Venezuela vive un profundo proceso de redefinición de su industria petrolera y de su inserción económica internacional. En la imagen, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez recibe una visita de ejecutivos de Shell. Fotografía: X/ @AlMomento_M.
Guacamaya, 27 de febrero de 2026. Venezuela atraviesa una acelerada reconfiguración de su sector energético y de sus relaciones económicas internacionales, marcada por la flexibilización de sanciones, el regreso de grandes compañías petroleras, la revisión de contratos firmados durante años de aislamiento y nuevas negociaciones con Washington y Europa.
Mientras el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez busca atraer inversiones y reactivar la producción, Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) mantiene operaciones en medio de auditorías y cambios regulatorios.
Informes de Reuters y otras agencias internacionales revelan un complejo escenario donde convergen intereses de empresas estadounidenses, europeas, asiáticas y regionales, impulsado además por un acuerdo energético con la administración de Donald Trump que podría redefinir el papel del país dentro del mercado petrolero global.
Contratos de producción petrolera bajo revisión internacional
Múltiples contratos de producción compartida y empresas mixtas se encuentran bajo revisión del Ministerio de Hidrocarburos y la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de EE. UU., según fuentes en la industria. Los enfoques serían el cumplimiento de metas de inversión y producción, así como la conformidad con sanciones estadounidenses.
Este proceso, que debería completarse en menos de 180 días tras la aprobación de la Reforma de la Ley de Hidrocarburos, podría llevar a la suspensión de múltiples acuerdos de producción. Principalmente, podrían estar en riesgo empresas con capital chino, estadounidense, sudamericano y nacional que han firmado “Contratos de Participación Productiva” bajo el esquema de la Ley Anti-Bloqueo de 2020.
Según fuentes consultadas por Reuters, ya se han suspendido 19 de estos contratos, aunque todavía no se habría visto afectada la producción de hidrocarburos. El Gobierno de Venezuela ha negado esta afirmación.
En un artículo reciente de Reuters, se mencionan los contratos de producción compartida de gas, pero una sola empresa cuenta con este modelo: Proven Reserves. Esta firmó por cinco bloques, todos costa afuera y greenfield, sin desarrollar: Golfo de Paria Oeste, Golfo de Paria Noroeste, Punta Pescador, Boca de Serpiente y Río Caribe.
Muchas de estas empresas son poco conocidas o fueron creadas expresamente para producción petrolera en Venezuela bajo esquemas opacos, protegidos por la Ley Anti-Bloqueo. North American Blue Energy Partners, la mayor, ha llegado a producir más de 140.000 barriles al día, mientras que otras han tenido dificultades para lograr la inversión esperada.
ExxonMobil, Shell y BP: Gigantes petroleras se acercan a Venezuela
El vicepresidente senior de ExxonMobil, Jack Williams, anunció que la corporación enviará una misión técnica a Venezuela en las próximas semanas. Los activos de la mayor energética estadounidense fueron nacionalizados dos veces, lo que llevó a su salida del país en 2007.
El pasado 26 de febrero, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostuvo una reunión en el Palacio de Miraflores con altos directivos de Shell para evaluar alianzas destinadas a reactivar pozos petroleros y desarrollar yacimientos de gas.
Otra multinacional energética británica, BP, cuenta con autorización de la OFAC, así como Shell, para avanzar en negocios con PDVSA. Ambas han mostrado su intención de desarrollar los campos de gas natural que atraviesan la frontera marítima entre Venezuela y Trinidad y Tobago.
Este proceso se había deteriorado tras tensiones diplomáticas con la primera ministra Kamla Persad-Bissessar, a quien Caracas acusó de permitir la presencia militar estadounidense en Puerto España. Sin embargo, la situación cambió tras la incursión militar en Venezuela y la detención de Maduro, abriendo la puerta a un posible diálogo bilateral impulsado por estas compañías y acompañado por el interés de Washington.
Esquema de Estados Unidos impulsa exportaciones y ventas multimillonarias
Las ventas de petróleo venezolano bajo el acuerdo energético entre Caracas y Washington podrían alcanzar los 2.000 millones de dólares a finales de febrero, según el secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright.
Se estima que cerca de 40 millones de barriles habrán sido vendidos a un precio aproximado de 50 dólares por barril, con envíos crecientes hacia Asia y Europa. Además, refinerías independientes chinas —antes obligadas a comprar crudo sancionado— ahora pueden adquirir petróleo venezolano en el mercado abierto.
Las exportaciones a Estados Unidos aumentaron significativamente, pasando de 99.000 barriles diarios en diciembre a unos 375.000 en febrero, según datos de monitoreo marítimo.
