El primer ministro de Qatar, Sheikh Mohammed bin Abdulrahman al-Thani, arribó a Venezuela este martes y fue recibido por el canciller Yvan Gil, según imágenes difundidas por la televisión estatal. Fotografía: Prensa Presidencial.
Guacamaya, 18 de febrero de 2026. La visita del jefe de gobierno catarí se produce en un momento de reconfiguración política y económica en Venezuela, con Doha consolidándose como intermediario entre Caracas y Washington y ampliando su proyección global como mediador de conflictos.
El primer ministro de Qatar, Sheikh Mohammed bin Abdulrahman al-Thani, arribó a Venezuela este martes y fue recibido por el canciller Yvan Gil, según imágenes difundidas por la televisión estatal. Ninguno de los dos gobiernos ha publicado una agenda oficial, aunque Doha ha desempeñado durante años un papel clave como canal indirecto entre Caracas y Estados Unidos.
Este pequeño Estado del Golfo, que en el pasado priorizaba su propia defensa, ha evolucionado hacia un actor diplomático global. Lejos de ser un proceso improvisado, esta transformación responde a una estrategia de largo plazo vinculada a su Visión Nacional 2030, cuyo objetivo es convertir a Doha en un nodo internacional para la diplomacia, las finanzas y la energía.
La experiencia del bloqueo impuesto por Arabia Saudita y otros países vecinos llevó a Qatar a replantear su papel internacional. En lugar de aislarse, apostó por convertirse en un interlocutor confiable. Desde negociaciones en Afganistán hasta iniciativas humanitarias relacionadas con Gaza, así como mediaciones en Sudán y Chad, el emirato ha demostrado que la paciencia diplomática y la disposición a invertir pueden traducirse en influencia política.
Tras las convulsiones de la Primavera Árabe, la política exterior catarí giró desde una postura regional más intervencionista hacia un pragmatismo mediador. El académico Ali Abo Rezeg sostiene en Qatari Foreign Policy in a Precarious Decade que esta nueva fase descansa en tres ejes: mediación activa en conflictos complejos, mantenimiento de canales abiertos con todas las partes y expansión del poder blando mediante inversiones, ayuda humanitaria y grandes eventos internacionales como la Copa Mundial de la FIFA 2022.
Esa proyección ha alcanzado ahora a América Latina. Desde que Caracas fur sometida a sanciones y con una economía debilitada, Qatar ofreció algo más que cooperación energética o financiera, pues empezó a constituir un puente discreto hacia Washington, capaz de facilitar conversaciones sensibles sin exposición pública. A través de Doha, Venezuela puedo abordar asuntos humanitarios, explorar alivios a las sanciones y mantener presencia en la agenda internacional.
Para el emirato, la relación también tiene valor estratégico. Actuar como mediador en el continente americano refuerza su reputación como actor global capaz de operar más allá de Oriente Próximo y amplía su influencia geopolítica.
La intervención catarí en Venezuela se inscribe en una red más amplia de mediaciones internacionales. En 2020, Doha facilitó contactos entre Washington y los talibanes; ha participado en negociaciones humanitarias entre Israel y Hamás, y ha impulsado diálogos en varios conflictos africanos. En 2008, su mediación permitió superar una grave crisis política en Líbano mediante un acuerdo firmado en su capital. En todos estos procesos, Qatar ha cultivado la imagen de anfitrión neutral que ofrece espacios seguros y recursos para facilitar acuerdos.
El acercamiento entre Doha y Caracas también refleja cambios en el equilibrio global. América Latina ya no es un ámbito exclusivo de influencia estadounidense, mientras que Venezuela busca diversificar sus alianzas. Además, como gran productor de gas y petróleo, Qatar tiene interés directo en la estabilidad de los mercados energéticos. Se ha conocido, el país promovió ante la administración estadounidense el regreso del crudo venezolano al mercado formal, al igual que ha impulsado esfuerzos diplomáticos relacionados con el petróleo ruso.
Las relaciones bilaterales entre ambos países se remontan a más de medio siglo. El próximo 24 de mayo se cumplirán 53 años de vínculos diplomáticos.
Qatar posee una de las mayores reservas de gas natural del planeta —aproximadamente 380 billones de pies cúbicos—, lo que lo sitúa entre los principales actores energéticos y explica su elevada renta per cápita y su alto índice de desarrollo humano en el mundo árabe. Venezuela, por su parte, cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, estimadas en unos 303.000 millones de barriles, equivalentes a cerca del 17 % del total global. El país también ocupa el noveno lugar mundial en reservas de gas y el primero en América Latina.
