¿Qué pasó en el Consejo de Seguridad de la ONU durante debate en sesión de emergencia por la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela?

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en Nueva York, durante su sesión de emergencia sobre Venezuela. Fotografía: Misión Permanente de la Federación de Rusia en Naciones Unidas.

Guacamaya, 5 de enero de 2026. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunió este lunes en una sesión de emergencia solicitada por Venezuela en conjunto con Colombia, China y Rusia tras el bombardeo de Caracas por parte de Estados Unidos y la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores.

La reunión, que comenzó a las 10:00 de la mañana hora de Nueva York, estuvo marcada por fuertes divisiones entre los Estados miembros, con condenas generalizadas al uso de la fuerza, llamados a la liberación del mandatario venezolano y, en contraste, respaldos explícitos a la operación estadounidense bajo el argumento de la lucha contra el narcoterrorismo y la restauración democrática.

Contexto y alcance de la sesión del Consejo de Seguridad

La sesión de emergencia del Consejo de Seguridad fue convocada a petición del Gobierno venezolano tras la intervención militar estadounidense del 3 de enero, que incluyó bombardeos en Caracas y la detención del presidente de facto. Este tipo de reuniones extraordinarias se activan cuando un Estado miembro considera que existe una amenaza grave a la paz y la seguridad internacionales. En este caso, el debate giró en torno a la legalidad del uso de la fuerza, la inmunidad de los jefes de Estado, el respeto a la soberanía nacional, la autodeterminación de los pueblos y el impacto regional de una acción militar unilateral en América Latina y el Caribe, una región declarada “zona de paz” por la CELAC. La sesión evidenció profundas fracturas en el Consejo y reavivó el debate sobre el multilateralismo, la vigencia de la Carta de la ONU y el rol de las grandes potencias en el orden internacional.

La posición del Secretario General de la ONU

Antes del inicio formal de la reunión del Consejo y de manera inmediata tras la intervención militar ordenada por el presidente estadounidense Donald Trump, el Secretario General de la ONU, António Guterres, expresó su gran alarma por el ataque militar contra Venezuela. Señaló que la acción sentaba un “peligroso precedente” y se producía tras meses de tensión creciente, que incluyeron un importante despliegue militar frente a las costas venezolanas y una serie de ataques letales contra supuestas embarcaciones de narcotraficantes.

Nicaragua

El embajador de Nicaragua ante la ONU reafirmó que América Latina y el Caribe constituyen una zona de paz, tal como fue declarada por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), y subrayó que este estatus debe ser respetado por todos los gobiernos, especialmente por los miembros del Consejo de Seguridad responsables del mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.

En su intervención, Jaime Hermida Castillo respaldó las palabras de la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y exigió la liberación “inmediata” del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. El diplomático enfatizó la obligación de todos los Estados miembros de respetar el derecho internacional, la soberanía, la autodeterminación, la integridad territorial y el principio de no injerencia en los asuntos internos de otros países.

Nicaragua manifestó su pleno respaldo a Venezuela y destacó la necesidad de reinstaurar la paz como una expresión de la dignidad de todos los pueblos.

Paraguay

El embajador de Paraguay ante la ONU advirtió que su país había alertado previamente sobre la situación en Venezuela bajo el liderazgo de Nicolás Maduro, a quien calificó como “líder de una organización criminal” declarada “terrorista” por las autoridades paraguayas.

Sostuvo que la permanencia de Maduro en el poder representaba una amenaza para la estabilidad regional y afirmó que su salida debía dar paso inmediato a la restauración de la democracia y del Estado de derecho. El diplomático subrayó que la reconstrucción de Venezuela debe basarse en la voluntad popular expresada en las urnas y llamó a la liberación urgente de todos los presos políticos.

Paraguay señaló que continuará observando con atención la evolución de los acontecimientos, alentando una transición democrática ordenada, guiada por los principios del Estado de derecho, la paz social y el respeto a los valores democráticos.

México

El embajador de México ante el Consejo de Seguridad condenó la acción militar del 3 de enero contra objetivos en territorio venezolano, al considerarla una violación del artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas y un golpe directo al multilateralismo.

Héctor Vasconcelos subrayó que la prohibición del uso o la amenaza de la fuerza es un principio fundamental del derecho internacional, sin excepciones, y advirtió que cualquier retórica orientada a una escalada militar pone en riesgo la estabilidad regional. Recordó que corresponde a los pueblos decidir su propio destino mediante soluciones pacíficas, democráticas y negociadas, y rechazó los cambios de régimen impulsados por actores externos y las medidas de carácter extraterritorial.

