Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela junto a la delegación de Indonesia en el Palacio de Miraflores. Fotografía: Prensa Presidencial
Guacamaya, 30 de enero de 2026. La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, encabezó este jueves una reunión de alto nivel en el Palacio de Miraflores con autoridades venezolanas y representantes de Indonesia para consolidar alianzas estratégicas en petróleo y gas, con miras a fortalecer la cooperación Sur-Sur y generar un entorno jurídico que atraiga inversiones internacionales.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, lideró este jueves una reunión de trabajo en el Palacio de Miraflores, en Caracas, junto a una delegación de la República de Indonesia con el objetivo de avanzar en proyectos conjuntos de petróleo y gas natural.
El encuentro, que forma parte de la denominada Agenda Económica Bolivariana, reunió a altos funcionarios de ambos países para fortalecer alianzas estratégicas con Pertamina Internacional Exploración y Producción (PIEP), una de las mayores corporaciones energéticas de la región Asia-Pacífico, representada por su presidente, Syamsu Yudha.
La sesión contó con la presencia del embajador de Indonesia, Firky Cassidy, así como de autoridades del sector energético venezolano y del Ejecutivo nacional, entre ellos el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez; el vicepresidente sectorial de Economía, Calixto Ortega; la ministra de Economía y Finanzas, Anabel Pereira Fernández; y el presidente de PDVSA, Héctor Obregón.
También participaron viceministros vinculados a las áreas petrolera, gasífera y petroquímica, junto a representantes de la Comisión Permanente de Hidrocarburos del parlamento y voceros de la Sala de Batalla Nacional de la Industria de los Hidrocarburos, reforzando la articulación institucional para este proceso.
El propósito central de la reunión por parte de las autoridades venezolanas fue garantizar la seguridad jurídica y la productividad necesarias para ampliar el mercado venezolano, presentando al país como “un destino confiable” para inversiones de empresas transnacionales interesadas en el sector de hidrocarburos.
Durante el encuentro se destacó la trayectoria de Pertamina como la principal corporación energética de Indonesia, con relevancia estratégica en el Sudeste Asiático. El interés de esta potencia regional en el sector energético venezolano responde a la hoja de ruta definida tras la firma en 2024 de un Memorando de Entendimiento para la cooperación en petróleo y gas entre ambos países.
La agenda conjunta subraya la intención de avanzar en proyectos de exploración, desarrollo y producción de hidrocarburos bajo un marco de cooperación Sur-Sur, orientado por principios de beneficio mutuo, transparencia y sostenibilidad.
Más allá de los acuerdos comerciales, el encuentro busca fortalecer capacidades técnicas, facilitar la transferencia de tecnología y apoyar el desarrollo de infraestructura que aumente la producción y la seguridad energética de ambas naciones.
Tras la reunión, las autoridades venezolanas reiteraron su compromiso con un marco regulatorio estable y predecible, considerado clave para atraer capitales extranjeros y acelerar la ejecución de los proyectos energéticos planificados.
Se espera que en las próximas semanas se publiquen comunicaciones oficiales que den seguimiento a los acuerdos alcanzados, definiendo hojas de ruta detalladas para la cooperación en exploración, desarrollo y producción de petróleo y gas.
El interés de Indonesia en estrechar relaciones energéticas con Venezuela puede leerse a la luz de varios factores estructurales y geopolíticos:
1. Diversificación de suministros energéticos y seguridad energética regional:
Aunque Indonesia es un país productor, también demanda estabilidad en sus fuentes de energía frente a fluctuaciones en el mercado global. La cooperación con Venezuela —una de las naciones con las mayores reservas probadas de petróleo— ofrece la posibilidad de acceder a reservas adicionales, apoyando la seguridad energética en el Sudeste Asiático en un contexto global de volatilidad en precios y suministros.
2. Cooperación Sur-Sur como estrategia diplomática:
El esquema de cooperación Sur-Sur entre Caracas y Yakarta se enmarca en una tendencia más amplia de países del Sur Global buscando alianzas mutuamente beneficiosas fuera de los tradicionales centros de poder económico global. Esta lógica se intensifica en un escenario donde las tensiones entre grandes bloques (por ejemplo, EE. UU.–China) generan incertidumbre en mercados energéticos y comerciales.
3. Oportunidades surgidas del reajuste en las sanciones y reformas venezolanas:
La aprobación de reformas legales en Venezuela que buscan atraer inversión extranjera al sector petrolero y la posibilidad de exportaciones de gas —como informan medios locales— podrían presentar incentivos adicionales para actores globales como Pertamina, interesados en expandir su presencia geográfica y diversificar inversiones.
4. Posicionamiento estratégico frente a otros actores globales:
Para Indonesia, consolidar vínculos con Venezuela también puede representar una forma de equilibrar su participación frente a otros actores energéticos globales, incluyendo países del Medio Oriente, Rusia y Estados Unidos, en un entorno donde la competencia por recursos energéticos y rutas de suministro es intensa.
¿Por qué Indonesia se interesa en Venezuela?
