Abelardo vs. Cepeda: una Colombia dividida y las implicaciones para Venezuela
La primera vuelta presidencial en Colombia dejó un país dividido en dos bloques ideológicos.
La primera vuelta presidencial en Colombia dejó un país dividido en dos bloques ideológicos.
La visita del presidente estadounidense a Pekín evidencia la profunda interdependencia entre China y Estados Unidos, pero también las tensiones estructurales que atraviesan su relación. Mientras ambas potencias intentan evitar una ruptura abierta, la disputa por el liderazgo tecnológico, el futuro de Taiwán y el impacto de la crisis en Oriente Próximo mantienen vivo el riesgo de una nueva escalada global.
La sucesión de António Guterres en la Secretaría General de la ONU ha comenzado formalmente con audiencias públicas de los candidatos ante la Asamblea General. En un proceso aún abierto y altamente condicionado por el Consejo de Seguridad, cuatro figuras con trayectorias muy distintas —Michelle Bachelet, Rafael Grossi, Rebeca Grynspan y Macky Sall— exponen sus visiones sobre el futuro del multilateralismo en un contexto de creciente fragmentación geopolítica y tensiones regionales, incluyendo el nuevo escenario político en Venezuela tras el 3 de enero.
La reciente escalada de tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán amenaza no solo la estabilidad geopolítica de Oriente Medio, sino también los mercados energéticos globales. Mientras los precios del petróleo muestran fuertes repuntes y las aseguradoras marítimas restringen la cobertura de riesgo de guerra en el Golfo Pérsico, expertos advierten sobre la fragilidad del régimen iraní y los posibles escenarios tras la salida del ayatolá Alí Jamenei. En este contexto, Venezuela emerge como un actor estratégico capaz de influir en la oferta mundial de crudo, ante la posibilidad de interrupciones prolongadas en el Estrecho de Ormuz.
Desde la madrugada del sábado, las fuerzas armadas de Estados Unidos e Israel bombardearon varios objetivos dentro de Irán, quien ya ha respondido con bombardeos a bases militares de los primeros en la región.
El Foro Económico Mundial vuelve a Davos del 19 al 23 de enero de 2026 en su 56ª edición, en un contexto internacional descrito por sus propios organizadores como de “máxima tensión”. Elegido hace décadas por ser el mes más tranquilo del calendario político, enero ya no ofrece sosiego: guerras latentes, rivalidades estratégicas abiertas y una economía global fragmentada convierten a Davos en un escenario donde el diálogo es urgente, pero también profundamente incómodo.
Una ajustada votación bipartidista en la Cámara Alta reabre el debate sobre quién decide la guerra en Estados Unidos, luego de la sorpresiva operación militar en Venezuela y en medio de crecientes temores sobre las ambiciones exteriores del presidente.
La Organización de los Estados Americanos (OEA) celebró una sesión extraordinaria impulsada por Colombia para abordar la crisis venezolana tras la operación militar de Estados Unidos que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro, un hecho que ha generado una profunda división regional entre quienes condenan la intervención por violar la soberanía y quienes, aun rechazando el uso de la fuerza, insisten en la ilegitimidad del poder en Caracas.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunió este lunes en una sesión de emergencia solicitada por Venezuela tras el bombardeo de Caracas por parte de Estados Unidos y la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. La reunión, que comenzó a las 10:00 de la mañana hora de Nueva York, estuvo marcada por fuertes divisiones entre los Estados miembros, con condenas generalizadas al uso de la fuerza, llamados a la liberación del mandatario venezolano y, en contraste, respaldos explícitos a la operación estadounidense bajo el argumento de la lucha contra el narcoterrorismo y la restauración democrática.
La Unión Europea decidió prorrogar por un año más, hasta el 10 de enero de 2027, las medidas restrictivas vigentes contra Venezuela, al considerar que persisten acciones que socavan la democracia y el Estado de derecho, así como violaciones de derechos humanos y prácticas de represión contra la sociedad civil y la oposición política. La decisión del Consejo se adopta, además, a la luz de los acontecimientos relacionados con las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 y su desarrollo posterior.