La arquitectura de diálogo patrocinada por Washington ha dejado al margen a su liderazgo, lo que evidencia profundas discrepancias internas sobre los plazos y las garantías institucionales necesarias para lograr un cambio democrático real. | Fotografía: Prensa Vente Venezuela.
Guacamaya, 25 de octubre de 2026. Tras casi diez meses de exilio, la líder opositora y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, reapareció este domingo 25 de octubre en territorio nacional. Con el mensaje “Estoy aquí. Con ustedes”, publicado en redes sociales, y una posterior aparición pública en el Santuario de la Divina Pastora, en Santa Rosa, estado Lara, Machado ha vuelto para medir su liderazgo y forzar la ruta por presidenciales.
Su retorno no solo desafía la narrativa y el ejercicio del poder del chavismo, sino que puede alterar la compleja arquitectura de la “transición administrada”, y la diplomacia petrolera tejida y afianzada entre la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y la administración de Donald Trump. En consecuencia, la situación actual plantea un escenario de doble confrontación para Machado.
De la salida clandestina a la odisea del retorno
La travesía de María Corina Machado fuera de Venezuela comenzó a finales de diciembre de 2025 con una “operación clandestina”. Tras pasar más de un año denunciando persecución gubernamental, se conoció que atravesó “disfrazada” las carreteras del occidente venezolano y se embarcó hacia Curazao para volar a Noruega y recibir el Premio Nobel de la Paz en Oslo.
Poco después de su salida, el 3 de enero de 2026, una incursión estadounidense culminó con la captura de Nicolás Maduro, lo que reconfiguró el poder en Caracas y dejó a Delcy Rodríguez encargada al frente del Ejecutivo. Desde entonces, Machado anunció incansablemente su determinación de volver, mensaje que reiteró en sus distintas apariciones públicas, incluidas entrevistas y meetings de calle.
A finales de junio de 2026, tras los devastadores terremotos que sacudieron el norte del país, manifestó nuevamente su intención de ingresar, esta vez para coordinar la ayuda ciudadana. En septiembre y octubre reiteró que regresaría “antes de lo que se imaginan” para facilitar la transición democrática. Sin embargo, denunció al menos siete intentos fallidos de su retorno por vía aérea, marítima y terrestre.
El pasado 22 de septiembre, mientras Delcy Rodríguez se fotografiaba en Nueva York con Donald Trump durante la Asamblea General de la ONU, Machado señaló que ejecutó tres intentos de retorno en menos de 24 horas desde Panamá. Intentó zarpar en una pequeña embarcación que sufrió una avería mecánica en el Canal, y posteriormente buscó abordar vuelos privados hacia Aruba, Bonaire y Curazao.
Sus colaboradores denunciaron bloqueos, cancelaciones de última hora y fallas técnicas no aclaradas desde puntos como Virginia (Estados Unidos), Panamá y el Caribe. Diversos reportes apuntaron a que Washington, preocupado por la estabilidad del proceso en Caracas, retrasó o frenó en distintos momentos su salvoconducto.
El Nobel a Trump, el Vaticano, la gira por Europa y la base en Panamá
Machado convirtió el exilio en una vitrina diplomática de alto nivel. Su objetivo central fue preservar su vigencia internacional, denunciar la represión y reclamar comicios presidenciales antes de julio de 2027. Inició su ruta el 12 de enero de 2026, cuando fue recibida en Roma por el papa León XIV, quien pidió públicamente por la liberación de los presos políticos en Venezuela.
Luego, a mediados de enero de 2026, apenas 12 días después de la captura de Maduro, Machado se reunió con Trump en la Casa Blanca y le regaló la medalla del Premio Nobel de la Paz como agradecimiento “por su firmeza”. El gesto generó agrias críticas dentro y fuera de la oposición venezolana, e incluso indignó al Comité Noruego del Nobel.
En marzo fue invitada a Chile a la investidura del presidente José Antonio Kast, y su paso por Santiago fue una de sus paradas latinoamericanas más visibles. Machado, quien compartió el escenario junto al expresidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, dijo sentirse “emocionada” y “feliz” por estar “tan cerca de Venezuela” y reencontrarse con la diáspora venezolana en el país austral.
