condenas a la operación militar e incluso alertas de posibles traiciones internas. Si bien estas reacciones muestran un discurso cohesionado en la defensa de relaciones bilaterales, también deja en evidencia ciertos matices críticos hacia el entorno chavista.

Vocería y diplomacia defienden a Venezuela

Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, enfatizó este lunes la continuidad de las relaciones con Venezuela pese a los cambios, al afirmar: «Tenemos relaciones bilaterales independientes, tenemos varios proyectos que nos interesa continuar, tenemos inversiones en Venezuela». Peskov añadió que «conoce bien» a Delcy Rodríguez, la actual presidenta encargada y que mantiene contacto constante con Venezuela, en declaraciones citadas en la agencia rusa TASS.

El mismo domingo, Sergei Ryabkov, viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia para América de Norte y del Sur, condenó la captura como «flagrante violación de numerosas disposiciones del derecho internacional». Ryabkov insistió en que Moscú planteó la liberación de Maduro y Flores «desde las primeras horas», aunque no desestimó la posibilidad de concederles asilio políto pese a no tenerlo en discusión momentaneamente, según señaló a TASS.

Días antes, el pasado 14 de enero, Serguéi Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores, había escalado la retórica al afirmar que «Estados Unidos está aplastando al mundo con su ataque a Venezuela y sus amenazas a Irán», según declaraciones recogidas por Reuters. Posteriormente, denunció durante su mensaje anual que Estados Unidos cometió una «brutal invasión armada» al capturar al presidente Maduro.

Críticas y silencios de actores fundamentales

Este domingo también se pronunció Serguéi Melik-Bagdasarov, embajador ruso en Venezuela, quien criticó en cambio la negligencia militar local durante la operación estadounidense. «Hubo al menos dos disparos y ambos fallaron su objetivo», al atribuirlo a la falta de capacitación en sistemas antiaéreos rusos como el Iglá. Además, acusó traiciones internas: «Conocemos los nombres de estos traidores que huyeron de Venezuela», señaló en declaraciones emitidas en Rossiya-24.

Si bien se han dado todo un conjunto de reacciones desde el Gobierno ruso, destaca que el propio presidente Vladímir Putin ha evitado pronunciar una condena explícita contra la intervención estadounidense en Venezuela. Sin embargo, sí expresó respaldo a la firmeza de Cuba en la defensa de su soberanía, a raíz de las tensiones surgidas con Estados Unidos tras la captura de Maduro y la muerte de 32 combatientes cubanos que intentaron protegerlo.

A finales de 2025 se promulgó el Acuerdo de Asociación Estratégica y Cooperación entre Rusia y Venezuela, que refuerza la alianza bilateral en materia política, militar y energética. La cautela del Kremlin busca preservar la coherencia de ese pacto, almostrar apoyo a sus aliados sin escalar aún más el conflicto diplomático con Washington.

Un desmarque sin romper lazos

Los discursos rusos coinciden en condenar la intervención de Estados Unidos como ilegal y en reafirmar compromisos con Venezuela, al priorizaro inversiones y cooperación militar a largo plazo. Mientras unos representantes diplomáticos enfocan la crítica externa hacia Washington, portavoces del Gobierno apuntan hacia el pragmatismo económico.

No deja de ser interesante contradicciones sutiles evidenciadas por la responsabilización directa al personal venezolano por negligencia y traiciones, a la par de la defensa incondicional hacia el liderazgo chavista. La fricción sugiere que Rusia busca desmarcarse de fracasos operativos sin romper alianzas, al tiempo en el que evita respaldar públicamente a un régimen expuesto como vulnerable.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *