Brandtrips: el marketing de experiencias que conecta creadores, consumidores y turismo, desde referentes globales hasta marcas nacionales como Hero Activewear. Imagen: Guacamaya.
Guacamaya, 23 de octubre de 2026. Durante décadas, la fórmula para consolidar cualquier marca de consumo masivo en Venezuela fue la misma: alquilar un local en un centro comercial concurrido, apoyarse en distribuidores mayoristas, pautar en medios tradicionales y redes sociales, y por último, esperar que los clientes crucen la puerta. Hoy, las marcas que están aumentando sus ventas diariamente y dominan la conversación también le están dando una transformación total y difícil de ignorar al retail en el país.
El auge de los brandtrips llega a Venezuela y, aunque no es un concepto nuevo en el mundo, refleja un cambio generacional y de plataforma sin precedentes. Se trata de viajes de inmersión estratégica diseñados por marcas para que diversos creadores de contenido vivan y comuniquen la misma experiencia en tiempo real, donde no solo se pone a prueba el producto, sino que se activa todo un conjunto de aliados —desde el destino y el hospedaje hasta el transporte— que multiplica el impacto de la activación y convierte la convivencia espontánea en una vitrina publicitaria más cercana al consumidor final.
Empresas como Hero —liderada por Sofía Saavedra y vinculada al ecosistema de marcas que incluye Covas/Samos— no están utilizando estos viajes para cubrir la falta de espacios físicos, pues de hecho cuentan con tiendas propias y canales de venta directa consolidados, sino para transformar su modelo comunicacional en una experiencia altamente codiciable.
A través de vlogs cercanos y videos en redes sociales, las creadoras de contenido generan material que, más allá de entretener a la audiencia, convence al consumidor final de que también puede vivir la misma experiencia que ellas y disfrutar de los mismos productos y/o servicios que muestran. Todo esto para las marcas termina siendo una estrategia que logra enriquecer el brand equity (valor e identidad de marca), justificar su posicionamiento premium y convertir lo que venden en una experiencia aspiracional que ninguna pauta publicitaria tradicional logra transmitir.
Este fenómeno representa la evolución de los viajes de prensa (press trips), dinámicas donde el sector turístico y hotelero invitaba a reporteros de medios impresos mucho antes de que existieran las redes sociales e incluso los creadores digitales.
Press trips: los antecesores de los brand trips
A escala internacional, este modelo actuaba bajo la logística editorial de grandes cabeceras globales entre 1980 y los 2000: cadenas de lujo como Four Seasons o The Ritz-Carlton costeaban estadías completas a corresponsales y editores de publicaciones como National Geographic Traveler o The New York Times Travel Section. El objetivo de estas dinámicas siempre era el mismo: lograr una crónica de varias páginas o una mención destacada en las guías impresas de la temporada. Luego, con la llegada de los primeros blogs de moda a partir del 2010 y posterior al despegue de Instagram, la minorista estadounidense Revolve fue la primera en transformar el esquema pasando de libretas de apuntes de los redactores a sesiones fotográficas en tiempo real con “blogueras” o “influencers de moda” como Chiara Ferragni o Aimee Song en lugares como Tulum o Palm Springs.
En Venezuela también se implementó este modelo bajo un circuito corporativo bastante consolidado entre los años 1990 y principios de los 2000. Diversas empresas de consumo masivo y también de hospedaje utilizaban los press trips para asegurar la cobertura en las secciones de farándula, turismo y estilo de vida de diarios de circulación nacional como El Nacional, El Universal y revistas como Estampas.
La Hacienda Santa Teresa estructuró visitas guiadas y viajes de prensa a El Consejo, Aragua, a partir del año 2000 para presentar lanzamientos como su ron Santa Teresa 1796 y dar visibilidad al Proyecto Alcatraz, convocando con frecuencia cronistas, locutores y periodistas de opinión. Empresas Polar también organizaba traslados cerrados con medios de comunicación hacia la Isla de Margarita, Mochima y Morrocoy en asuetos de Carnaval y Semana Santa para la cobertura de la producción del icónico calendario Chicas Polar.
Eficiencia publicitaria y la migración hacia los resultados medibles
La fuerza de los press trips baja ante la necesidad de optimizar gastos. El viaje de prensa tradicional funcionaba como un gasto hundido de relaciones públicas donde las empresas que costeaban pasajes y viáticos a periodistas pero no tenían acceso a métricas precisas de conversión y dependían exclusivamente de la reseña de un tercero. El brandtrip, en cambio, invierte esa ecuación económica, transformando así la inversión en activo de rendimiento directo.
La marca no espera un material único, sino que convoca a creadores que actúan simultáneamente como directores creativos, modelos y canales de distribución masiva en tiempo real. En términos de retorno sobre la inversión (ROI), el brandtrip genera un banco masivo de contenido generado por el usuario (UGC) que abarata costos típicos de producción audiovisual y permite un seguimiento inmediato de ventas directas a través de enlaces, códigos de descuento y tráfico a canales digitales.
