En la reunión estuvieron presentes el ministro de Asuntos Exteriores de Catar, Mohammed bin Abdulaziz Al Khulaifi (centro), y el director general del Fondo de Desarrollo de Catar, Fahad bin Hamad Al Sulaiti, así como la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez y el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez. Fotografía: Ministerio de Asuntos Exteriores de Catar.
Guacamaya, 29 de septiembre de 2029. La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, recibió en Caracas al ministro de Asuntos Exteriores de Catar, Mohammed bin Abdulaziz Al Khulaifi, en una jornada en la que también trascendió que UCC Oil and Gas Holding, brazo energético del conglomerado catarí UCC, conversa sobre su posible entrada en nuevas áreas petroleras y gasíferas del país.
Doha, que ya está presente en Venezuela con ayuda humanitaria, diplomacia de alto nivel e inversión energética, consolida así su lugar entre los actores externos del nuevo ciclo político y económico venezolano.
Según el comunicado oficial, Rodríguez y Al Khulaifi repasaron las relaciones de cooperación entre ambos países, las vías para fortalecerlas y la actualidad de América Latina. El ministro catarí subrayó la importancia de respaldar los esfuerzos internacionales a favor de la seguridad y la estabilidad en la región.
Al encuentro asistieron el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, y el director general del Fondo de Desarrollo de Catar, Fahad bin Hamad Al Sulaiti.
¿Por qué importa Catar?
El anterior gobierno de Nicolás Maduro ya contaba con vínculos con Catar. Jorge Rodríguez negoció con Estados Unidos en Doha en 2023, y la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez se reunió con el emir de Catar en distintas ocasiones personalmente, a pesar de su rango. En 2026, sin embargo, se ha visto una marcada profundización de la relación con la monarquía árabe
En febrero, Rodríguez recibió en Caracas al primer ministro y canciller catarí, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, con quien revisó una “hoja de ruta integral de cooperación”; ese mismo mes aceptó las cartas credenciales del nuevo embajador de Catar, Salman bin Nabit Al Khulaifi.
Tras los terremotos del 24 de junio, Doha instaló un hospital de campaña en Caracas. Rodríguez lo visitó el 11 de julio y agradeció personalmente al emir; dijo entonces que ya había 13 hospitales de campaña de distintos países.
Catar también posee relevancia por su relación con Estados Unidos y, en particular, con la administración Trump. El pequeño emirato alberga la mayor base militar de Estados Unidos en Oriente Medio y, según el Arab Center Washington DC, los dos gobiernos firmaron un pacto de seguridad en octubre de 2025.
Con US$1.500 millones, el fondo soberano de Catar es uno de los principales inversores en Affinity Partners, la firma de Jared Kushner. El yerno de Trump actúa tanto como un actor privado como principal emisario diplomático de la Casa Blanca, un papel que en las monarquías árabes han entendido a la perfección.
El emir también regaló un lujoso avión de US$400 millones al presidente de Estados Unidos, que hoy es el que más usa Trump de la flota Air Force One.
¿Qué es el Qatar Fund for Development?
El nombre clave de esta reunión de alto nivel es Fahad bin Hamad Al-Sulaiti, el director general del Qatar Fund For Development. Esta agencia se encarga de ejecutar buena parte de la cooperación internacional de Catar, con un mandato que comprende áreas como salud, educación, infraestructura, desarrollo económico, reducción de la pobreza, resiliencia climática y respuesta ante crisis humanitarias.
Una característica importante es que el QFFD no se limita a entregar donaciones. Su propia estructura contempla diferentes instrumentos que van desde subvenciones, préstamos concesionales, garantías, inversiones de desarrollo hasta mecanismos de financiamiento combinado. Esto significa que puede participar tanto en una emergencia humanitaria —por ejemplo, enviando hospitales de campaña después de un terremoto— como en proyectos de infraestructura o desarrollo económico de más largo plazo.
Para entenderlo mejor, pensemos en tres niveles. En el primero está la ayuda humanitaria inmediata: después de los terremotos venezolanos del 24 de junio, el QFFD organizó un puente aéreo de seis aeronaves con tiendas familiares, hospitales de campaña y suministros de refugio, en cooperación con la Media Luna Roja de Qatar y el grupo catarí de búsqueda y rescate. Ese es el tipo de respuesta de emergencia que entra directamente dentro de su mandato.