Asimismo, destacó la responsabilidad del Consejo de Seguridad de actuar con firmeza y sin dobles estándares frente a violaciones graves de la Carta de la ONU. México reafirmó su vocación pacifista y su compromiso con América Latina y el Caribe como zona de paz, e hizo un llamado a fortalecer el diálogo, la negociación y el papel del secretario general para preservar la paz y la seguridad internacionales.

Brasil

Brasil rechazó categóricamente la intervención armada en Venezuela, calificándola de “flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas” y advirtiendo que “los bombardeos y la captura de su presidente traspasan una línea inaceptable”.

La representación brasileña afirmó que estos actos constituyen una gravísima afrenta a la soberanía venezolana y sientan un precedente extremadamente peligroso para la comunidad internacional. Alertó que aceptar este tipo de acciones conduciría inexorablemente a un escenario de violencia y erosión del multilateralismo, recordando que el mundo enfrenta actualmente 61 conflictos armados activos y 117 millones de personas en situación de catástrofe humanitaria.

Brasil enfatizó que las normas internacionales no admiten excepciones basadas en intereses y rechazó que la explotación de recursos naturales pueda justificar el uso de la fuerza o el cambio ilegal de un gobierno. Defendió con firmeza a América Latina como zona de paz y expresó especial alarma por tratarse de una agresión armada externa contra un país vecino con el que comparte más de 2.000 kilómetros de frontera.

El país sostuvo que el recurso a la fuerza en la región evoca capítulos de la historia que se creían superados y afirmó que la solución para Venezuela debe respetar la autodeterminación del pueblo venezolano, no la creación de “protectorados”. Concluyó exigiendo al Consejo de Seguridad que reaccione con determinación para evitar que la ley de la fuerza prevalezca sobre la fuerza de la ley.

Chile

La embajadora de Chile ante la ONU expresó su profunda preocupación y condena a las acciones militares unilaterales de Estados Unidos en territorio venezolano, considerándolas contrarias al derecho internacional.

Paula Narváez Ojeda reafirmó el compromiso de su país con la soberanía, la integridad territorial, la solución pacífica de las controversias y la prohibición del uso de la fuerza. Aunque reiteró que Chile no reconoce al gobierno de Nicolás Maduro, sostuvo que las graves violaciones a los derechos humanos en Venezuela no pueden resolverse por la vía militar, sino mediante procesos pacíficos, graduales e inclusivos, con elecciones libres y acompañamiento internacional.

Advirtió que un conflicto armado tendría consecuencias humanitarias devastadoras y agravaría la crisis de desplazamiento en la región, y subrayó la necesidad de fortalecer los esfuerzos multilaterales para enfrentar el crimen organizado transnacional y preservar a América Latina y el Caribe como zona de paz.

Argentina

El embajador de Argentina ante la ONU expresó el respaldo de su país a las acciones adoptadas por el Gobierno de Estados Unidos en Venezuela, que derivaron en la captura de Nicolás Maduro, a quien calificó como un “dictador” y líder de organizaciones designadas como terroristas por Argentina en 2025.

Sostuvo que estas medidas representan un avance significativo en la lucha contra el narcoterrorismo en la región y afirmó que el régimen de Maduro ha violado sistemáticamente los derechos de los venezolanos, destruido las instituciones democráticas y constituido una amenaza regional mediante redes de narcotráfico y crimen organizado.

Venezuela

El embajador venezolano ante la ONU, Samuel Moncada, declaró que la intervención militar de Estados Unidos constituye un “acto de agresión” según la definición de las Naciones Unidas. Afirmó que la paz internacional solo puede sostenerse si el derecho internacional se respeta sin excepciones ni dobles raseros.

Moncada subrayó que el secuestro de un jefe de Estado en ejercicio vulnera la inmunidad personal, una garantía institucional que protege la soberanía de todos los Estados. Señaló que Venezuela es víctima de la agresión estadounidense por razón de sus riquezas naturales y advirtió que el uso de la fuerza para controlar recursos, imponer gobiernos o rediseñar Estados remite a las peores prácticas del colonialismo y el neocolonialismo.

Concluyó que lo que está en juego no es solo la soberanía de Venezuela, sino la credibilidad del derecho internacional, la autoridad de la ONU y la vigencia del principio de que ningún Estado puede erigirse en juez, parte y ejecutor del orden mundial.

