PNUD: Venezolanos prefieren acuerdos y rechazan la violencia pese a profundas tensiones

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Venezuela publicó los resultados de la encuesta “Lo que nos une: La voz de las venezolanas y los venezolanos sobre el diálogo y la convivencia”, un estudio realizado entre noviembre y diciembre de 2025 que ofrece una radiografía detallada de la cohesión social en el país. Fotografía: PNUD VENEZUELA 

Guacamaya, 20 de febrero de 2026. Un estudio nacional revela disposición mayoritaria al diálogo, aunque con baja confianza para debatir temas políticos y preocupaciones persistentes por la situación económica y los conflictos.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Venezuela publicó los resultados de la encuesta “Lo que nos une: La voz de las venezolanas y los venezolanos sobre el diálogo y la convivencia”, un estudio realizado entre noviembre y diciembre de 2025 que ofrece una radiografía detallada de la cohesión social en el país. Basado en entrevistas presenciales a 1.295 personas mayores de 18 años de los estratos socioeconómicos C, D y E, el informe concluye que Venezuela no es una sociedad ni plenamente cohesionada ni completamente fracturada: conviven importantes activos sociales con tensiones profundas.

Identidad nacional sólida y orgullo casi universal

Uno de los hallazgos más contundentes es el extraordinario sentido de identidad nacional. El 98,8 % de los encuestados afirma sentirse orgulloso de ser venezolano, mientras que el 64,1 % considera que el país comparte un destino común más allá de las diferencias políticas.

Además, las emociones predominantes frente a la convivencia con personas que piensan distinto son mayoritariamente positivas: esperanza y sentido de unión suman el 65,6 %, muy por encima de emociones como desconfianza o miedo.

Los elementos que más unen a los venezolanos son profundamente cotidianos:

1. La familia y el cuidado de los hijos (87,1 %)

2.El trabajo y el deseo de “echar pa’lante” (86,9 %)

3.El deseo de vivir en paz (86,3 %)

4.La aspiración a que la economía mejore (85,7 %)

Cuando se pide elegir un solo factor, casi tres cuartas partes priorizan familia, trabajo y economía, lo que indica que la cohesión social se sustenta más en necesidades concretas que en símbolos abstractos.

Valores pragmáticos centrados en sobrevivir y progresar

El estudio destaca que la población valora especialmente la capacidad de trabajar y salir adelante, la solidaridad en momentos difíciles, la creatividad y la alegría.

En términos de motivaciones colectivas actuales, predominan:

1.Salir adelante pese a las dificultades

2.Cuidar primero a la familia

3.Colaborar para que el país mejore

A nivel individual, lo que impulsa la vida diaria es principalmente el apoyo familiar, la mejora de la propia situación y la estabilidad económica.

Mayoría apuesta por el diálogo y los acuerdos

El informe revela una clara preferencia por soluciones negociadas frente a la confrontación. Entre quienes perciben conflictos en el país (77,6 %):

El 84,6 % prefiere resolverlos mediante acuerdos

Solo el 9,5 % opta por la confrontación

Además:

86,3 % considera que negociar no es rendirse

79,9 % cree que ambas partes deben hacer concesiones

65,3 % piensa que los acuerdos entre actores con visiones distintas pueden funcionar

Cuando se pregunta por la vía más efectiva para resolver los desafíos nacionales, la opción con mayor respaldo es la negociación entre venezolanos (46,4 %).

Rechazo contundente a la violencia

La población muestra una aversión clara a soluciones violentas:

77,4 % cree que la violencia agravaría los problemas

72,6 % rechaza usarla para lograr cambios

Ante una posible escalada violenta, las principales preocupaciones son humanas: la pérdida de vidas (33,4 %) y de seres queridos (23,8 %), lo que refleja una fuerte prioridad por la preservación de la vida.

Cooperación cotidiana pese a la desconfianza

Aunque existe desconfianza hacia el sistema en general, en los espacios cercanos prevalece el apoyo mutuo:

88,9 % cree que las personas pueden superar las dificultades trabajando juntas

59,6 % afirma confiar en la mayoría de los venezolanos

68,1 % reporta haber recibido ayuda de otros sin importar diferencias políticas

82,2 % percibe esfuerzos por mantener la unidad en su entorno

Estos datos sugieren que la cooperación funciona en la vida cotidiana aun cuando la confianza institucional es limitada.

El gran obstáculo: la convivencia política

El principal límite para la cohesión aparece en el debate público. Solo el 18,6 % conversa frecuentemente con personas que piensan distinto en temas políticos o sociales, mientras que el 54,7 % cree que no existe suficiente respeto para debatir sin agresiones.

La convivencia se percibe como posible, pero muchas veces condicionada: un 35,5 % cree que solo es viable si se evitan ciertos temas.

Según el estudio, el problema no es la falta de voluntad, sino la ausencia de condiciones que permitan un diálogo respetuoso y sostenido.

