Los votantes salieron a rechazar la gestión de Trump, con candidatos demócratas triunfando incluso en estados que no se consideraban competitivos. Imagen: Guacamaya.
Guacmaya, 4 de noviembre de 2026. Las elecciones de medio término suelen ser difíciles para los presidentes norteamericanos: las han perdido 19 de 21 veces desde 1946.
Pero en esta ocasión, los demócratas han arrasado incluso en distritos que no habían ganado desde hace décadas o que ni siquiera se consideraban competitivos.
Mientras finaliza el conteo, ya se ha definido la victoria demócrata en ambas cámaras del Congreso. El partido azul también ha arrebatado el control de las gobernaciones de Texas, Georgia, Iowa y Ohio.
Las midterms, por tanto, evidenciaron un gran descontento hacia el presidente Trump y sus políticas, incluso en estados sureños y del interior que tradicionalmente apoyan a los republicanos.
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Según Gallup, las cinco principales preocupaciones de los votantes eran la economía, la sanidad, la situación en Irán, la distribución de ingresos y riqueza, y los altos precios del combustible. Es decir, el votante norteamericano se estaba enfocando antes que nada en su bolsillo.
En las comunidades con mayor población migrante, el rechazo a la estrategia agresiva de detenciones y deportaciones de ICE también fue un factor clave.
Los republicanos, por su parte, enfrentaron la campaña de las midterms con discursos de batalla cultural, como debates sobre las personas transgénero y niveles de testosterona, evitando las preocupaciones del votante medio.
Al mismo tiempo, el Partido Republicano tuvo que cargar con un líder cuya popularidad menguaba. Su nivel de aprobación cayó del 47% al 31% entre enero de 2025 y octubre de 2026, mientras que la desaprobación subió del 41% al 66%.
También parecía que había perdido su capacidad de hablar con carisma. En su último discurso televisado el día antes de las elecciones, el presidente se enfocó en las reformas al estanque reflectante del monumento a Lincoln.
Paradójicamente, la campaña presidencial de Trump en 2024 se había enfocado en promesas de no iniciar más intervenciones extranjeras y de combatir la inflación. Se afirmaba que “un voto para Kamala Harris es un voto para la guerra contra Irán” y se popularizaban los comentarios sobre el alto costo de productos básicos, como los huevos.
Sorpresas en el corazón de Estados Unidos
La falta de sensibilidad sobre las preocupaciones del votante y la gestión de Trump llevaron a la pérdida de estados considerados “seguros” para los republicanos, por concentrar más votantes conservadores, con especial rechazo a las ideas “woke” y el percibido elitismo demócrata.
El partido azul logró importantes victorias en 10 estados que Trump había ganado en 2024: Ohio, Michigan, Iowa, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Georgia, Texas, Kansas, Nevada y Arizona.
Estos triunfos abren nuevos caminos para 2028, con nuevas estrellas en el Partido Demócrata. James Talarico, con su perfil moderado y discurso religioso, es el primer senador demócrata en Texas desde 1998. Él y Jon Ossoff empiezan a aparecer como perfiles presidenciables, por su carisma y capacidad de ser aceptables para un público más amplio.
¿Cómo se desempeñaron las alas izquierda y centrista?
El Partido Demócrata logró grandes resultados en distritos otrora republicanos tanto en el ala izquierda, con candidatos como Abdul El Sayed, como en la centrista, con James Talarico y Jon Ossoff.
Sus discursos se enfocaron en criticar los altos costos de la sanidad y de la gasolina, la guerra contra Irán y el poder desmesurado de los más ricos en la política.
Hasta cierto punto, el financiamiento excesivo de billionaires como Elon Musk y el lobby israelí sirvió de arma discursiva para sus contrincantes demócratas. El empresario de origen sudafricano invirtió 446 millones de dólares, de los cuales la mitad fueron a detener, sin éxito, la elección de Talarico.
Los Democratic Socialists of America ganaron terreno, aumentando su influencia de cara a 2028. Con solo dos congresistas, Alexandria Ocasio-Cortez y Rashida Tlaib, pasarán a sumar hasta 7 con nuevos integrantes de Nueva York, Colorado, Michigan y Pensilvania.