De acuerdo con estimaciones de Mordor Intelligence, la expansión sostenida de la clase media en Indonesia está elevando de manera significativa el consumo interno de gasolina, diésel y productos petroquímicos. En este contexto, se proyecta que la demanda diaria de crudo alcance 1,8 millones de barriles para 2030, frente a unos 1,6 millones de barriles previstos para 2025, según datos del Ministerio de Energía y Recursos Minerales del país.
El proceso de urbanización acelerada en la isla de Java, donde más del 60 % de la población reside en zonas urbanas, continúa intensificando el uso de combustibles en el transporte, incluso en un escenario de políticas de eficiencia energética. Al mismo tiempo, el incremento de los ingresos disponibles impulsa una mayor demanda de plásticos, envases y derivados petroquímicos, estrechamente ligados al consumo de hidrocarburos.
En paralelo, se prevé que la demanda de gas natural alcance alrededor de 12.000 millones de pies cúbicos diarios hacia 2030, a medida que las plantas de ciclo combinado ganan peso en la matriz eléctrica para compensar la intermitencia de las energías renovables y abastecer a sectores industriales intensivos en energía.
Las reformas en los subsidios a los combustibles, orientadas a una asignación más eficiente de los recursos públicos, han permitido canalizar ahorros hacia proyectos de infraestructura —carreteras, puertos y sistemas de transporte público—, lo que a su vez incrementa los requerimientos energéticos. Este conjunto de factores refuerza el atractivo estructural y de largo plazo de los hidrocarburos dentro de la estrategia energética de Indonesia.
El interés de Indonesia en el mercado energético venezolano puede entenderse como una decisión estratégica de mediano y largo plazo, vinculada tanto a presiones internas de demanda como al reordenamiento del sistema energético y geopolítico global.
Indonesia enfrenta un crecimiento estructural de su consumo energético. La expansión de su clase media, la urbanización acelerada —especialmente en Java— y el aumento del consumo de combustibles para transporte, electricidad e industria están llevando la demanda de crudo y gas más allá de la capacidad de su producción doméstica. Las proyecciones que sitúan el consumo de petróleo en torno a 1,8 millones de barriles diarios para 2030 y el aumento sostenido de la demanda de gas natural obligan a Yakarta a asegurar fuentes externas estables, diversificadas y confiables.
En este contexto, Venezuela aparece como un socio potencialmente complementario. El país sudamericano concentra las mayores reservas probadas de petróleo del mundo y cuenta con importantes recursos gasíferos aún poco desarrollados. Para Indonesia, el acceso a estos recursos no solo responde a una lógica de importación puntual, sino a la posibilidad de participar directamente en proyectos de exploración, desarrollo y producción, lo que permitiría asegurar volúmenes de suministro en el largo plazo y reducir la exposición a la volatilidad del mercado spot.
El posible levantamiento de sanciones y la nueva interlocución con occidente por parte de las autoridades venezolanas abren un oportunidad que puede en la medida en la que se generen mejores condiciones para la inversión disminuir los riesgos y crear incentivos para diferentes actores.
El interés indonesio también se explica por la necesidad de diversificar riesgos geopolíticos. En un escenario marcado por sanciones, conflictos armados y tensiones entre grandes potencias, depender de un número limitado de proveedores se ha convertido en un factor de vulnerabilidad. Establecer vínculos energéticos con Venezuela permite a Indonesia ampliar su abanico de socios y mantener márgenes de maniobra frente a choques externos.
Además, no podemos olvidarnos de que el gas natural ocupa un lugar central en esta ecuación. Indonesia prevé un aumento significativo del uso de gas para generación eléctrica y procesos industriales, especialmente como respaldo a la expansión de las energías renovables. En ese marco, el potencial gasífero venezolano adquiere relevancia como parte de una transición energética pragmática, en la que los hidrocarburos continúan desempeñando un papel clave para garantizar la estabilidad del sistema.
Desde el punto de vista venezolano, el momento también resulta propicio. La reconfiguración de su marco regulatorio y los esfuerzos por atraer inversión extranjera abren oportunidades para actores no tradicionales, como empresas estatales asiáticas. Para Indonesia, involucrarse en esta fase inicial ofrece ventajas estratégicas, antes de que se intensifique la competencia de compañías occidentales u otros actores regionales.
En ese mismo orden de ideas, este acercamiento se inscribe en una lógica más amplia de cooperación Sur-Sur, donde la energía funciona como un eje de articulación económica y política. Para Indonesia, fortalecer lazos con Venezuela refuerza su perfil como actor del Sur Global con una política exterior energética más autónoma, mientras que para Caracas supone ampliar su red de alianzas más allá de los socios tradicionales.
En consecuencia, el interés de Indonesia en el mercado energético venezolano no responde a una coyuntura puntual, sino a una convergencia de necesidades internas, oportunidades de inversión, diversificación estratégica y posicionamiento geopolítico, que sitúan a Venezuela como un socio relevante en la planificación energética indonesa hacia la próxima década.
En ese sentido, el acercamiento con Venezuela responde tanto a razones comerciales como geopolíticas, en un momento donde la seguridad energética, la diversificación de asociaciones internacionales y la consolidación de marcos jurídicos seguros para la inversión se vuelven prioridades estratégicas para corporaciones estatales como Pertamina y los Estados que las respaldan.