Los volúmenes cayeron un 6,5% en febrero frente a enero, o un 19% frente al mismo mes del año pasado, por una combinación de factores. Las comercializadoras están adaptándose al nuevo marco de sanciones y licencias; no se ha logrado contratar “superpetroleros” y se ha perdido el mayor mercado de los últimos años: China.
Aramco, Chevron y refinadoras estadounidenses reactivan compras de crudo venezolano
La división comercial estadounidense de Saudi Aramco adquirió un cargamento de crudo pesado Boscán para entrega en marzo, su primera compra de este tipo desde Venezuela.
El cargamento fue vendido por Chevron y será procesado por Motiva Enterprises, propietaria de la mayor refinería de Estados Unidos en Port Arthur, Texas. Aramco se convirtió en proveedor exclusivo de Motiva tras adquirir su división comercial en 2023.
Otras refinerías estadounidenses —como Valero Energy, Phillips 66 y Citgo Petroleum— también han retomado compras.
Asimismo, las comercializadoras Trafigura y Vitol exportan crudo venezolano bajo licencias estadounidenses, dentro de un acuerdo para comercializar hasta 50 millones de barriles.
Eni podrá cobrar deuda con petróleo y aumentar producción
El director ejecutivo de Eni, Claudio Descalzi, informó que Venezuela podrá pagar el gas recibido con petróleo gracias a la flexibilización de sanciones. El país adeuda a la empresa alrededor de 3.000 millones de dólares.
El gas proviene principalmente del campo costa afuera Campo Perla, clave para la generación eléctrica nacional. Este es operado en una asociación 50-50 con la española Repsol.
Eni también participa en el campo petrolero Corocoro y evalúa aumentar la producción mediante asociaciones con empresas estadounidenses. Parte del gas podría exportarse en el futuro a Europa, como alternativa al suministro ruso.
Tras el inicio de la guerra de Ucrania en 2022, la Unión Europea ha buscado reducir su dependencia de los hidrocarburos rusos para garantizar su seguridad energética y limitar el uso del gas como instrumento de presión geopolítica.
En este contexto, Venezuela emerge como un potencial proveedor alternativo. El gas extraído del campo costa afuera Perla, hasta ahora destinado principalmente a la generación eléctrica nacional, podría ser redirigido hacia los mercados europeos. Este flujo no solo ayudaría a diversificar las fuentes de suministro del continente, sino que también podría reducir el impacto de sanciones y limitaciones sobre Rusia, ofreciendo a empresas como Eni una ventaja estratégica en términos de disponibilidad y precio.
Sin embargo, la operación enfrenta desafíos logísticos y financieros. La infraestructura para el licuado y transporte de gas venezolano hacia Europa requiere inversión y coordinación internacional, en un contexto donde las sanciones estadounidenses siguen vigentes sobre varios proyectos energéticos en el país sudamericano. La flexibilización reciente de licencias permite la participación de empresas occidentales, pero la estabilidad política y legal en Venezuela será determinante para asegurar el flujo confiable de gas.
Geopolíticamente, este desarrollo refuerza la relevancia de América Latina en la seguridad energética global, y en particular de Venezuela como actor potencialmente capaz de ofrecer suministros alternativos frente a las crisis geopolíticas en Eurasia. Además, posiciona al país caribeño como un jugador estratégico en el tablero energético europeo, donde la competencia por fuentes confiables de gas natural se ha intensificado debido a la guerra en Ucrania y la reconfiguración de alianzas entre Estados Unidos, la UE y Rusia.
No obstante, esto podría tener sentido dentro de la agenda de Washington que ya ha buscado aprovechar el potencial energético de Venezuela para presionar a Rusia, un ejemplo fue el acuerdo arancelario con India, donde se dispone que el país asiático que ha aumentado su dependencia del petróleo ruso sancionado en los últimos años busque otras opciones. En tal sentido, India ya ha comenzado con la adquisición de petróleo venezolano para diversificar sus fuentes, una medida que ha sido impulsada por la administración Trump para empujar a una negociación entre Moscú y Kyev.
Un país en reconfiguración energética y geopolítica
El conjunto de decisiones —revisión de contratos, flexibilización de sanciones, retorno de empresas internacionales, tensiones diplomáticas y reformas internas— dibuja un escenario de profunda reconfiguración para Venezuela.
Mientras el país intenta recuperar su capacidad productiva y atraer capital extranjero, el éxito de este proceso dependerá de factores políticos, legales y económicos tanto internos como internacionales.