La validación internacional: Las cifras detrás de Tarte y Alo Yoga
Considerada la principal pionera del brandtrip a nivel internacional, Tarte Cosmetics, posiciona el modelo en el 2015 con su programa #TrippinWithTarte y en 2023 traslada a 30 creadoras de contenido en primera clase de Emirates a villas privadas de The Ritz-Carlton Ras Al Khaimah. A pesar de la controversia que esto generó en redes sociales como un “lujo absurdo”, la marca acumuló 140 millones de reproducciones en TikTok en solo unos días. Tarte Cosmetics también demostró que el volumen de impresiones orgánicas y las ventas directas en su comercio electrónico superaron ampliamente lo que habría costado una pauta equivalente en eventos masivos de televisión tradicional como el Super Bowl, donde un comercial de 30 segundos ronda los 7 millones de dólares.
Otro ejemplo conocido por usar el brand trip como estrategia publicitaria es Alo Yoga, logrando profesionalizar el concepto hacia el lujo accesible desde el 2020. Mediante sus retiros exclusivos “Alo Wellness Retreats” en enclaves como Aspen o la costa europea, reunieron atletas y figuras globales como Kendall Jenner y Georgina Rodríguez en cuartos decorados como showrooms privados. Según la firma de analítica de retail Launchmetrics, una sola semana de activación de estos retiros suele generar entre 5 y 10 millones de dólares en Valor de Impacto Mediático (MIV), apalancando la expansión de una firma cuya facturación superó los mil millones de dólares anuales.
¿Desde cuándo empezaron a organizarse brandtrips en Venezuela?
En el ámbito nacional, la marca Essens —enfocada en piezas esenciales de denim e impulsada por María Buitrago y su hija, María Paula Gotera— marcó un precedente temprano. En vez de apostar por vallas en vías públicas o los clásicos catálogos de estudio, articularon su lanzamiento en torno a getaways de fin de semana y convivencia cercana con creadoras de su entorno. La iniciativa no solo superó los cientos de miles de reproducciones orgánicas, sino que registró tasas de interacción por encima del 8% en video vertical, frente al promedio habitual del 1% al 2% que exhibe la pauta estática del retail local.
Sobre esa base, casos como el de Hero demostraron la viabilidad de escalar la operación logística hacia expediciones de mayor alcance. Sus métricas trascienden la anécdota del viaje: según los balances compartidos por Sofía Saavedra (Sognis) y el feedback comercial de aliados, Tibisay Canaima y Viajes Humboldt reportaron un pico directo de cotizaciones y reservas del paquete exacto que hicieron las creadoras. Más allá del destino, las personas querían el mismo plan, las mismas excursiones y el mismo campamento que vieron en los vlogs. Las piezas que formaron parte de los regalos de bienvenida y atuendos utilizados en el viaje se convirtieron en los productos con mayor tasa de agotamiento de stock en tienda física y web.
Oportunidades, beneficios y retos para marcas aliadas
Sofía Saavedra también expuso que para las marcas participantes, sumarse como aliadas representó ganancias superiores a pagar publicidad tradicional: lograron entre cuatro y cinco días continuos de presencia orgánica en los canales de múltiples creadoras de manera simultánea.
En un mercado saturado de productos importados y con un poder adquisitivo restringido, la experiencia in situ permite a las firmas locales capitalizar el arraigo cultural. Más allá de un canje pasivo, se trata de un co-branding estructurado que optimiza el costo de adquisición de clientes (CAC) al mostrar el producto en situaciones de uso real y aspiracional, generando un genuino sentimiento de orgullo nacional.
Bajo esta dinámica, el verdadero desafío para las empresas deja de ser logístico y pasa a ser de curaduría. La relación con el creador trasciende la figura del embajador tradicional para posicionarlo como un canal directo de conversión y también de tracción comercial, ya que las empresas delegan parte de su narrativa en ese creador porque confían en la legitimidad que ese perfil ha construido con su comunidad.
A esto se suma que la constante aparición de creadores en distintas regiones del país no solo amplía el abanico para nichos específicos, sino que sitúa al talento digital como un activo formal dentro de la economía local. De hecho, perfiles venezolanos ya están siendo fichados por marcas internacionales y convocados a brand trips en el exterior, demostrando que el contenido vertical y la dirección creativa local tienen un estándar competitivo con claro potencial de exportación.
Ante este desafío, Hero utilizó una fórmula especial: el marketing participativo. Logró delegar en su propia audiencia la selección de algunas creadoras que asistieron a los viajes. Involucrar activamente al seguidor en la toma de decisiones de la empresa garantiza un interés orgánico previo al despliegue y lo convierte en un cliente con sentido de pertenencia e intención directa de compra.
Con el financiamiento corporativo todavía cuesta arriba, las marcas venezolanas se ven en la necesidad de afinar su ingenio para seguir compitiendo en el mercado. Los brand trips se posicionan como una alternativa eficiente a las grandes pautas publicitarias: cuestan menos que una campaña masiva, dejan métricas claras de conversión y, al mismo tiempo, reactivan el turismo de alta gama en el país.







