Aulas vacías, reclamos abiertos: así se desarrolló el paro universitario convocado por la UCV

La jornada de este miércoles dejó a la UCV casi vacía y puso en primer plano el reclamo gremial por salarios dignos, presupuesto y condiciones mínimas para sostener la vida universitaria. / Fotografía: UCV Noticias.

Guacamaya, 22 de abril de 2026. El paro universitario de 24 horas de este miércoles 22 de abril tuvo a la UCV como epicentro y símbolo del descontento gremial. La universidad amaneció prácticamente paralizada, con facultades cerradas, y pasillos y aulas vacías, mientras sus gremios reportaron un acatamiento “total” en Caracas y un efecto extendido en otras casas de estudio del país.

A su vez, la jornada abrió un debate tradicional dentro de la propia comunidad universitaria, aunque poco escalado en esta oportunidad. Se trata de que para docentes y trabajadores fue una protesta necesaria por salarios y presupuesto; mientras que para algunos estudiantes, el paro sigue siendo una medida que termina castigando a ellos, quienes menos pueden absorber otra interrupción académica.

La UCV como centro del paro

La cobertura de la jornada mostró que la UCV concentró la mayor carga simbólica y política del llamado, algo que también se reflejó en el monitoreo de publicaciones en X, donde la Casa que Vence la Sombra apareció como la principal institución vinculada a la protesta. UCV Noticias describió la jornada como una “cohesión institucional y gremial” con participación de docentes, administrativos y obreros.

José Gregorio Afonso, presidente de la Apucv, aseguró que “la paralización fue total” y afirmó que el paro se cumplió en 100 % en la UCV, mientras calculó que en otras universidades nacionales el acatamiento superó el 90 %. En la misma línea, Eduardo Sánchez, presidente de Sinatra-UCV, sostuvo que el paro fue “absoluto en todas las facultades” y advirtió que evaluarán prolongar estas medidas de presión.

Voces estudiantiles divididas

Entre los estudiantes hubo posiciones divididas. José Hurtado, presidente del Centro de Estudiantes de Administración y Contaduría y consejero de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas (FaCES), rechazó el paro y sostuvo que “los estudiantes nunca estaremos a favor del paro”, al considerar que la desmovilización y las aulas vacías no son mecanismos ideales para lograr objetivos.

También se reportó el testimonio de Agni Calderón, estudiante de Estudios Internacionales, quien asistió a clases y dijo rechazar la paralización porque afecta directamente a los estudiantes. Elio Padilla, de Estadística y Ciencias Actuariales, respaldó, en cambio, el reclamo salarial al afirmar: “Yo me quiero graduar pero nuestros profesores no merecen vivir con estos salarios de hambre”.

Reuniones y tensiones con la nueva ministra 

El paro estuvo precedido por reuniones esta semana con la ministra de Educación Universitaria, Ana María Sanjuán, en las que la dirigencia universitaria solicitó respuestas concretas sobre salario, presupuesto, infraestructura y servicios estudiantiles. Hoy, mientras tanto, Argelia Castillo, secretaria general de Apufat-UCV, señaló que la ministra le dijo al gremio que “no hay plata” para un aumento salarial.

Sin embargo, el encuentro celebrado el lunes con estudiantes produjo anuncios sobre temas puntuales de la UCV, como transporte, comedor, becas, infraestructura y espacios como la Zona Rental, además de mesas técnicas para escuelas con problemas de sede. Entre los acuerdos divulgados por la FCU-UCV figura la promesa de transferir fondos para procesos electorales, asignar nuevas unidades de transporte, ampliar bandejas del comedor y revisar becas y baremos.

Aún así, la figura de Sanjuán es centro de controversia, no solo por el reclamo salarial, sino también por las críticas políticas en torno a su perfil. En redes y entre voceros universitarios se cuestionó su cercanía con actos políticos del oficialismo, incluida su participación en en la llamada “Peregrinación por la Paz y contra las Sanciones” junto a la presidenta (E), Delcy Rodríguez, pese a que la ministra había sido presentada como una funcionaria de perfil técnico.

Ese punto ha alimentado la desconfianza de parte de distintos gremios universitarios, que ven difícil separar la promesa de diálogo de una conducción ministerial más alineada con la agenda política del gobierno. Desde el oficialismo, en cambio, la ministra también puso sobre la mesa el debate sobre el uso de recursos universitarios y cuestionó la transparencia del cobro de aranceles en universidades autónomas.

El cruce muestra que el conflicto no es solo salarial, como de costumbre, pues también es sobre quién administra, con qué autonomía y bajo qué condiciones se financia la universidad pública. Ante ello, el rector de la Universidad, Victor Rago, quien respaldó y reconoció el acatamiento del paro, también defendió la necesidad de abrir un proceso de diálogo con el Ministerio para “construir bases” de acuerdos reales.

Balance en otras universidades y regiones

La jornada también dejó una reacción visible desde la Universidad Simón Bolívar. Voceros estudiantiles de la USB reclamaron, vía X, que la ministra mire más allá de la UCV y advirtieron que “la UCV no es la única universidad de Venezuela”. En el mensaje denunciaron además la crisis presupuestaria, la precariedad del transporte y la urgencia de elecciones rectorales para recuperar autonomía.

Algunos reportes indican que 23 universidades se sumaron al llamado nacional, lo que apunta a una adhesión amplia del sistema público universitario, aunque la cobertura disponible no lo pudo confirmar. En cambio, sí se constataron adhesiones al paro en otras casas de estudio como la USB, LUZ, ULA y UNELLEZ, entre otras, según monitoreo propio de Guacamaya.

Lo relevante del comportamiento regional, a pesar de una sumatoria parcial comprobada, es que el paro no se limitó a un gesto de solidaridad con la UCV, sino que también funcionó como termómetro de la crisis salarial del sector universitario en todo el país. Así se evidencia que el problema universitario no está concentrado en Caracas ni en una sola institución, sino extendido a varias universidades públicas.

Lo que se puede esperar a partir de ahora

El conflicto deja tres planos abiertos: primero, la urgencia salarial, que gremios y docentes sitúan como condición mínima para evitar la deserción. Segundo, la negociación institucional, en la que la ministra ofreció algunos acuerdos concretos, pero no una solución salarial de fondo. Tercero, la disputa política sobre la conducción del ministerio, la transparencia del financiamiento y el trato equitativo a todas las instituciones universitarias. 

En resumen, la medida de paralización de este 22 de abril mostró una universidad pública que sigue movilizándose y activándose en mecanismos de protestas, pero también una comunidad en tensión, entre la necesidad de protestar y el desgaste de hacerlo una y otra vez sin resultados estructurales.

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