Delcy Rodríguez, la presidenta interina de Venezuela se reunió este martes con Donald Trump y varios miembros del alto gobierno de Estados Unidos, en lo que constituye el primer encuentro entre ambos desde el 3 de enero. Fotografía: instagram/ @delcyrodriguezv
Guacamaya, 22 de septiembre de 2026. La presidenta encargada de Venezuela cierra una agenda cargada de encuentros bilaterales —con la ONU, el FMI, el BID y el Banco Mundial— antes de verse este martes con Donald Trump, mientras Rusia mantiene contactos paralelos con la delegación venezolana y Brasil reclama elecciones en el país.
La presidenta (e) de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunieron este martes 22 de septiembre a las 7:40 p. m. (hora de Nueva York) en el Lotte Palace Hotel, en el marco del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU. La Casa Blanca describió el encuentro como una reunión “pull-aside”, término que designa un acercamiento informal al margen de las actividades oficiales, y confirmó que se realizó a puerta cerrada.
Según la Casa Blanca , Donald Trump sostuvo este martes en Nueva York la reunión privada previamente prevista con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, de acuerdo con información proporcionada por la Casa Blanca.
En el encuentro también participaron el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; la jefa de Gabinete, Susie Wiles; y el asesor de Seguridad Nacional, Stephen Miller.
El encuentro marca la primera reunión entre un presidente de Estados Unidos y un mandatario venezolano en más de una década, desde el breve encuentro entre Barack Obama y Nicolás Maduro durante la Cumbre de las Américas celebrada en Panamá en 2015.
El encuentro había sido adelantado por el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, quien lo calificó también como un intercambio “informal” entre ambos mandatarios.
Una relación bilateral que se reconfiguró en ocho meses
La cita de este martes corona un proceso de acercamiento acelerado entre Washington y Caracas que arrancó el mismo día de la captura de Nicolás Maduro.
El 3 de enero de 2026, en la operación militar estadounidense que terminó con la detención de Maduro, Trump anunció en rueda de prensa que compañías petroleras estadounidenses entrarían a Venezuela para invertir en la reparación de la infraestructura hidrocarburífera del país.
El 4 de enero, Trump precisó ante periodistas que Washington necesitaba “acceso al petróleo y a otras cosas” de Venezuela para financiar la reconstrucción del país.
El 6 de enero, Venezuela anunció la entrega de entre 30 y 50 millones de barriles de crudo no sancionado; el secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, señaló que su país comercializaría ese volumen y, después, el crudo venezolano de forma continuada.
Durante los primeros meses de 2026, Washington fue flexibilizando sanciones para reabrir el sector petrolero venezolano a la inversión privada, en paralelo a encuentros bilaterales como el sostenido en marzo en Caracas entre Rodríguez y el secretario del Interior estadounidense, Doug Burgum.
A principios de agosto representantes del Banco Central de Venezuela y funcionarios del FMI se reunieron para abordar política monetaria, régimen cambiario y asistencia técnica, en el marco de la reanudación formal de relaciones entre Caracas y el organismo.
Entre el 28-29 de agosto: Trump y Rodríguez anunciaron lo que la Casa Blanca calificó como el “mayor acuerdo petrolero de la historia”: participación estadounidense mayoritaria sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas y la explotación de 17 campos petroleros, con más de 100.000 millones de dólares en inversión prometida y medio centenar de acuerdos suscritos en 76 áreas productivas de hidrocarburos, según cifras dadas por Rodríguez. Hasta el 21 de septiembre no existía un texto oficial publicado del pacto ni por la Casa Blanca ni por Caracas.
Trump: “Estamos trabajando con los líderes de Venezuela”
En su intervención ante la Asamblea General este martes, Trump afirmó que su gobierno “está trabajando con los líderes de Venezuela para crear un futuro mejor para los venezolanos”. Recordó la operación militar del 3 de enero —”el ejército de Estados Unidos ejecutó una operación militar enorme penetrando profundamente en la capital de Venezuela, Caracas y detuvimos a Nicolás Maduro”— y afirmó que desde entonces «cientos de prisioneros políticos venezolanos han sido liberados».
El mandatario volvió a referirse al acuerdo petrolero de agosto como “el mayor de la historia”, al contemplar “65.000 millones de barriles de petróleo”, y sostuvo que beneficiará a ambos países al reducir el precio de la energía en todo el mundo. Dijo también que, al combinar la producción de ambos países, se representa “más del 60 % del petróleo de todo el mundo”, y advirtió que Washington “no permitirá que haya ninguna amenaza contra la nación norteamericana en ningún lugar del hemisferio occidental”, recurriendo, de ser necesario, a su “poderío militar” para responder.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destacó este martes durante su intervención en una rueda de prensa después de su discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas el creciente interés de grandes compañías petroleras en Venezuela y los capitales que están siendo destinados a la recuperación de la industria energética del país. “Porque ahora tenemos a las compañías petroleras más grandes del mundo entrando (…) Están gastando miles de millones de dólares”, afirmó Trump, quien calificó la situación como “asombrosa”.