El contexto político interno venezolano ha cambiado drásticamente tras la captura de Nicolás Maduro en una operación realizada el 3 de enero. Desde entonces, la vicepresidenta Delcy Rodríguez ejerce la presidencia interina. El nuevo gobierno ha dado señales de cooperación con Washington, especialmente en el sector energético, aprobando legislación para atraer inversión extranjera. Posteriormente, Estados Unidos flexibilizó algunas sanciones para estimular esa inversión.
Qatar expresó preocupación por la destitución de Maduro y manifestó su disposición a contribuir a una salida pacífica. Durante los primeros meses del nuevo escenario, una cuenta controlada por Doha recibió ingresos petroleros venezolanos, aunque esa modalidad fue posteriormente modificada. Según Delcy Rodríguez, las gestiones de Qatar fueron fundamentales para que Estados Unidos otorgará una fe de vida en las horas más tensas.
El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, declaró a NBC que ahora los fondos se canalizan a través del Departamento del Tesoro. Según sus palabras, las ventas de crudo venezolano han generado alrededor de 1.000 millones de dólares desde la caída del anterior gobierno.
Este mecanismo generó críticas en el Congreso estadounidense. El legislador Gregory Meeks envió una carta al secretario de Estado Marco Rubio advirtiendo que una cuenta offshore podría abrir la puerta a prácticas corruptas.
Qatar, considerado un importante aliado extra-OTAN de Estados Unidos, continúa posicionándose como mediador internacional. Junto con Egipto y Washington, participó en las negociaciones del alto el fuego en Gaza el pasado octubre.
Antes de los recientes cambios políticos, Doha mantenía relaciones cordiales con Caracas. Rodríguez fue recibida el pasado abril por el emir Tamim bin Hamad Al Thani y por el propio primer ministro catarí. La última visita de Maduro al país del Golfo había tenido lugar en 2022.
Pese al diálogo diplomático, los intercambios comerciales son reducidos. En 2023, Venezuela exportó a Qatar apenas 303.000 dólares en productos, principalmente legumbres secas. No existen cifras más recientes disponibles sobre comercio bilateral.
En el ámbito del transporte aéreo, la aerolínea Qatar Airways anunció en enero de 2025 la apertura de una ruta hacia Caracas, conexión que aún no se ha concretado.
La visita del jefe de gobierno catarí se interpreta así como parte de una estrategia más amplia de consolidar a Qatar como mediador global y, al mismo tiempo, ofrecer a Venezuela una vía adicional de interlocución internacional en un momento decisivo para su futuro político y económico.
Un elemento adicional que subraya el alcance global de la diplomacia catarí es su participación en los esfuerzos de paz en Colombia. Doha ha acogido rondas de negociación entre el gobierno colombiano y el Ejército Gaitanista de Colombia (Clan del Golfo), facilitando acuerdos preliminares y compromisos para la desmovilización con el respaldo de otros mediadores internacionales.
Esto es importante para el caso venezolano, pues el país se ha visto atrevesado también por las dinámicas del conflicto colombiano, por lo que debe lidiar con la presencia de grupos armados como el ELN o disidencias de las FARC, algo que puede comprometer seriamente la fase de estabilización planteadas desde Washington para el proceso que se está desarrollando. En ese sentido, la autoridades interinas y sus socios en Washington pueden ver en Qatar un aliado clave para abordar la situación respecto a estos elementos y garantizar la estabilidad para las inversiones y negocios petroleros.
Esta implicación refuerza la imagen de Qatar como actor confiable en conflictos latinoamericanos y tiene implicaciones directas para Venezuela ya que la estabilidad colombiana reduce presiones migratorias, tensiones fronterizas y economías ilícitas que afectan a ambos países, al tiempo que consolida a Doha como un interlocutor válido para abordar problemas regionales complejos.
La visita del primer ministro catarí ilustra cómo un pequeño Estado del Golfo ha logrado convertirse en pieza clave de la diplomacia contemporánea y cómo Venezuela busca aprovechar esa capacidad de intermediación para reposicionarse en un entorno internacional cada vez más fragmentado.
El artículo se irá actualizando a medida que se conozcan las reuniones y la agenda de los representantes qataries en Venezuela.







