La presidenta encargada anunció, en el marco de una reunión con inversionistas extranjeros, el envío de una misión diplomática de Venezuela encabezada por Félix Plasencia a Washington, pocas horas antes de que se hiciera pública la licencia de la OFAC. Fotografía: Instagram / @delcyrodriguezv.
Este artículo ha sido editado con nueva información a las 18:00 GMT-4.
Guacamaya, 24 de marzo de 2026. La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, participará en el FII Priority Summit de Florida, mientras que ya ha anunciado la reapertura de la embajada en Washington.
De confirmarse su asistencia presencial, la participación de Rodríguez marcaría un antes y un después en las relaciones entre Caracas y Washington, aun con el chavismo en el poder. Sería la primera vez que un mandatario venezolano pisa Estados Unidos desde 2018; fue tras las elecciones de ese año cuando se rompió el reconocimiento formal de la Casa Blanca a Miraflores.
El martes, la presidenta encargada también anunció, durante un encuentro con un grupo de inversionistas traídos por Signum Global Advisors, que una delegación diplomática encabezada por Félix Plasencia viajará en los próximos días a Washington, con el objetivo de avanzar en la reapertura de las relaciones entre Caracas y el Gobierno de Estados Unidos.
El anuncio fue seguido inmediatamente por la Licencia General 53 por parte de la administración de Donald Trump, permitiendo las transacciones necesarias para retomar la misión diplomática.
La presencia de Rodríguez en el foro, produciéndose en un contexto de acercamiento diplomático, refuerza el vínculo entre la agenda política y la atracción de inversión extranjera, en medio de las recientes señales de flexibilización de las sanciones.
En ese mismo contexto, reiteró el llamado a la administración del presidente Donald Trump para que sean levantadas las sanciones económicas contra Venezuela, al señalar que estas medidas afectan tanto a la economía nacional como al interés de potenciales inversionistas extranjeros.
“Le hemos pedido al presidente Trump que no haya sanciones contra Venezuela ni contra su economía”, expresó.
Licencia general de OFAC abre espacio diplomático para la embajada venezolana en Washington
En paralelo a estos anuncios, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), emitió recientemente la Licencia General 53, que autoriza transacciones vinculadas a misiones diplomáticas, lo que en la práctica permitiría el funcionamiento de representaciones oficiales venezolanas en territorio estadounidense.
Este tipo de licencias son herramientas utilizadas por el gobierno estadounidense para permitir actividades que, en principio, estarían restringidas por el régimen de sanciones, incluyendo aquellas relacionadas con operaciones diplomáticas.
Este desarrollo se enmarca en un proceso más amplio de flexibilización de algunas sanciones y de acercamiento progresivo entre ambos países, que abre la puerta a eventuales acuerdos en materia política, económica y energética.
Una historia de cercanía y de rupturas
Las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Estados Unidos entraron en una etapa de ruptura en 2019, cuando Washington reconoció a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela. A partir de ese momento, la embajada venezolana en Washington pasó a ser objeto de disputa.
Funcionarios y representantes vinculados al gobierno de Nicolás Maduro abandonaron la sede diplomática, mientras que un grupo de activistas y aliados del entonces gobierno interino tomó control del edificio con el respaldo de autoridades estadounidenses. Esta situación generó una disputa legal y política sobre la titularidad y el uso de la propiedad.
Posteriormente, las autoridades estadounidenses asumieron el control del inmueble, y la presencia diplomática oficial del Estado venezolano en Washington quedó prácticamente suspendida. En paralelo, se redujeron las operaciones consulares y se limitaron los canales formales de comunicación bilateral.
Desde entonces, los contactos entre ambos países se han mantenido de forma intermitente y en niveles reducidos, con episodios de acercamiento y negociación que no llegaron a consolidar una normalización plena de las relaciones.
Las primeras representaciones diplomáticas de Venezuela en Estados Unidos surgieron tras la independencia del país a comienzos del siglo XIX, cuando Caracas necesitaba obtener reconocimiento internacional y abrir canales de comercio y financiamiento. Inicialmente, las misiones eran informales y estaban a cargo de agentes o encargados de negocios ubicados en ciudades estratégicas como Washington D.C., Nueva York y Filadelfia, combinando funciones diplomáticas, consulares y comerciales. Durante este período, Venezuela también formaba parte de la Gran Colombia, por lo que la diplomacia hacia Estados Unidos estaba coordinada dentro de esa entidad, hasta la separación definitiva en 1830, cuando comenzó a consolidarse la representación venezolana como Estado independiente.
A lo largo del siglo XIX y comienzos del XX, la embajada venezolana evolucionó hacia una estructura más formal, adaptándose a los cambios políticos internos y al crecimiento del comercio internacional, especialmente con la exportación de café y cacao. La profesionalización de la diplomacia se consolidó con el auge del petróleo, cuando la embajada en Washington se convirtió en un actor estratégico en las relaciones bilaterales, reflejando tanto la consolidación del Estado venezolano como la creciente importancia de Venezuela en el sistema internacional.
En la actualidad, la representación diplomática entre Venezuela y Estados Unidos puede resultar clave no solo para la conducción de las relaciones políticas y económicas bilaterales, sino también para la facilitación de inversiones, el intercambio comercial y la cooperación en áreas estratégicas. Asimismo, se espera que cumpla un papel fundamental en la atención de la comunidad venezolana en territorio estadounidense, brindando servicios consulares, asistencia en trámites legales y apoyo en situaciones de emergencia, lo que la convierte en un vínculo esencial para la protección de los derechos e intereses de los ciudadanos venezolanos en el exterior.