Sobre ese telón de fondo llega el encuentro de este martes, que se produce además tras la confirmación de la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, de que el organismo abrirá una oficina en Caracas hacia mediados de 2027.
Rodríguez se encuentra con el Secretario General de la ONU
Rodríguez llegó a Nueva York a primera hora del lunes para participar en la apertura del nuevo período de sesiones de la Asamblea General. Ese mismo día se reunió con el secretario general de la ONU, António Guterres, con quien abordó mecanismos para fortalecer el sistema de protección social venezolano tras la respuesta técnica e institucional brindada por el organismo ante los sismos registrados en el país, según reseñó Prensa Presidencial.
En el encuentro con Guterres también se conversó sobre cooperación estratégica entre el Ejecutivo nacional y el sistema multilateral, orientada al desarrollo sostenible y la transferencia tecnológica.
La confirmación de Georgieva sobre la apertura de una oficina del FMI en Caracas se produjo el lunes, tras su propio encuentro con Rodríguez, en el que —según la directora gerente— se dio continuidad «al diálogo constructivo establecido en los últimos meses» entre Venezuela y el organismo. «Sucederá», declaró Georgieva a Bloomberg News, precisando que la apertura podría ocurrir «en algún momento del primer semestre» de 2027, sin dar mayores detalles.
Georgieva señaló además que en la reunión del lunes abordaron la «recuperación y reconstrucción» de Venezuela tras el doble terremoto del 24 de junio, y que el FMI reafirmó su disposición a apoyar al país mediante desarrollo de capacidades y asesoramiento en políticas. La medida llega cinco meses después de que Venezuela retomara formalmente sus relaciones con el organismo bajo la administración de Rodríguez.
Durante su estadía en Nueva York, la mandataria encargada también se reunió con representantes del Banco Interamericano de Desarrollo y del Banco Mundial, y tiene previstos encuentros adicionales con otros funcionarios además de con Trump.
Reuters informó que el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn, trabaja para conseguir la aprobación de un préstamo de 2.500 millones de dólares para Venezuela, aunque la iniciativa enfrenta reservas dentro del directorio de la institución.
Según dos fuentes consultadas por Reuters, algunos miembros del consejo cuestionan la posibilidad de reanudar los créditos a Caracas sin el acompañamiento habitual de otros organismos financieros multilaterales. No obstante, el directorio reconoce la importancia de restablecer el diálogo con Venezuela.
El BID suspendió la aprobación de nuevos préstamos al país en mayo de 2018, luego de que Venezuela incurriera en retrasos en sus pagos.
Asimismo, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, conversó este martes con Rodríguez durante la apertura de la Asamblea General, coincidencia registrada junto a otros líderes internacionales. Según reseñó el diario español ABC, Sánchez le manifestó su compromiso con Venezuela y con el futuro de la región, y Rodríguez se desplazó hasta el lugar que ocupaba su homólogo para plantearle continuar el diálogo sobre la situación del país. Sánchez respondió que estaba dispuesto a sostener ese intercambio y reiteró el compromiso de España con el futuro regional.
Moscú mantiene su propio canal con Caracas
En paralelo a la ofensiva diplomática venezolana con Washington y los organismos multilaterales, la delegación rusa en la Asamblea General gestiona también sus propios encuentros bilaterales con Venezuela. Según Kirill Logvinov, director del Departamento de Organizaciones Internacionales de la Cancillería rusa, citado por la agencia TASS, el canciller Serguéi Lavrov tiene previstos contactos con representantes de una veintena de países —entre ellos Venezuela, Cuba, Nicaragua, Irán y Brasil— “principalmente con representantes de países amigos, así como con otros actores globales importantes”.
Este sería el primer encuentro entre los cancilleres de Rusia y Venezuela tras el acuerdo petrolero alcanzado entre Washington y Caracas en agosto, y ocurre en un momento de reacomodo de la posición rusa en el país suramericano. La relación bilateral se había profundizado notablemente en mayo de 2025, cuando Maduro viajó a Moscú para las conmemoraciones del 80.º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial y firmó con Vladimir Putin un Acuerdo de Asociación Estratégica que estableció un marco de cooperación política, energética, militar, tecnológica y cultural, e incluyó el despliegue de una estación del sistema ruso de navegación satelital Glonass en territorio venezolano.