Angie Nixon, también del DSA, llegó sorprendentemente cerca de ganar la elección senatorial de Florida, a pesar de que su partido no invirtió en el estado, dándolo por perdido. La candidata logró el 48% de los votos, incluso ganando en el condado de Miami-Dade, donde se concentran más las diásporas cubanas y venezolanas.
¿Una victoria “woke”?
Las elecciones de 2024 parecieron ser una derrota de las ideas de diversidad y representatividad. Kamala Harris obtuvo 6 millones de votos menos que Joe Biden en 2020, que habrían sido suficientes para derrotar a Trump.
En 2026, los discursos no se enfocaron en esas misma ideas, pero aun así los demócratas triunfaron con listas repletas de minorías y mujeres.
Abdul El Sayed será el primer senador musulmán; Chris Pappas el primer senador abiertamente homosexual; Gina Hinojosa la primera gobernadora hispana de Texas, Xavier Becerra el primer gobernador latino de California; Keisha Lance Bottoms la primera gobernadora negra del país, quedando electa por Georgia; y Peggy Flanagan la primera mujer indígena electa al Senado por Minnesota.
Alaska aún está por decidirse, pero Mary Peltola podría ser la primera senadora mujer representando Alaska, de confirmarse su victoria.
En Florida, Byron Donalds sería el único republicano en esta categoría, logrando ser el primer gobernador negro del estado.
Florida: en la rayita
Los republicanos lograron defender sus posiciones en el estado, pero estuvieron a punto de perder tanto un senador, la gobernación y varios distritos clave, tomando en cuenta la falta de inversión por el comando de campaña demócrata.
En 2024, Trump ganó Florida por 13,1 puntos porcentuales. En las midterms, apenas 3,8 puntos separaban a los dos candidatos al Senado, Ashley Moody de Angie Nixon; y 1,3 puntos en la gobernación, entre Byron Donalds y David Jolly.
En el sur del estado, los congresistas Mario Díaz Balart y María Elvira Salazar se mantienen por menos de un punto porcentual, por lo que un recuento podría arrebatarles escaños anteriormente considerados como seguros.
Las comunidades venezolanas y cubanas de Florida, que en gran medida apoyaron la elección del presidente actual, se encuentran paradójicamente entre las que más han sufrido las redadas de ICE. En 2025, los demócratas ganaron la alcaldía de Miami con Eileen Higgins, la primera de su partido en tomar el cargo en casi 30 años.
El partido gobernante se mantiene, colgando de un hilo, gracias al voto rural y del norte del estado, de cultura más cercana a Alabama, Georgia y Mississippi.
Florida es clave para el futuro de Venezuela. Sus comunidades latinoamericanas, en particular la cubana, han desempeñado un papel clave en la política exterior norteamericana durante décadas. Hoy, los republicanos ya no tienen asegurado su apoyo.
Por otro lado, las midterms también fueron una batalla por el destino de Marco Rubio, quien se perfila como sucesor de Trump para las presidenciales de 2028. Los malos resultados podrían desalentarlo. Sin embargo, los aliados de JD Vance, el otro favorito, perdieron estrepitosamente en Ohio, su home state.
¿Es posible una moción de censura?
La gran pregunta que se abre tras los resultados tan rotundos es si se abre la posibilidad de una moción de censura para derrocar al presidente Trump.
Los demócratas solo tendrán la capacidad de iniciarla con su mayoría simple en la Cámara Baja. Pero para llevarla a su conclusión, necesitan dos tercios del Senado, algo que se ve lejano y muy poco probable.
El único escenario en el que sería posible una moción de censura exitosa sería convencer a una docena de senadores republicanos a raíz de un escándalo especialmente grave. En ese caso, algunos de ellos podrían determinar que la única forma de mantener sus escaños en las próximas elecciones es atacar a su propio presidente.
Lo que sí podemos esperar es un Partido Demócrata más agresivo, que llame a declarar a los altos cargos de la administración para tratar de exponerlos ante el público estadounidense.