En un segundo nivel está la reconstrucción y el desarrollo. El Fondo puede financiar infraestructura, sistemas sanitarios, educación, electricidad o proyectos productivos. Por ejemplo, en Ucrania participó en la reconstrucción de un complejo médico afectado por la guerra, mientras que en Omán ha participado en financiamiento para infraestructura eléctrica. Esto muestra que su actividad puede pasar de la asistencia de emergencia a inversiones destinadas a recuperar o fortalecer capacidades nacionales
Y existe un tercer nivel particularmente interesante para Venezuela: el financiamiento del desarrollo económico y la movilización de capital. El QFFD explica que utiliza instrumentos como préstamos concesionales, garantías, inversiones y mecanismos de financiamiento combinado para movilizar recursos adicionales. Por eso, aunque no sea un banco comercial ni un fondo petrolero, puede convertirse en un actor relevante cuando un país necesita reconstruir infraestructura, fortalecer instituciones o atraer financiamiento internacional.
¿Puede el QFFD financiar Venezuela?
En principio, el mandato institucional del QFFD sí contempla instrumentos que podrían utilizarse para proyectos de desarrollo en Venezuela, siempre que existan decisiones políticas, evaluaciones técnicas y acuerdos concretos.
Hay otro aspecto especialmente relevante: Su página institucional lo describe como un mecanismo que articula distintas entidades cataríes con agencias de la ONU, organizaciones humanitarias, el sector privado y otros socios.
Por eso, su presencia puede ser importante incluso si no hay dinero anunciado inmediatamente. En procesos de reconstrucción, por ejemplo, un fondo de desarrollo puede ayudar a convertir una necesidad identificada por un gobierno o por Naciones Unidas en un proyecto financiable. En Siria, precisamente, el QFFD reunió a autoridades nacionales, instituciones financieras internacionales y otros socios para pasar de un diagnóstico del sistema financiero a una posible hoja de ruta de implementación.
Un ejemplo especialmente ilustrativo es Siria. En septiembre de 2026, Al-Sulaiti participó junto al ministro catarí Mohammed bin Abdulaziz Al-Khulaifi en una mesa de alto nivel sobre la transformación del sector financiero sirio.
El QFFD había encargado un diagnóstico sobre el sistema financiero sirio y la discusión pasó posteriormente hacia reformas, banca estatal, mercados de capitales, seguros, banca corresponsal y reintegración financiera. Es decir, el director general puede estar involucrado en conversaciones que van mucho más allá de la ayuda humanitaria tradicional.
Eso permite leer la visita desde dos dimensiones distintas pero complementarias. Al-Khulaifi representa el componente diplomático y político de la relación bilateral; Al-Sulaiti representa el componente de cooperación, financiamiento del desarrollo y asistencia internacional. No significa automáticamente que Qatar haya aprobado un préstamo, una inversión o un nuevo proyecto para Venezuela —la información publicada sobre la reunión no anuncia algo semejante—, pero sí muestra que el componente de desarrollo estaba presente en una conversación de alto nivel.
UCC Holding avanza en Venezuela
UCC Holding fue fundada en 2011 por Moutaz y Ramez Al-Khayyat, es filial de Power International Holding y opera en 25 países, según Forbes Oriente Medio. Su actividad abarca energía, concesiones y construcción, con un rol importante en el Mundial de FIFA 2022.
En otros momentos, la empresa había mostrado su intención en proyectos auríferos en Venezuela, con la mira en la mina Gran Colombia. Además, había anunciado su participación en el bloque gasífero Loran junto con la gigante energética BP y la firma estatal de Emiratos Árabes Unidos, XRG.
Los vínculos con la familia Trump reaparecen aquí. Los hermanos Al-Khayyat son socios de Kushner en su ambicioso y polémico proyecto hotelero en la isla de Sazan y la costa adriática de Albania.
Su ascenso ha ido de la mano de proyectos con respaldo político. En Siria firmó un acuerdo de 4.000 millones de dólares para ampliar el aeropuerto de Damasco y un memorando de 7.000 millones para generación eléctrica. Energy Intelligence la describe al frente de proyectos energéticos de respaldo estadounidense en ese país, incluido un oleoducto desde Irak, y atribuye a sus fundadores conexiones políticas “de Damasco a Washington”.
Según la misma publicación, UCC se ha sumado a un consorcio liderado por el financiero estadounidense Todd Boehly que puja por los activos internacionales de Lukoil, sancionada por Estados Unidos, frente a un acuerdo previo de Carlyle.







