Maria Corina Machado tras ganar el Premio Nobel de la Paz. Fotografía: Redes sociales
Guacamaya, 20 de enero de 2026. La líder opositora y Premio Nobel de la Paz subrayó la urgencia de desmantelar las estructuras represivas y garantizar la libertad plena de los encarcelados.
La dirigente opositora María Corina Machado se pronunció sobre la situación de los presos políticos en Venezuela, donde decenas de familiares han pasado noches frente a los centros de detención esperando noticias o nuevas excarcelaciones. En declaraciones a la prensa, Machado enfatizó que para avanzar hacia una transición política efectiva es necesario desarticular la estructura represiva del chavismo y cerrar todos los centros de tortura en el país.
Machado calificó como positivo su encuentro con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) y agradeció a los mecanismos interamericanos de derechos humanos por denunciar de manera permanente los crímenes cometidos bajo los regímenes de Hugo Chávez y su predecesor. Asimismo, instó a los países miembros de la OEA que han permanecido más silentes a actuar con mayor determinación frente a la crisis de derechos humanos en Venezuela.
La líder opositora, que continúa su agenda en Washington tras reunirse con el presidente estadounidense Donald Trump, reiteró su confianza en que Venezuela puede avanzar hacia una transición ordenada y estable. Según Machado, el país está unido y cohesionado en torno al objetivo de superar la situación actual sin que exista un riesgo real de confrontación violenta, y destacó que Venezuela cuenta con un liderazgo legítimo y una sociedad organizada.
Machado también abordó la situación específica de los presos políticos, señalando que decenas de familiares han pasado más de una semana pernoctando alrededor de los centros de detención a la espera de nuevas liberaciones o, al menos, de información por parte de las autoridades. Subrayó que el primer paso hacia una transición democrática es la liberación de todos los presos políticos, no solo medidas parciales. “Hay presos excarcelados, pero no son libres, y tienen que liberarlos a todos”, afirmó, y añadió que quienes hoy están ocultos o perseguidos deben poder expresarse libremente y regresar al país si así lo desean, sin temor a convertirse en nuevos prisioneros.
Las declaraciones de Machado se dan en un contexto en el que algunos presos políticos han sido liberados en gestos del gobierno, aunque organizaciones defensoras de derechos humanos sostienen que el número de liberados es mucho menor que lo anunciado oficialmente y que centenares de detenidos siguen encarcelados bajo condiciones que incluyen restricción de acceso legal y alegaciones de malos tratos.
La OEA como antecedente de mediación en Venezuela
Históricamente, la Organización de Estados Americanos (OEA) ha desempeñado un papel activo en procesos de diálogo y mediación en Venezuela. Durante la presidencia de Hugo Chávez, la OEA intervino como mediadora en los esfuerzos de negociación tras el Paro Petrolero de 2002-2003 y los acontecimientos del 11 de abril de 2002, cuando se produjo el breve golpe de Estado que derrocó temporalmente a Chávez.
En ese contexto, la organización designó a César Gaviria, entonces ex presidente de Colombia, como mediador principal. Su participación se centró en facilitar el diálogo entre el gobierno y sectores de la oposición, con énfasis en la normalización del suministro de petróleo, la restitución del orden institucional y la apertura de canales de comunicación política. Estas intervenciones incluyeron la creación de mesas de negociación, seguimiento de acuerdos y promoción de garantías internacionales para las partes involucradas.
El antecedente de la OEA en ese período sirve como marco histórico para comprender la relevancia de sus mecanismos actuales de derechos humanos y su papel en acompañar denuncias de violaciones, mediar en conflictos y generar acompañamiento diplomático. La experiencia de Gaviria como mediador demostró que, incluso en contextos de alta polarización y tensión política, la OEA puede actuar como facilitador neutral y puente de comunicación entre gobierno y oposición, un rol que la organización sigue intentando ejercer en la actualidad con respecto a la situación de los presos políticos y las demandas de transición democrática en Venezuela.







