Venezuela en la geopolítica de los minerales críticos: ¿El as bajo la manga es el Galio?

El galio es un mineral estratégico para la industria armamentística y Venezuela podría tener una de las principales reservas del mundo, aunque nunca se ha exportado. Fotografía: Foobar.


Jorge Barragán es analista internacional, egresado de la Universidad Central de Venezuela.

Guacamaya, 3 de febrero de 2026. Existe una batalla silenciosa en el mundo por los minerales críticos. Y allí, en el corazón del Escudo Guayanés, Venezuela guarda una pieza que podría alterar el tablero de la seguridad hemisférica. Hablamos del galio.

¿Qué es el Galio y por qué debería importarnos?

El galio no es el tipo de mineral que verás en una joyería, pero es el que permite que hoy las potencias logren desarrollar su capacidad de defensa militar, en un sistema internacional anárquico donde el poder duro prevalece por encima de las reglas.

Este metal blando y plateado se hace indispensable: es la base del Arseniuro de Galio (GaAs) y el Nitruro de Galio (GaN), compuestos que hacen que los electrones viajen a velocidades que el silicio tradicional solo puede soñar.

Para Estados Unidos, el galio no es una opción; es una cuestión de supervivencia militar. Sin él, los radares de barrido electrónico activo (AESA) de los cazas F-35 perderían su “visión” de largo alcance, los sistemas de interferencia electrónica se quedarían mudos y los misiles guiados de precisión perderían su cerebro. Como bien señala el analista del CSIS, Aidan Powers-Riggs:

“El galio se ha convertido en un arma geoeconómica. No es solo un mineral; es el corazón de la defensa moderna”.

El galio tiene un valor estratégico descomunal, este metal desconocido es crucial para  los sistemas avanzados de guerra electrónica. Estados Unidos no produce galio a nivel nacional y carece de reservas gubernamentales, como bien lo establece un análisis del Atlantic Council.

El puño de hierro de China

Aquí es donde la trama se complica. Actualmente, China no solo posee las minas; posee la voluntad de usarlas como palanca. Pekín controla aproximadamente el 98% de la refinación mundial de galio. No es que el mineral sea escaso en el resto del planeta, es que China ha perfeccionado la infraestructura de procesamiento y las resinas químicas necesarias para extraerlo como subproducto de la bauxita, a precios que han asfixiado cualquier competencia occidental.

A finales de 2024, China lanzó un mensaje claro al prohibir las exportaciones de galio a EE. UU. Aunque en enero de 2026 se ha visto una “tregua táctica” que permite ciertos flujos hasta noviembre. El Pentágono sabe que depender de un adversario para los chips de sus radares es, en términos estratégicos, una negligencia suicida.

Venezuela: Oro gris bajo el barro rojo

El geólogo José Joaquín Bogarín, primer investigador venezolano en formalizar tesis sobre minerales críticos, señala que el país se asienta sobre un “potencial inexplorado”. Bogarín destaca que, más allá de las 350 millones de toneladas certificadas en Los Pijiguaos, el desarrollo de proyectos para procesar los lodos rojos un residuo históricamente descartado pero rico en aluminio y otros elementos permitiría que las reservas actuales crezcan significativamente, posicionando a Venezuela en una escala superior de la geoeconomía global de hecho algunos informes sitúan en 6,000 millones de tonelada  como el potencial geológico total de la bauxita en el país lo que sería casi el 20% del suministro futuro del planeta.

Pero aquí hay que ser crudos: el recurso por sí solo no es nada. La antigua gloria de CVG Bauxilum y la logística de CVG Ferrominera hoy son esqueletos de una capacidad industrial que fue diseñada para producir aluminio, no para capturar minerales críticos. La bauxita venezolana es rica en galio, pero ese galio hoy se pierde en los “lodos rojos” desechos contaminantes porque no tenemos la tecnología de refinación ni las plantas para hacer la separación. 

La recuperación de galio rara vez tiene sentido económico por sí sola, puede ser viable cuando se integra en estrategias multiproducto. La refinación de alúmina ofrece la forma más rápida de aumentar las reservas de galio. En la producción de aluminio, la mayor parte del galio se disuelve en el licor cáustico, mientras que el resto se une a los residuos de lodo rojo. La decisión de China de instalar unidades de captura convirtió sus refinerías de aluminio en un activo estratégico.

Las instalaciones de CVG Bauxilum, la empresa estatal venezolana dedicada a procesar bauxita, fueron diseñadas exclusivamente para la producción de aluminio. Fotografía: CVG Bauxilum.

Lo que podría pasar: El pivote estratégico

Si Venezuela logra, mediante una apertura estratégica y seguridad jurídica y política,  atraer los dólares necesarios para instalar circuitos de recuperación de galio, el panorama cambiaría drásticamente. El país podría tener una posición estratégica descomunal.

Para Washington, un proveedor de galio a solo unos días de navegación por el Caribe sería el sueño de cualquier planificador de logística militar. Para Venezuela, significa entrar en la cadena de suministros de la industria de semiconductores de alta gama, un mercado donde el kilo de galio puro se cotiza en cientos de dólares, no en centavos.

La pregunta no es si tenemos el mineral. La pregunta es si seremos capaces de entender nuestra posición actual como nación en el sistema internacional. Generar la confianza para atraer el capital internacional que nos permita desarrollar esta industria.

Fuentes consultadas:

  • CSIS (2025): Beyond Rare Earths: China’s Growing Threat to Gallium Supply Chains. [Powers-Riggs & Funaiole].
  • Atlantic Council (2025): Solving the US military’s gallium dilemma. [Morgan D. Bazilian].
  • Reuters / Mining.com (2025): US critical minerals list expands. [Andy Home].
  • USGS (2025): Mineral Commodity Summaries: Gallium

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