¿Quiénes son los nuevos designados en la cancillería para la estrategia diplomática de Delcy Rodríguez?

Delcy Rodríguez informó la designación de cuatro nuevos viceministros en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en una reestructuración que abarca áreas clave de la política exterior como América Latina, Europa y América del Norte, Asia-Medio Oriente-Oceanía y la comunicación internacional. Fotografía: Canal de Telegram de Delcy Rodríguez .

Guacamaya, 23 de febrero de 2026.La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció este lunes una serie de cambios en la estructura de la Cancillería mediante la designación de nuevos viceministros para distintas regiones y áreas estratégicas de la política exterior.

Una designación importante para entender la estrategia diplomática de Delcy Rodríguez, es la de Félix Plasencia, una persona de su confianza que pese a no ser Vicecanciller será el encargado de representar los intereses de las autoridades interinas ante Estados Unidos.

Se le ha visto en la visita junto a las autoridades estadounidenses que han viajado a Venezuela en el último mes, incluyendo la recepción en Miraflores del Secretario de Energía de Estados Unidos en su visita oficial.

Félix Plasencia, representante ante Estados Unidos

Félix Plasencia González representa una de las figuras más complejas y estratégicamente
relevantes de la diplomacia venezolana contemporánea. Su importancia no deriva únicamente de los cargos que ha ocupado, sino de la continuidad institucional, la confianza política y la capacidad negociadora que ha acumulado a lo largo de más de tres décadas de servicio público, en contextos nacionales e internacionales extraordinariamente distintos.

Plasencia ingresó al cuerpo diplomático venezolano en 1991 mediante concurso público, durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Este dato es clave porque lo sitúa como un diplomático de carrera formado antes del chavismo, con una lógica profesional propia de la institucionalidad del Estado venezolano previa a la Revolución Bolivariana. A diferencia de muchos cuadros políticos posteriores, Plasencia logra atravesar el cambio de régimen sin romper con el aparato diplomático, lo que revela una combinación de capacidad técnica, bajo perfil y adaptación estratégica.

Un punto de inflexión en su carrera es su nexo con Delcy Rodríguez, actual presidente encargada de Venezuela a quien conoce en 1994 mientras ambos trabajaban en la embajada de Venezuela en Londres, durante el gobierno de Rafael Caldera. Esa relación profesional se transforma con el tiempo en un vínculo de confianza política, que explica gran parte de su ascenso posterior. Cuando los hermanos Rodríguez se consolidan como uno de los núcleos de poder más importantes del chavismo, Plasencia se convierte en un operador diplomático de absoluta confianza, especializado en áreas sensibles.

Félix Plasencia González es uno de los diplomáticos de mayor trayectoria y confianza dentro de la administración de Delcy Rodríguez. Con más de treinta años en el servicio exterior venezolano, combina una formación académica sólida en Relaciones Internacionales (Universidad Central de Venezuela), Estudios Europeos (Universidad Católica de Lovaina, Bélgica) y Estudios Diplomáticos (Universidad de Oxford) con una experiencia práctica en escenarios de alta complejidad política y económica.

Plasencia ingresó al cuerpo diplomático en 1991, consolidándose como un operador de confianza que logró atravesar distintos periodos políticos sin romper con la institucionalidad. Su carrera incluye:

  • Viceministerios estratégicos en la Cancillería (Asia, Medio Oriente, Oceanía y Temas Multilaterales).
  • Director del Centro Internacional de Inversión Productiva, con foco en inversión extranjera y cooperación con China.
  • Ministro de Turismo y Comercio Exterior y jefe del Territorio Insular Francisco de Miranda.
  • Embajador en China (2019–2021), operando relaciones críticas en medio de la competencia geopolítica EE.UU.-China.
  • Canciller de Venezuela (2021–2022), liderando la diplomacia pragmática frente a sanciones y reabriendo canales con actores occidentales.
  • Embajador en Colombia y representante ante la Organización Marítima Internacional en Londres, espacios clave para la reconstrucción de vínculos regionales y el comercio estratégico.