Venezuela opera además una amplia dotación de equipo militar de origen ruso —entre otros, tanques T-72B1, vehículos blindados BMP-3 y BTR-80A, lanzacohetes BM-21 Grad y 9A52 Smerch, helicópteros de ataque Mi-35M2 y cazabombarderos Su-30MKV—, herencia de compras realizadas durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
La operación militar estadounidense del 3 de enero tensionó ese vínculo: en febrero, Lavrov denunció intentos de expulsar a empresas rusas de Venezuela tras la captura de Maduro, denuncia que Moscú y Caracas buscaron matizar en marzo, cuando el entonces canciller venezolano Yván Gil y el director para América Latina de la Cancillería rusa, Alexander Shchetinin, se reunieron en Caracas para evaluar los avances de la «cooperación estratégica» pese a las presiones. Ese mismo mes, al cumplirse el 81.º aniversario del inicio de relaciones diplomáticas entre ambos países, Gil reiteró la intención venezolana de profundizar la cooperación con Rusia en energía, defensa, ciencia y tecnología.
Es en ese contexto que debe leerse la declaración de la ministra de Hidrocarburos de Venezuela, Paula Henao, sobre la continuidad de las empresas mixtas chinas y rusas en el sector energético pese al nuevo acuerdo con Washington: “Se quedan. Nosotros tenemos acuerdos con China y Rusia y son empresas mixtas con autorización de ejercicio de actividades primarias vigentes. Nosotros somos muy respetuosos de esos acuerdos”, dijo Henao, quien sostuvo que el convenio con Estados Unidos no implica una transferencia de la propiedad de los recursos petroleros, ya que el crudo que permanece en el subsuelo sigue siendo propiedad de Venezuela.
Lula pide elecciones y cuestiona la soberanía venezolana
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pidió este martes ante la Asamblea General que se convoquen elecciones en Venezuela: “El pueblo venezolano merece definir su propio destino”, dijo, en referencia al papel asumido por el gobierno de Trump en el país tras la operación del 3 de enero.
En una entrevista con CNN Internacional el lunes, Lula ya había calificado como “muy grave lo que Estados Unidos hizo con Venezuela” y afirmó que “la soberanía del país acabó”, algo que —dijo— no es bueno ni para Estados Unidos, ni para Venezuela, ni para la democracia. El mandatario brasileño planteó que Rodríguez debería convocar elecciones para que los venezolanos decidan quién debe ocupar la presidencia: “Por la forma en que Estados Unidos trata a Delcy, parece que fuera su jefe”, sostuvo.
Durante su discurso, Lula también pidió a la comunidad internacional actuar frente a la crisis humanitaria en Haití y condenó las sanciones contra Cuba, a las que calificó de “castigo colectivo impuesto a 10 millones de personas por un embargo económico y un cerco energético ilegal”.
Kast considera que bajo un nuevo liderazgo se han abierto puertas en Venezuela que antes estaban cerradas.
El presidente de Chile, José Antonio Kast, realizó este martes su primera intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el marco del 81.º período de sesiones. Su discurso estuvo marcado por tres ejes de política exterior: el combate al crimen organizado transnacional, la promoción del comercio y la inversión, y una defensa de la necesidad de reformar el funcionamiento de Naciones Unidas.
Venezuela ocupó un lugar particularmente relevante dentro de la intervención. Kast manifestó el respaldo de Chile al proceso que atraviesa el país y ofreció apoyo a su “camino hacia el fortalecimiento democrático”. En ese contexto afirmó que “bajo un nuevo liderazgo se han abierto puertas que estuvieron cerradas durante muchos años”, en referencia al proceso político iniciado tras el cambio de gobierno en Caracas.
Kast afirmó ante la Asamblea General de la ONU que Chile mantendrá una postura autónoma frente al proceso de cambio político en Venezuela, sin asumir posiciones externas de rechazo ni respaldar de manera incondicional a las nuevas autoridades del país.
El mensaje adquiere especial relevancia por la evolución reciente de las relaciones entre Santiago y Caracas. Desde marzo, ambos gobiernos han avanzado en un proceso de normalización que comenzó con contactos entre sus cancillerías y que posteriormente derivó en la reactivación de los vínculos consulares. La agenda incluye asuntos migratorios, seguridad y cooperación bilateral.
El acercamiento representa un cambio respecto de la posición que Kast había defendido durante su trayectoria política. El programa con el que llegó al Gobierno planteaba inicialmente romper relaciones diplomáticas con Venezuela y Cuba y utilizar la política exterior chilena para promover el restablecimiento democrático en ambos países.
La intervención de Kast ante la ONU refleja así una política hacia Venezuela basada actualmente en diálogo, normalización bilateral y respaldo al proceso de reconstrucción institucional, al tiempo que Santiago mantiene como referencia la democracia y la cooperación internacional.
Se tiene prevista una reunión entre Delcy Rodríguez y José Antonio Kast este jueves 24 de septiembre.