Conflictos percibidos como políticos y económicos

Una amplia mayoría (77,6 %) reconoce la existencia de conflictos en el país, identificados principalmente como:

1.Políticos (51,7 %)

2. Económicos (31,5 %)

3. Internacionales (11,9 %)

Solo un 2,2 % los percibe como una ruptura social entre ciudadanos, lo que indica que las tensiones se concentran en el ámbito institucional más que interpersonal.

Optimismo cauteloso sobre el futuro

Pese a la crisis acumulada, el informe detecta una esperanza significativa:

65,3 % cree que el país podría mejorar en los próximos años

63,6 % considera que mantener los conflictos lo empeoraría

Este optimismo convive con la percepción de que la resolución de las disputas es clave para cualquier recuperación.

Una sociedad con potencial de convivencia, pero sin garantías

El PNUD concluye que Venezuela dispone de importantes recursos sociales —identidad compartida, valores pragmáticos, cooperación cotidiana y preferencia por acuerdos— que constituyen una base para la convivencia y la cooperación. Sin embargo, estos activos no sustituyen la necesidad de condiciones institucionales, económicas y normativas que permitan transformar esas disposiciones en acuerdos sostenibles.

El estudio se presenta como una línea de base para comprender cómo perciben los ciudadanos la convivencia y el conflicto desde una perspectiva de desarrollo humano, con la aspiración de contribuir a un debate público más informado sobre el futuro del país.

La encuesta del PNUD guía una posible hoja de ruta de la Comisión para la Convivencia y la Paz en Venezuela

La encuesta nacional elaborada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se ha convertido en el principal insumo técnico para el trabajo de la Comisión para la Convivencia y la Paz. El estudio revela altos niveles de capital social, una amplia demanda de acuerdos y un rechazo mayoritario al conflicto, elementos que orientan la construcción de propuestas en los ámbitos político, social y económico.

La Comisión para la Convivencia y la Paz de Venezuela ha buscado impulsar su labor apoyándose en un diagnóstico estadístico independiente elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), considerado por sus integrantes como una base objetiva para orientar iniciativas de reconciliación nacional.

El politólogo Michael Penfold, miembro de la instancia, señaló hace unas semanas en su red social X que los datos proporcionados por el organismo internacional fueron aceptados como referencia central para el trabajo de la comisión, con el fin de complementar percepciones individuales y evitar decisiones basadas únicamente en intuiciones políticas. Según explicó, se trata de un estudio de opinión con representatividad nacional y regional, presentado directamente por el PNUD a los integrantes del equipo.

De acuerdo con Penfold, el diagnóstico pone de relieve una característica clave de la sociedad venezolana y es  la existencia de un importante capital social. Incluso en condiciones adversas, los ciudadanos demuestran una notable capacidad para resolver problemas cotidianos mediante mecanismos de cooperación informal, solidaridad y organización comunitaria.

No obstante, el estudio también identifica un desafío estructural: mientras los venezolanos logran gestionar con eficacia conflictos prácticos a pequeña escala, persisten grandes dificultades para abordar problemas complejos que atraviesan el ámbito político, social y económico del país. Estas tensiones, asociadas a la polarización y a la crisis prolongada, requieren soluciones de mayor alcance institucional y consensos amplios.

Uno de los hallazgos más relevantes es la elevada demanda de acuerdos entre distintos sectores. Según el análisis compartido por Penfold, la población —sin importar nivel de ingresos— expresa un fuerte deseo de soluciones concertadas que permitan resolver los grandes problemas nacionales sin deteriorar las condiciones de vida ni poner en riesgo derechos fundamentales.

Este énfasis en soluciones negociadas coincide con otras informaciones divulgadas sobre el documento, que apuntan a que una amplia mayoría de venezolanos rechaza el conflicto y prioriza acuerdos prácticos que mejoren su bienestar cotidiano. 

En ese contexto, la encuesta se concibe como una herramienta estratégica para estructurar los pilares de trabajo de la comisión en tres dimensiones principales: social, económica y política. La intención es traducir los hallazgos en propuestas concretas que contribuyan a la estabilidad, la convivencia democrática y la recuperación del tejido institucional.

Además, la iniciativa busca integrar a diversos actores —académicos, representantes sociales, empresariales y políticos— en un proceso plural de consulta, con el objetivo de construir consensos amplios basados en evidencia y no únicamente en posiciones ideológicas.

El diagnóstico del PNUD también se inscribe dentro de un programa más amplio orientado a diseñar políticas públicas para la reconciliación, identificar focos de conflicto y promover una cultura de paz en todo el territorio nacional. 

En ese sentido, la encuesta no solo describe el estado de la sociedad venezolana, sino que funciona como brújula para una estrategia que pretende transformar la disposición social hacia la cooperación en acuerdos estructurales capaces de afrontar los problemas de mayor escala. La Comisión para la Convivencia y la Paz aspira a que este enfoque basado en datos permita avanzar hacia soluciones sostenibles y compartidas en un país marcado por profundas divisiones, pero también por una persistente voluntad de resolución.

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