Plasencia se caracteriza por su enfoque técnico y pragmático que combina diplomacia tradicional y diplomacia económica, con atención al manejo de sanciones internacionales. Prioriza relaciones funcionales y transaccionales con potencias extra-regionales (China, Rusia, Irán, Turquía), equilibrando intereses y evitando alineamientos ideológicos rígidos. Actúa como facilitador discreto en negociaciones internas y externas, manejando interlocuciones complejas sin protagonismo mediático directo y ha sido central en la construcción de canales de diálogo con Estados Unidos y Europa, incluso con actores tradicionalmente críticos del gobierno venezolano.

Aunque Plasencia no ocupa un viceministerio formal, su designación como representante de Venezuela ante Estados Unidos lo coloca en una posición estratégica para proyectar la diplomacia de Delcy Rodríguez:

  • Fortalece la apertura hacia actores internacionales clave, mostrando profesionalismo y continuidad institucional.
  • Permite a Venezuela negociar en escenarios económicos y políticos complejos con interlocutores occidentales.
  • Refuerza la narrativa de pragmatismo y capacidad de gestión del gobierno venezolano, equilibrando la defensa de la soberanía con la necesidad de cooperación internacional.

En el plano multilateral, su gestión se concentró en reinsertar a Venezuela en foros internacionales donde su presencia había quedado debilitada, particularmente en el sistema de Naciones Unidas. Continuó la línea iniciada tras la visita de Michelle Bachelet, manteniendo abiertos los canales con la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos. Aunque el gobierno venezolano seguía rechazando buena parte de los informes críticos, bajo Plasencia se apostó a una estrategia de cooperación limitada y controlada, con el objetivo de reducir el aislamiento total y ganar margen político.

En paralelo, Plasencia reforzó la presencia venezolana en espacios multilaterales técnicos —energía, transporte, cooperación Sur-Sur— donde el debate ideológico es menor y los intereses prácticos son mayores. Esta lógica explica, en parte, su posterior traslado a Londres como representante ante la OMI: su cancillería ya había identificado que la batalla internacional de Venezuela se estaba desplazando hacia el terreno regulatorio, técnico y normativo, más que al puramente político.

Uno de los ejes centrales de su gestión fue la diplomacia frente a las sanciones internacionales. Plasencia fue una de las figuras encargadas de articular el discurso venezolano contra las sanciones unilaterales, pero, a diferencia de etapas anteriores, lo hizo combinando denuncia política con búsqueda de interlocución práctica, especialmente con actores europeos y con sectores del gobierno estadounidense. En este período, Venezuela comenzó a explorar con mayor claridad mecanismos de flexibilización parcial, licencias específicas y entendimientos técnicos que no implicaran un reconocimiento político inmediato, pero sí aliviaran restricciones económicas clave.

Plasencia actúa como un operador de alto nivel dentro de la estrategia diplomática de Rodríguez, clave para el restablecimiento de relaciones bilaterales, la gestión de sanciones y la articulación de Venezuela con organismos internacionales estratégicos. Su perfil técnico y experiencia multipolar lo convierten en un referente de la diplomacia venezolana contemporánea, con capacidad de navegar entre intereses internos y externos, y preparar escenarios de negociación sostenibles a largo plazo.

Plasencia dejó una Cancillería más consciente de la centralidad de la negociación política interna como variable externa. Su experiencia en los diálogos de Noruega y su rol posterior como facilitador interno reforzaron la idea de que la política exterior venezolana está inseparablemente ligada a la gestión del conflicto político doméstico. Esta comprensión sigue marcando la actuación diplomática del país en escenarios internacionales.

Finalmente, en el contexto actual de reconfiguración política —tras la salida de Nicolás Maduro y bajo la presidencia interina de Delcy Rodríguez—, la decisión de enviar emisarios a Washington para reestablecer relaciones con Estados Unidos exige perfiles muy específicos. Plasencia reúne condiciones excepcionales para ese rol pues conoce el lenguaje occidental, ha negociado bajo sanciones y alta presión, participó en diálogos políticos complejos como los de Noruega, posee confianza absoluta del núcleo de poder y mantiene un perfil técnico y no estridente. Todo ello lo convierte en un negociador ideal para una fase de deshielo bajo los intereses del chavismo, donde la discreción, la credibilidad y la capacidad de reconstruir canales podrían pesar más que la confrontación pública.

En tal sentido, Félix Plasencia es una figura discreta del Estado venezolano. Su relevancia radica precisamente en esa capacidad de asegurar continuidad controlada en momentos de cambio, lo que lo convierte en uno de los activos diplomáticos más importantes de Venezuela y el oficialismo en el actual escenario geopolítico.

Bajo este contexto, Delcy Rodríguez informó la designación de cuatro nuevos viceministros en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en una reestructuración que abarca áreas clave de la política exterior venezolana como América Latina, Europa y América del Norte, Asia-Medio Oriente-Oceanía y la comunicación internacional.

Entre los nombramientos destaca el de Mauricio Rodríguez como viceministro para América Latina. Según la información oficial, el funcionario tendrá la responsabilidad de impulsar la política exterior regional orientada a la integración, la cooperación y el respeto mutuo entre los países del continente.

Mauricio Rodríguez, vicecanciller para America Latina y el Caribe

Mauricio Rodríguez Gelfenstein es un periodista, comunicador y diplomático venezolano con amplia trayectoria en el aparato estatal y en el servicio exterior, particularmente en áreas vinculadas a comunicación política y relaciones bilaterales con Europa. Su carrera combina cargos ministeriales, responsabilidades en medios públicos y funciones diplomáticas de alto nivel

De profesión periodista, Rodríguez Gelfenstein desarrolló buena parte de su carrera en el ámbito de la comunicación gubernamental durante los gobiernos de la Revolución Bolivariana. En 2010 fue ministro de Comunicación e Información, además de desempeñarse como presidente de medios públicos como Vive TV y Venezolana de Televisión.

También ocupó distintos cargos estratégicos en materia comunicacional y cultural, entreellos:

  • Viceministro de Gestión Comunicacional
  • Viceministro de Estrategia Comunicacional
  • Viceministro de Cultura para el Desarrollo Humano
  • Director general de Política Interior
  • Director de proyectos especiales en el Ministerio de Ciencia y Tecnología

Su perfil se ha caracterizado por la articulación entre comunicación política, diplomacia pública y narrativa internacional del Estado venezolano.

En el ámbito exterior, Rodríguez Gelfenstein ha estado especialmente vinculado a la relación Venezuela y España. Fue ministro consejero (número dos) de la embajada venezolana en Madrid y posteriormente asumió funciones como encargado de negocios durante los periodos de crisis diplomática entre ambos países.

Entre 2017 y años posteriores se desempeñó como cónsul general de Venezuela en Madrid y jefe del consulado, además de haber sido designado formalmente encargado de negocios ad hoc ante el Reino de España.

Rodríguez Gelfenstein es considerado un funcionario con fuerte énfasis en la diplomacia comunicacional, área en la que ha desarrollado tanto funciones institucionales como presencia mediática. Ha colaborado en medios vinculados al ámbito oficialista y ha participado con frecuencia como analista político. Su trayectoria lo ubica dentro de un grupo de cuadros políticos que han transitado entre la comunicación estratégica interna y la proyección internacional del discurso gubernamental.

Su designación como viceministro para América Latina lo coloca en una posición clave dentro de la política exterior venezolana hacia la región, en un contexto marcado por reconfiguraciones geopolíticas, cambios de gobiernos y búsqueda de nuevos mecanismos de integración.

Asimismo, Rander Peña fue designado como viceministro para Comunicación Internacional, cargo desde el cual se encargará de la proyección externa del país. Peña sustituye a Camilla Fabri de Saab, a quien la mandataria agradeció por su gestión al frente del despacho.

Rander Peña Ramírez, vicecanciller para Comunicacion Internacional

Rander José Peña Ramírez es un dirigente político y diplomático venezolano con amplia trayectoria en la administración pública, particularmente en áreas vinculadas a la integración regional, la cooperación internacional y la diplomacia política. Su carrera se ha desarrollado principalmente dentro del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores y en estructuras de articulación con América Latina y el Caribe.

Peña proviene del ámbito de la militancia juvenil vinculada al proceso político bolivariano, desde donde ascendió a responsabilidades de carácter institucional. A lo largo de su carrera ha ocupado cargos de coordinación política y de gestión internacional, consolidando un perfil orientado a la diplomacia regional y a los mecanismos multilaterales latinoamericanos.

Su trabajo ha estado especialmente enfocado en la construcción de alianzas políticas, la cooperación Sur-Sur y los espacios de integración impulsados por gobiernos afines en la región.

Dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores, Peña ha desempeñado diversos cargos de alto nivel, entre ellos:

  • Viceministro para América Latina
  • Viceministro para el Caribe
  • Enviado especial para procesos de integración regional
  • Coordinador de iniciativas diplomáticas con organismos multilaterales latinoamericanos

Desde estas posiciones participó en negociaciones bilaterales, cumbres regionales y proyectos de cooperación en ámbitos políticos, sociales y económicos.


Ha tenido un rol relevante en mecanismos de integración regional, Peña ha sido una figura visible en instancias como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA‑TCP) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), donde ha actuado como representante o articulador de la política exterior venezolana.

Su desempeño en estos espacios ha estado orientado a fortalecer la coordinación política regional, la cooperación energética, social y cultural, así como la promoción de agendas comunes entre países latinoamericanos y caribeños.

Además de su trabajo diplomático, Peña ha mantenido una presencia pública relevante como vocero en temas internacionales y de integración regional. Su estilo combina la comunicación política con la gestión diplomática, lo que lo ha convertido en un operador frecuente en misiones especiales y contactos intergubernamentales.

Su designación como viceministro para Comunicación Internacional apunta a reforzar la proyección externa del país y la gestión de la narrativa oficial en escenarios internacionales.

Con su nuevo cargo, Rander Peña asume la responsabilidad de coordinar la estrategia comunicacional internacional del Estado venezolano, incluyendo la relación con medios extranjeros, organismos multilaterales y plataformas de información global.

Su trayectoria lo posiciona como un funcionario con experiencia tanto en la diplomacia tradicional como en la diplomacia política regional, en un contexto marcado por disputas narrativas, sanciones internacionales y transformaciones del sistema internacional.

En el ámbito de las relaciones con Asia, Medio Oriente y Oceanía, la nueva viceministra será Andrea Corao Faria. Su designación busca fortalecer los vínculos diplomáticos con países considerados estratégicos en esas regiones, así como promover la cooperación bilateral y multilateral.

Andrea Corao Faria, vicecanciller para Asia, Medio Oriente y Oceania.

Andrea Corao Faria es una diplomática venezolana de carrera con experiencia en relaciones bilaterales y multilaterales, particularmente en ámbitos vinculados a Asia, Medio Oriente y organismos internacionales. Su trayectoria se ha desarrollado principalmente dentro del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores, donde ha ocupado funciones técnicas y de representación en el servicio exterior.

Corao Faria pertenece al cuerpo diplomático profesional de Venezuela, con experiencia acumulada en áreas de análisis político, cooperación internacional y gestión de relaciones exteriores. A lo largo de su carrera ha participado en misiones diplomáticas y procesos de negociación, así como en la coordinación de agendas bilaterales con países de distintas regiones.

Su perfil se caracteriza por un enfoque técnico y discreto, propio de diplomáticos de carrera más orientados a la gestión institucional que a la exposición mediática.

Antes de su designación como viceministra, Corao Faria desempeñó responsabilidades dentro de la Cancillería relacionadas con el seguimiento de relaciones con países de Asia y Medio Oriente, regiones consideradas prioritarias para la diversificación de la política exterior venezolana.

Estas funciones incluyen:
● Coordinación de agendas bilaterales y multilaterales
● Seguimiento de acuerdos de cooperación económica, energética y tecnológica
● Participación en mecanismos de diálogo político y foros internacionales
● Gestión de relaciones con misiones diplomáticas acreditadas en Caracas

La región Asia-Medio Oriente-Oceanía abarca socios clave para Venezuela en materia energética, financiera, tecnológica y comercial. En este contexto, la labor del despacho que ahora dirige incluye la interacción con organismos internacionales y plataformas de cooperación regional.

Entre los espacios donde Venezuela mantiene participación se encuentran foros como el Movimiento de Países No Alineados, que reúne a numerosos países de Asia y Medio Oriente y ha sido un canal diplomático relevante para Caracas.

Como viceministra para Asia, Medio Oriente y Oceanía, tendrá a su cargo la conducción de las relaciones con un conjunto de países que incluye actores clave en la geopolítica contemporánea, el comercio energético y las nuevas rutas tecnológicas.

La región que ahora coordina incluye actores clave para Venezuela en términos de energía, inversión, comercio y diplomacia estratégica. En este sentido, su despacho tendrá como misión profundizar la cooperación con países que, en los últimos años, han adquirido mayor peso en la agenda exterior del Estado venezolano.

La designación de Corao Faria ocurre en medio de una política exterior venezolana que ha mostrado un impulso en el acercamiento con países del Golfo Pérsico y de Oriente Medio, subrayado por varias visitas y encuentros diplomáticos de alto nivel en las últimas semanas.

En febrero de 2026, el primer ministro de Catar, Sheikh Mohammed bin Abdulrahman al-Thani, realizó una visita oficial a Venezuela, en un gesto interpretado como una señal de fortalecimiento de los lazos bilaterales y de una agenda común en temas de cooperación y diálogo. Este encuentro se produjo en un contexto en el cual Catar ha mantenido históricamente un papel mediador en las negociaciones entre Caracas y actores internacionales como Estados Unidos , y aspira a consolidar una relación estratégica con el país sudamericano. También hemos visto una visita oficial de los Emiratos Árabes Unidos y rumores sobre una posible inversión en el sector energético venezolano de una empresa de ese país.

En ese mismo orden de ideas, el canciller de Jordania, Ayman Safadi, visitó Caracas para reunirse con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en una sesión donde se evaluaron proyectos de cooperación en áreas como turismo, comercio y conectividad aérea. Las conversaciones han incluido la intención de profundizar el intercambio económico y abrir vías de cooperación concretas entre ambos Estados.

Estos acercamientos reflejan el interés de la administración de Rodríguez por diversificar las alianzas geopolíticas y económicas de Venezuela, especialmente en regiones que desempeñan roles crecientes en los mercados energéticos, financieros, de inversión global y con especial influencia en Estados Unidos.

Por su parte, Oliver Blanco asumirá el viceministerio para Europa y América del Norte. De acuerdo con el anuncio oficial, se trata de un internacionalista joven que anteriormente mantuvo militancia opositora y que ahora asume responsabilidades en la política exterior con un compromiso declarado con el país

Oliver Blanco, vicecanciller para Europa y America del Norte.

Oliver Blanco es un dirigente político venezolano de perfil comunicacional y trayectoria vinculada históricamente a la oposición, particularmente al partido Acción Democrática (AD). Su reciente designación como Viceministro para Europa y América del Norte representa uno de los nombramientos políticamente más significativos dentro de los cambios anunciados en la Cancillería, tanto por su juventud como por su pasado militante en una organización tradicionalmente enfrentada al chavismo.

Blanco se dio a conocer públicamente durante el ciclo político abierto tras las elecciones parlamentarias de 2015, cuando la oposición obtuvo el control de la Asamblea Nacional. En ese contexto, ocupó cargos relevantes en el aparato comunicacional del Parlamento especialmente durante la gestión de Henry Ramos Allup.

Se desempeñó como director de Comunicaciones Estratégicas y Relaciones Institucionales de la Asamblea Nacional, convirtiéndose en uno de los voceros visibles de la institución en momentos de alta confrontación política.

Además, ha sido identificado como militante de Acción Democrática y cercano a figuras de ese partido, en particular al liderazgo de Henry Ramos Allup. También estuvo ligado a figuras opositoras como Diego Arria, quien fue un diplomático muy importante para Venezuela en el siglo XX llegando a ser presidente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Dentro de AD también fue dirigente juvenil y participó en actividades de movilización política y pronunciamientos públicos sobre la crisis venezolana, defendiendo en varias ocasiones la negociación como vía para una salida política.

  • Su perfil combina tres elementos poco habituales en la diplomacia venezolana tradicional:
  • Comunicación política y mediática
  • Activismo partidista opositor
  • Experiencia institucional en el Legislativo
  • Exposición pública y confrontación política

Durante los años de mayor polarización, Blanco estuvo directamente expuesto a episodios de violencia política y tensiones entre poderes. En 2016 denunció haber sido agredido por simpatizantes oficialistas cerca de la Asamblea Nacional.

También participó en foros internacionales denunciando la situación venezolana y buscando respaldo externo, como su intervención ante el Senado mexicano durante las protestas de 2017. Estas actuaciones contribuyeron a consolidar su perfil como vocero político internacional de la oposición en ciertos círculos aunque no con los reflectores de otros liderazgos más reconocidos.

Blanco pertenece a una generación más joven de dirigentes formados en el ecosistema de redes sociales, activismo político y comunicación estratégica. Ha sido frecuente comentarista y participante en debates públicos, con un discurso orientado a audiencias internacionales y a la diáspora venezolana.

A diferencia de los demás perfiles es pertinente detenerse en este caso pues, la incorporación de un dirigente con pasado en Acción Democrática al equipo diplomático del gobierno tiene implicaciones de alto nivel en términos de señal política interna y externa.

Este tipo de movimientos no es inédito en sistemas políticos altamente polarizados, donde la integración de opositores moderados sirve para ampliar legitimidad y más en momentos de alta tensión tras el 3 de enero en Venezuela

Todo esto se circunscribe en la reconfiguración de la diplomacia hacia Occidente, en tal sentido, hay que destacar que la cartera asignada —Europa y América del Norte— es particularmente sensible, pues involucra relaciones con países que han mantenido posiciones críticas hacia el gobierno venezolano.

Por lo que, nombrar a alguien con trayectoria opositora podría buscar mejorar interlocución con gobiernos occidentales a través de una imagen menos ideologizada para facilitar canales formales de comunicación. En términos estratégicos, es una señal de intento de pragmatismo diplomático.

La mención explícita de su pasado opositor sugiere una construcción discursiva orientada a mostrar la inclusión política, la superación de la polarización y la participación de jóvenes de diversas tendencias. Esto puede insertarse en una narrativa más amplia de “unidad nacional” o “reencuentro”, frecuentemente utilizada en procesos de consolidación política y empleada por Blanco en su comunicado.

El nombramiento de Oliver Blanco no es simplemente administrativo; constituye un movimiento con dimensiones simbólicas, diplomáticas y políticas.

Indica que la nueva conducción de la Cancillería busca:

  • Renovación generacional
  • Flexibilidad ideológica
  • Capacidad comunicacional internacional
  • Señales de apertura hacia Occidente

Al mismo tiempo, revela que el gobierno percibe la política exterior como un espacio clave para redefinir su posicionamiento global en un contexto internacional cambiante.

Blanco aporta un perfil que puede ser percibido por actores europeos y estadounidenses como menos ideologizado y más conciliador que la mayoría de los diplomáticos provenientes del núcleo tradicional del chavismo. Su experiencia en comunicación política y su militancia en la oposición busca permitir que:

  • Gobiernos europeos y estadounidenses perciban una voz con capacidad de diálogo más flexible.
  • Se construyan canales de comunicación con sectores que tradicionalmente han sido críticos de la administración venezolana. Buscando proyectar una imagen de inclusión política, un factor relevante en contextos de negociación internacional para el caso actual de Venezuela

En términos prácticos, su nombramiento permite al gobierno de Venezuela disponer de un interlocutor que puede abordar cuestiones diplomáticas delicadas —como sanciones, cooperación económica y acuerdos multilaterales— con un entendimiento de las expectativas de Occidente.

¿Conexión con el Plan de tres fases anunciado por Rubio y respaldado por Trump?

El hecho de que Blanco provenga de un partido opositor podría buscar alinearse con las fases de reconciliación política promovidas por actores internacionales, incluidas declaraciones y políticas de Marco Rubio, actual Secretario de Estado estadounidense con influencia en la política hacia Venezuela. Rubio ha planteado en diversas ocasiones que cualquier proceso de normalización o transición en Venezuela debe considerar:

  • La participación de actores políticos diversos
  • La construcción de confianza entre gobierno y oposición
  • La posibilidad de incentivos diplomáticos y económicos condicionados a la inclusión política

En este sentido, la designación de Blanco busca que se interprete como una señal de apertura interna, que coincide con la fase de reconciliación que mencionada en el plan de Rubio y las condiciones que Estados Unidos y la comunidad europea consideran necesaria para cualquier mejora en las relaciones bilaterales.

Por tanto, con la designación se busca reforzar la capacidad de Venezuela de dialogar con Europa y Estados Unidos en un momento donde los países occidentales observan las reformas y los cambios impulsados por Delcy Rodríguez. La presencia de una persona que estuvo vinculada al mundo opositor busca proyectar una imagen de pluralismo y flexibilidad.

