La reciente escalada de tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán amenaza no solo la estabilidad geopolítica de Oriente Medio, sino también los mercados energéticos globales. Mientras los precios del petróleo muestran fuertes repuntes y las aseguradoras marítimas restringen la cobertura de riesgo de guerra en el Golfo Pérsico, expertos advierten sobre la fragilidad del régimen iraní y los posibles escenarios tras la salida del ayatolá Alí Jamenei. En este contexto, Venezuela emerge como un actor estratégico capaz de influir en la oferta mundial de crudo, ante la posibilidad de interrupciones prolongadas en el Estrecho de Ormuz.
Desde la madrugada del sábado, las fuerzas armadas de Estados Unidos e Israel bombardearon varios objetivos dentro de Irán, quien ya ha respondido con bombardeos a bases militares de los primeros en la región.
Venezuela atraviesa una acelerada reconfiguración de su sector energético y de sus relaciones económicas internacionales, marcada por la flexibilización de sanciones, el regreso de grandes compañías petroleras, la revisión de contratos firmados durante años de aislamiento y nuevas negociaciones con Washington y Europa.
