Catar y Emiratos Árabes Unidos podrían cancelar la deuda de Venezuela con el BID, según fuentes extraoficiales

Las dos monarquías del Golfo Pérsico ampliarían su influencia en Caracas mediante este nuevo acuerdo financiero con el BID. Fotografía: APK.

Guacamaya, 6 de octubre de 2026. Un fondo controlado por Catar sería el mecanismo para que Venezuela salde 2.500 millones de dólares en mora con el Banco Interamericano de Desarrollo y recupere el acceso al financiamiento, según Bitácora Económica.

El medio digital publicó, citando fuentes extraoficiales, que Catar acordó crear un fondo con recursos suficientes para cancelar de inmediato la deuda de Venezuela con el BID, que ascendería a 2.500 millones de dólares, con un plan de pago a bajas tasas de interés y con la colaboración de dos países más, no identificados.

Según Bitácora Económica, el objetivo sería habilitar una línea de 8.000 millones de dólares del organismo, destinada a infraestructura, distribución de agua y gestión presupuestaria del gobierno interino.

Por otro lado, el economista José Guerra afirma que también estaría involucrado el fondo soberano de los Emiratos Árabes Unidos. De concretarse, la operación coronaría un año en que las dos monarquías pasaron de ser intermediarios a invertir directamente en Venezuela.

Guerra afirmó, en una entrevista con Noticiero Venevisión, que los fondos soberanos de EAU y Catar servirán de puente financiero para que Venezuela honre sus compromisos pendientes con organismos multilaterales, a los que se adeudan más de 2.000 millones de dólares. Según el economista, al saldar esa deuda “se abre el crédito de Venezuela y van a ingresar unos 5.000 o 6.000 millones de dólares al país”.

“Esto es una buena noticia, pero tiene que administrarse bien y  tengo información de que esto va a ocurrir y es probable que también ocurra el acceso de Venezuela a los 5.000 millones de dólares que tiene represados en el Fondo Monetario Internacional por derechos especiales de giro”, dijo el economista. Guerra añadió que en las próximas semanas el país recibiría entre 4.000 y 5.000 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

De concretarse, explicó, se fortalecerían las reservas internacionales del Banco Central de Venezuela (BCV) y la posición fiscal. Eso abriría dos posibilidades: que el gobierno deje de financiar a PDVSA con recursos del Banco Central, lo que Guerra vincula con la presión inflacionaria, y “hacer un acto de justicia con los trabajadores venezolanos, sobre todo del sector público, para que se les aumente el salario”. Advirtió, sin embargo, que el primer aumento no tendría la magnitud deseada.

¿Cómo funcionan los fondos soberanos del Golfo?

Un fondo soberano es un vehículo de inversión del Estado, alimentado casi siempre por excedentes de hidrocarburos, que invierte a largo plazo en activos globales: acciones, deuda, infraestructura, inmobiliario y capital privado. Su lógica es la de un inversor, no la de un prestamista de emergencia, y por eso cualquier financiamiento a un país en default exige un diseño especial, con garantías, un vehículo ad hoc o respaldo político.

En el caso de Catar, la Autoridad de Inversión de Catar (QIA, por sus siglas en inglés) se alimenta de los ingresos del gas natural licuado. Global SWF, citado por Rankiapro, la sitúa en unos 580.000 millones de dólares, octava del mundo; otros trackers la estiman entre 526.000 y 557.000 millones, porque el fondo no publica cifras auditadas completas.

Aparte, el Fondo de Catar para el Desarrollo (QFFD), agencia de cooperación y ayuda exterior del Estado, es el brazo que suele operar financiamiento de carácter bilateral. Su director general, Fahad bin Hamad Al Sulaiti, participó en la reunión del 29 de septiembre en Caracas entre Delcy Rodríguez y el ministro de Estado catarí Mohammed bin Abdulaziz Al Khulaifi.

En 2025, el BID formalizó un memorando con QFFD para ampliar la cooperación en América Latina y el Caribe. El acuerdo contempla cooperación en desarrollo social, educación, resiliencia y cofinanciamiento soberano concesional, además de estructuras de financiamiento combinado con BID Invest.

En términos prácticos, el esquema funcionaría como una reestructuración indirecta de la deuda: Catar y sus socios aportarían el capital necesario para resolver inmediatamente la obligación con el BID, mientras Venezuela pagaría posteriormente ese financiamiento bajo condiciones más favorables. El objetivo sería sustituir una deuda que limita el acceso del país al sistema financiero multilateral por una obligación nueva, de mayor plazo y menor costo financiero.

Para Catar, una operación de este tipo también podría representar una forma de proyección financiera y diplomática. No necesariamente implicaría entregar 2.500 millones de dólares a Venezuela como ayuda directa, sino utilizar su capacidad financiera para estructurar un mecanismo que permita resolver un problema de deuda y, al mismo tiempo, posicionarse como uno de los actores que contribuyen a la reinserción financiera internacional de Venezuela.

En el caso de Emiratos Árabes Unidos no hay un fondo único, sino un ecosistema, con Abu Dabi como núcleo. La Autoridad de Inversión de Abu Dabi (ADIA) gestiona unos 1,19 billones de dólares, según Global SWF, y es el cuarto fondo soberano del planeta. Mubadala, el vehículo más estratégico, orientado a coinversiones y a la diversificación industrial, maneja unos 385.000 millones de dólares. Dubái aporta la Corporación de Inversión de Dubái (ICD), con unos 429.000 millones de dólares. Global SWF calcula que los fondos de Abu Dabi sumaban 1,8 billones de dólares a finales de 2025.