Panamá

El embajador de Panamá expresó su preocupación por la situación y su posible impacto en la paz y la estabilidad regional. Reafirmó el compromiso histórico de su país con el multilateralismo, la soberanía de los Estados y el respeto al derecho internacional.

Eloy Alfaro de Alba sostuvo que Venezuela atraviesa una grave crisis marcada por el desconocimiento de la voluntad popular y prácticas autoritarias, por lo que Panamá no reconoce al régimen. Exigió la liberación inmediata de los presos políticos, destacó el impacto regional de la migración venezolana y respaldó una transición democrática basada en los resultados electorales de julio de 2024, advirtiendo que no puede haber paz sin legitimidad democrática.

China

El embajador de China condenó enérgicamente las acciones de Estados Unidos contra Venezuela, calificándolas de incursiones ilícitas que violan su soberanía. Denunció la detención forzada del presidente venezolano y de su esposa y las amenazas de nuevas operaciones militares, que representan —según afirmó— una grave amenaza para la paz regional e internacional.

China acusó a Estados Unidos de ignorar los llamados de la comunidad internacional y del secretario general a respetar la Carta de la ONU, de priorizar la fuerza militar sobre el multilateralismo y de socavar los principios de igualdad soberana y no injerencia. Expresó su respaldo al gobierno y al pueblo venezolano, exhortó a la liberación del presidente y reafirmó el apoyo a América Latina y el Caribe como zona de paz.

“Ningún país puede ser la policía del mundo, ni ningún Estado puede erigirse en juez internacional”, declaró el representante chino.

España

El embajador de España ante la ONU expresó su profunda preocupación por la situación, calificándola como un precedente alarmante con implicaciones regionales e internacionales. Subrayó que los recursos naturales de Venezuela forman parte de su soberanía.

Héctor Gómez reiteró la importancia de respetar la Carta de Naciones Unidas y sostuvo que la lucha contra el crimen organizado y la defensa de los derechos humanos solo pueden abordarse mediante cooperación internacional y diálogo, no mediante imposición militar. Recordó que España no reconoció los resultados de las elecciones de julio de 2024 y ha protegido a líderes opositores perseguidos.

Estados Unidos

El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, negó que su país esté en guerra contra Venezuela o que exista una ocupación. Afirmó que la detención de Nicolás Maduro responde al arresto de “un narcotraficante” que será juzgado por delitos cometidos contra el pueblo estadounidense durante los últimos quince años.

Acusó a Maduro y a su entorno de manipular el sistema electoral venezolano y cuestionó que la ONU otorgue legitimidad a lo que calificó como un “narcoterrorista ilegítimo”. Sostuvo que Estados Unidos busca un futuro mejor para el pueblo venezolano mediante la estabilización regional.

Rusia

El representante permanente de Rusia, Vassily Nebenzia, condenó firmemente el acto de agresión armada de Estados Unidos contra Venezuela y exigió la liberación inmediata del presidente venezolano y de su esposa. Denunció el cinismo de Washington, al que acusó de buscar el control de los recursos naturales venezolanos y de promover el neocolonialismo.

Rusia expresó su solidaridad con el pueblo venezolano y llamó a la comunidad internacional a rechazar los métodos de la política exterior militar estadounidense, advirtiendo que lo ocurrido pone en juego el futuro del orden internacional y de la propia ONU.

Reino Unido

El representante del Reino Unido ante el Consejo de Seguridad afirmó que su país considera necesaria una transición democrática en Venezuela y sostuvo que esta debe respetar la voluntad popular expresada en las urnas. Subrayó la importancia de que cualquier proceso de cambio político esté basado en mecanismos democráticos y contribuya a la estabilidad regional.

Francia

La delegación de Francia señaló que la transición política en Venezuela debe ser pacífica y estar dirigida por los propios venezolanos. Destacó que solo un proceso interno, sin imposiciones externas y enmarcado en soluciones políticas y negociadas, puede conducir a una salida sostenible a la crisis.

Dinamarca

El representante de Dinamarca ante la ONU solicitó que Nicolás Maduro rinda cuentas por los “crímenes perpetrados por los venezolanos” durante su mandato, en referencia a graves violaciones de derechos humanos. Señaló la necesidad de que exista responsabilidad internacional y mecanismos de rendición de cuentas para las autoridades venezolanas.

Letonia

La delegación de Letonia afirmó que Nicolás Maduro no representa al pueblo venezolano y expresó que está dispuesta a trabajar junto con sus socios internacionales para apoyar una transición política en Venezuela. Subrayó su respaldo a los esfuerzos multilaterales orientados a restablecer la democracia y el Estado de derecho en el país.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *