EE. UU.-Venezuela: Entre presiones y acuerdos se marca el rumbo del petróleo venezolano

Anuncios continuados recientemente abren una nueva fase en relación al destino del crudo del país sudamericano en el tablero energético global. Foto: Repsol

Guacamaya, 07 de enero de 2025. Las últimas horas han colocado a Venezuela en un eje central de la agenda energética internacional. Con la reciente operación militar de Estados Unidos en el país que culminó con la captura y extracción del presidente Nicolás Maduro el sábado pasado, la nación norteamericana ha avanzando en un marco de presión sostenida sobre el petróleo del país caribeño.

Advertencias, incautaciones y exigencias diplomáticas, a la par de nuevos espacios  de negociación han reconfigurado, en pocos días, el panorama energético regional. En este contexto, bajo la presidencia encargada de Delcy Rodríguez, Venezuela muestra resiliencia e interés en sostener su producción y buscar salidas comerciales alternativas o condicionadas a acuerdos diplomáticos y comerciales.

Desde este miércoles, Washington ha intensificado acciones para supervisar y comercializar el crudo venezolano, tras advertir que controlará «indefinidamente» la venta de este recurso energético del país. En este sentido, se prevé el depósito de los ingresos en cuentas gestionadas por Washington para «beneficiar al pueblo venezolano» e impulsar cambios políticos en la nación sudamericana.

«Vamos a poner en el mercado el crudo que esté saliendo de Venezuela, primero este petróleo atascado, y entonces, indefinidamente, hacia adelante, nosotros venderemos la producción que salga de Venezuela en el mercado», expresó Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos, en una conferencia energética de Goldman Sachs en Miami. 

Wright enfatizó la cooperación directa con autoridades venezolanas postcaptura de Maduro, para permitir ventas de crudo bajo supervisión de los Estados Unidos. Así, se espera la entrega, por parte de Venezuela, de entre 30 y 50 millones de barriles en buques de almacenamiento para venta en mercados norteamericanos, de acuerdo a un anuncio previo hecho por el presidente nortamericano, Donald Trump.

El secretario de Energía, Wright, proyectó además que en 18 meses, petroleras estadounidenses reactivarán el sector venezolano, al pasar de 800.000-900.000 barriles diarios actuales a «varios cientos de miles adicionales» pese a la «mala gestión previa». Venezuela cuenta con las mayores reservas petroleras del mundo, con el 17 % del total global, pero aporta apenas el 1 % de la producción. 

Exigencias y presiones siguen en el mapa

Funcionarios estadounidenses citados por ABC News indicaron que Donald Trump exigió a Venezuela cortar lazos con China, Rusia, Irán y Cuba como condición para extraer y vender su petróleo, para así priorizar relaciones exclusivas con Estados Unidos. La comunicación habría sido dirigida a la presidenta encargada Delcy Rodríguez, quien según Marco Rubio, secretario de Estado, tendría «solo un par de semanas» para vender sus reservas atascadas antes de la insolvencia financiera. 

El senador Roger Wicker confirmó en la cadena que el plan se centra en el control petrolero sin despliegue de tropas adicionales. Aunque las condiciones y el alcance exacto de estas propuestas pueden variar, muestran la intención de Washington de reconfigurar el alineamiento geopolítico de Venezuela como condición para un eventual alivio o normalización de las relaciones comerciales.

En paralelo, este miércoles la Guardia Costera de Estados Unidos interceptó el petrolero «Marinera» (ex «Bella 1») de bandera rusa, parte de la denominada «flota fantasma» vinculada a crudo ilícito venezolano, tras una persecución de casi tres semanas en el Atlántico. La operación ocurrió sin avistamientos de navíos rusos cercanos, aunque Moscú había desplegado un submarino para escoltar el tanquero.

Asimismo, el Comando Sur de los Estados Unidos informó que la Guardia Costera interceptó en aguas internacionales del Caribe al buque cisterna sancionado M/T Sophia. El barco, que navegaba con una bandera falsa de Camerún, «había atracado por última vez en Venezuela o se dirigía hacia allí», según la secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem.

Las exigencias y posteriores interceptaciones subraya la continuidad de un bloqueo operativo orientado a frenar la circulación de petróleo asociado a Venezuela y sus socios habituales. Este tipo de acciones eleva el costo logístico y financiero de las exportaciones venezolanas a los aliados tradicionales del chavismo, lo que puede presionar a buscar rutas alternativas o un inminente acuerdo con Estados Unidos.

Acuerdos confirmados y alivio de sanciones

La estatal Pdvsa confirmó negociaciones en curso con Estados Unidos para la venta de petróleo. En un boletín oficial, la estatal petrolera afirmó que el proceso «está basado en una transacción estrictamente comercial, con criterios de legalidad, transparencia y beneficio para ambas partes», lo que sugiere un giro hacia una vía de cooperación que podría acompañar o contradecir la narrativa de presión.

Al mismo tiempo, Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, aseguró que Estados Unidos está retirando selectivamente las ‌sanciones a Venezuela. «Estados Unidos está recortando selectivamente algunas sanciones para permitir que ciertos productos petroleros de Venezuela vayan a los mercados mundiales», señaló la vocera en una conferencia de prensa. 

El marco de supervisión podría extenderse mientras persistan las sanciones y las condiciones de disuasión de la actividad petrolera venezolana. Las presiones y persistencia de operaciones contra buques petroleros vinculados a Venezuela reflejan el endurecimiento de la diplomacia energética, que podría obligar a redefinición de las alianzas internacionales en torno al crudo venezolano.

A la par, negociaciones públicas indican un canal de dialogo que podría derivar en acuerdos condicionados a reformas, alivación de sanciones o garantías de suministro. El hecho también puede ser un indicio de que Venezuela busca asegurar ingresos petroleros ante un entorno de presiones persistentes, buscando estabilidad fiscal y liquidez de corto plazo en medio una crisis política tras la captura de Maduro.

Lo cierto es que entregas sustanciales de petróleo venezolano a Estados Unidos sugieren una reconfiguración de las relaciones energéticas entre ambos países. La lectura de estos acontecimientos apunta a un proceso ambiguo y dinámico, con posibles impactos en precios, volúmenes exportados y relaciones diplomáticas que exigirán seguimiento preciso en las próximas horas y días.

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