Los EAU también tienen antecedentes de cooperación, aunque nuevamente no exactamente iguales al mecanismo venezolano.

El Abu Dhabi Fund for Development (ADFD) ha establecido acuerdos de cooperación financiera para América Latina. Por ejemplo, en 2024 firmó con CAF un acuerdo para desarrollar cofinanciamiento, inversiones conjuntas y financiamiento concesional para proyectos de infraestructura y desarrollo. 

Además, el ADFD fue uno de los principales socios financieros de la plataforma ETAF, impulsada por IRENA, mientras que el BID participa como potencial cofinanciador de proyectos de transición energética en América Latina.

¿Por qué Catar y Emiratos Árabes Unidos?

La elección de ambas monarquías combina liquidez, cercanía a la Casa Blanca de Donald Trump y experiencia en la industria de los hidrocarburos. 

Capacidad financiera sin costo político en Washington. Ambas monarquías son socios de seguridad de Estados Unidos. Catar alberga la base aérea de Al Udeid. Cuando Bloomberg reveló en enero el interés de ADNOC por Venezuela, precisó que cualquier aproximación exigiría coordinación directa con Estados Unidos y se canalizaría por XRG. Es decir, su dinero llega con el visto bueno implícito de la Casa Blanca, algo que no ocurría con los socios que Caracas tuvo antes del 3 de enero.

Neutralidad útil. Catar ha construido su política exterior sobre la mediación y los canales abiertos con actores con los que Washington no puede tratar directamente. Doha ya había servido de sede para negociaciones entre Venezuela y Estados Unidos. EAU, por su parte, combina presencia financiera global con una diplomacia pragmática hacia gobiernos sancionados. Esa neutralidad les ha permitido ser muy útiles a Washington para lidiar en escenarios complejos. 

El gas y petróleo como terreno común. Catar es uno de los mayores exportadores de gas natural licuado del mundo y Venezuela aspira a monetizar sus reservas de gas, que carecen de infraestructura de procesamiento. XRG, por su parte, está en plena expansión internacional.

Diversificación del tablero. Delcy Rodríguez eligió deliberadamente el adjetivo “multipolar” al describir el consorcio del campo Loran. Para Caracas, los fondos del Golfo ofrecen una alternativa al financiamiento tradicional sin depender exclusivamente de Washington ni de los socios que cultivó el chavismo, como China, Rusia o Irán.

El contexto regional. Los fondos del Golfo operan en medio de la guerra en Irán, aunque Global SWF reporta que registraron en el primer semestre de 2026 su actividad más intensa en un primer semestre, con 53.900 millones de dólares comprometidos en 108 operaciones.

Según TIME, funcionarios cataríes ayudaron a organizar una conferencia entre Rodríguez y el secretario de Estado, Marco Rubio, la tarde del 3 de enero, y Rodríguez nombró al emir como figura clave de aquellas horas. Desde entonces, la administración ha pasado a un trato casi diario con Rubio, según funcionarios citados por la revista.

La cronología desde el 3 de enero reafirma la cercanía entre Venezuela y las monarquías del Golfo, en particular con Catar y en segundo grado con EAU. El 6 del mismo mes, Doha reiteró su «plena disposición» a contribuir en cualquier esfuerzo internacional por una solución pacífica.

El 13 de enero, una delegación emiratí encabezada por Ali Mohammed Al Shamsi, secretario general del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de EAU, se reunió con Rodríguez en Miraflores para evaluar opciones de inversión.

El 19 de enero, Bloomberg informó que ADNOC evaluaba entrar al sector energético venezolano a través de su filial XRG y bajo condiciones legales y financieras claras.

Los días 17 y 18 de febrero, el primer ministro catarí, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, visitó Caracas y se reunió con Rodríguez para revisar la agenda de cooperación, tras la oferta de mediación de Doha.

El 2 de marzo, Rodríguez informó de una conversación telefónica con el emir de Catar sobre la situación en Oriente Medio. La presidenta encargada de Venezuela ya se había solidarizado con los países de la región que habían sufrido ataques de Irán.

13 de agosto. BP, XRG y UCC Oil and Gas (Catar) obtuvieron la licencia de la Fase II del campo gasífero Loran, en la Plataforma Deltana. El campo tiene siete yacimientos, seis de ellos transfronterizos con Trinidad y Tobago, con reservas de gas superiores a 4 billones de pies cúbicos.

El 15 de julio, Félix Plasencia, recién nombrado Ministro de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional, viajó al funeral del padre del Emir de Catar y, justo después, a Riad, capital de Arabia Saudita. No solo mantuvo reuniones de alto nivel en ambos países, sino que las continuó con llamadas con cancilleres de la región.

El 29 de septiembre, Rodríguez recibió al ministro de Estado catarí Mohammed bin Abdulaziz Al Khulaifi, junto a Jorge Rodríguez y al director del Fondo de Catar para el Desarrollo. Paralelamente, UCC confirmó que negociaba su entrada en nuevas áreas de petróleo y gas.

La reestructuración de la deuda que nunca llega

Por otro lado, quedó en el olvido el anuncio, en mayo, de una reestructuración de la deuda con la “celeridad” como prioridad, y Centerview Partners como asesor.

La deuda soberana de Venezuela, que podría superar los 150.000 millones de dólares—e incluso llegar a los 240.000 millones, según algunos cálculos—, incluye bonos, laudos arbitrales y facturas que PDVSA no llegó a pagar a sus proveedores.

Eso sí, el acuerdo con las monarquías del Golfo podría desbloquear nuevos fondos para la recuperación de la infraestructura sin abordar las demás obligaciones, que requerirían un proceso más lento y complejo, enfrentando a varios tipos de acreedores.

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