La visita de Doug Burgum a Caracas podría parecer, a primera vista, un movimiento extraño dentro de la diplomacia estadounidense.
La reciente escalada de tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán amenaza no solo la estabilidad geopolítica de Oriente Medio, sino también los mercados energéticos globales. Mientras los precios del petróleo muestran fuertes repuntes y las aseguradoras marítimas restringen la cobertura de riesgo de guerra en el Golfo Pérsico, expertos advierten sobre la fragilidad del régimen iraní y los posibles escenarios tras la salida del ayatolá Alí Jamenei. En este contexto, Venezuela emerge como un actor estratégico capaz de influir en la oferta mundial de crudo, ante la posibilidad de interrupciones prolongadas en el Estrecho de Ormuz.
Desde la madrugada del sábado, las fuerzas armadas de Estados Unidos e Israel bombardearon varios objetivos dentro de Irán, quien ya ha respondido con bombardeos a bases militares de los primeros en la región.