Adicionalmente, podría buscar servir como mensaje al campo opositor de que existen canales de participación dentro del Estado, lo que puede reducir la polarización y fragmentar dinámicas de confrontación algo que podría entrar en el interés de Washington para las fases de Estabilización y Reconciliación.

A lo largo de su carrera, Blanco ha mantenido encuentros con líderes internacionales de relevancia, entre ellos el expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, una figura destacada en la política latinoamericana por su papel en la transición democrática de Brasil y por su influencia en temas de gobernanza, integración regional y desarrollo económico.

Hay que recordar que Cardoso jugó un papel central en la consolidación de la democracia brasileña tras la dictadura militar (1964-1985). Aunque no fue presidente durante el periodo de transición inmediata, su trabajo como sociólogo y político influyó en la construcción de consensos institucionales y en la formulación de políticas públicas orientadas a estabilizar la democracia. Fue senador y ministro de Relaciones Exteriores antes de su presidencia, y participó activamente en procesos de modernización del Estado, en el fortalecimiento de las instituciones democráticas y consolidó una política exterior enfocada en la cooperación internacional, el multilateralismo y la resolución pacífica de conflictos.

Como presidente, promovió reformas económicas y políticas que consolidaron la gobernabilidad democrática, incluyendo la estabilización de la moneda con el Plan Real, la creación de mecanismos de transparencia y fortalecimiento de la legislación electoral y los derechos civiles.

El nombramiento indica que el gobierno de Delcy Rodríguez busca aproximarse a los actores internacionales con un discurso más inclusivo y profesionalizado, sin comprometer la línea política central del Ejecutivo. Esto podría facilitar la apertura de canales de negociación más efectivos, reduciendo fricciones históricas con Washington y Bruselas, y proyectando una imagen de Venezuela como un país dispuesto a diálogo y cooperación, al tiempo que mantiene su soberanía en la narrativa oficial. Queda por ver si podrá consolidarlo en hechos concretos y la valoración de la comunidad internacional ante estos nombramientos.

Tras su nombramiento Blanco destacó en un comunicado que mantiene independencia respecto al partido de gobierno y calificó su nombramiento como una muestra de apertura a “perspectivas diversas al servicio del país”, señalando que esto refleja una intención de promover la unidad nacional en un momento en que “generar confianza es fundamental para definir nuestro futuro”.

En paralelo, la alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior y de Seguridad, Kaja Kallas, anunció este lunes que propondrá a los gobiernos de los Veintisiete levantar las sanciones que pesan sobre la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, en respuesta a la solicitud planteada por España. La medida requeriría la unanimidad de los cancilleres europeos.

“Propondré levantar las sanciones sobre Delcy Rodríguez como actual presidenta interina”, declaró Kallas tras la reunión de ministros de Exteriores de la UE en Bruselas. La funcionaria estonia enfatizó que la liberación de prisioneros políticos europeos por parte de la nueva administración venezolana es vista como un paso positivo y un signo de disposición al diálogo.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, señaló que las sanciones “nunca son un fin, sino un medio de presión” y defendió que eliminarlas facilitará los contactos diplomáticos con Venezuela. Albares sostuvo que mantener sanciones sobre Rodríguez, que provienen de su periodo como vicepresidenta, resulta “chocante”, dado que Nicolás Maduro nunca fue sancionado por la UE, y reiteró que la intención es enviar “una señal clara de que Venezuela va en la buena dirección”. Albares explicó que la solicitud española se enfocará únicamente en la retirada de medidas restrictivas sobre Rodríguez, considerando que es la responsable directa de la conducción política en esta nueva etapa, y que su inclusión en la lista de sancionados de la UE fue consecuencia de las elecciones de 2018 y de hechos que Bruselas consideró represivos hacia la oposición.

Este contexto de acercamiento y apertura coincide con el ya mencionado nombramiento de Oliver Blanco como Viceministro para Europa y América del Norte, una decisión y un gesto estratégico apunta hacia la construcción de confianza con gobiernos europeos y Estados Unidos.

En este sentido, el nombramiento de Blanco y la iniciativa española en la UE reflejan un intento conjunto de proyectar apertura y pragmatismo diplomático, enviando señales tanto a actores internos como internacionales de que Venezuela busca reintegrarse a los espacios de negociación y cooperación con Europa y Estados Unidos.

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