El éxito de nuevos esfuerzos técnicos e iniciativas de negociación con empresas estadounidenses depende de superar un déficit de inversión estimado…
La visita del presidente estadounidense a Pekín evidencia la profunda interdependencia entre China y Estados Unidos, pero también las tensiones estructurales que atraviesan su relación. Mientras ambas potencias intentan evitar una ruptura abierta, la disputa por el liderazgo tecnológico, el futuro de Taiwán y el impacto de la crisis en Oriente Próximo mantienen vivo el riesgo de una nueva escalada global.
La idea de que Venezuela pueda convertirse en el estado 51 de Estados Unidos ha parecido, hasta la actualidad, una provocación o parte de la estrategia retórica propia de Donald Trump.