Durante su paso por Chile, se reunió con el rey de España, Felipe VI, en un encuentro solicitado por la propia Machado para agradecer al rey su apoyo al pueblo venezolano. Ello serviría de preámbulo para su gira por capitales europeas en abril, cuando se entrevistó en París con el presidente Emmanuel Macron, en Roma con la primera ministra italiana Giorgia Meloni y con autoridades en Países Bajos.
Precisamente en abril, Machado desplegó una intensa agenda en España, donde se reunió con Alberto Núñez Feijóo (PP), con Santiago Abascal (Vox) con el presidente del Senado, Pedro Rollán. También recibió las Llaves de la Ciudad de manos del alcalde José Luis Martínez-Almeida y la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid de parte de la presidenta Isabel Díaz Ayuso.
En su paso por España, visitó en su estadía hospitalaria a Edmundo González Urrutia, quien estaba aquejado de salud, además de asistir a una actividad masiva en la Puerta del Sol ante miles de venezolanos de la diáspora. Sin embargo, rehusó reunirse con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, argumentando que “no era conveniente”, mientras este celebraba una cumbre de líderes progresistas.
Durante sus últimos meses antes del retorno, se instaló en Panamá —país al que consideró su “segunda casa” tras resguardar las actas electorales de 2024—, donde firmó junto a partidos opositores el Manifiesto de Panamá en mayo de 2026. En el documento pidieron participar en negociación por presidenciales y en un “Gran Acuerdo Nacional” para la recuperación del país.
La grieta opositora: el choque con Dinorah Figuera y la AN de 2015
El Departamento de Estado de Estados Unidos resolvió nombrar a Dinorah Figuera —presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015 y de la Comisión Delegada— como la jefa oficial de la delegación opositora en la mesa de diálogo con el gobierno de Delcy Rodríguez. Este esquema marginó de la mesa formal tanto a María Corina Machado como a la Plataforma Unitaria y a Edmundo González Urrutia.
La tensión escaló a niveles críticos en los últimos días, cuando Figuera asistió a una reunión con Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez en el Palacio de Miraflores. El encuentro, transmitido por la televisión estatal, fue solicitado directamente por el Departamento de Estado de Estados Unidos. Sectores afines a Machado acusaron a Figuera de “rendición” y de prestarse al juego de legitimación del gobierno encargado.
Aunque Machado criticó agriamente su exclusión de las negociaciones que definen el futuro de Venezuela, prometió que no obstaculizaría el proceso de diálogo. Por su parte, tras consumarse el retorno de Machado este 25 de octubre, Dinorah Figuera publicó en sus redes sociales que la llegada de la líder es un “resultado directo del 3 de enero y de la fortaleza del diálogo”.
Fricciones con Washington y el pragmatismo de Donald Trump
La relación entre Machado y la Casa Blanca se volvió cada vez más tensa a medida que Washington priorizaba la estabilidad operativa y los acuerdos petroleros con Delcy Rodríguez. Machado acusó públicamente a la administración Trump de haberla dejado al margen y de favorecer el esquema encabezado por Rodríguez.
Inclusive, en una entrevista con The New York Times el 19 de octubre, cuestionó severamente al “socio” escogido por Estados Unidos en Caracas y cargó contra los pactos energéticos que involucran al polémico empresario Alejandro Betancourt.
Por su parte, las respuestas de Donald Trump ante la figura de Machado reflejan una calculada ambivalencia. El 19 de octubre, al ser consultado por periodistas sobre la posibilidad de que Delcy Rodríguez y María Corina Machado se midan en un duelo electoral presidencial, Trump se limitó a responder: “Bueno, eso sería interesante”.
Mientras tanto, este 25 de octubre, al ser preguntado por la llegada de la opositora a territorio venezolano, Trump declaró: “No sé nada al respecto, pero creo que es una mujer muy agradable. Me entregó su Premio Nobel. Así que, ¿qué otra cosa puedo decir? Espero que esté a salvo. Pero nos está yendo realmente bien en Venezuela”.
¿Qué se negoció para su regreso?
A pesar de los roces, Machado dio muestras de pragmatismo político. A través de gestiones reveladas por el senador estadounidense Rick Scott y en entrevistas con la prensa internacional, la líder opositora confirmó que está dispuesta a sentarse a negociar cara a cara con Delcy Rodríguez si ello permite acordar un cronograma de transición y fijar la fecha de elecciones presidenciales.
Aunque no existe un documento público sobre los acuerdos que permitieron su ingreso, reportes sugieren varios puntos clave. Uno de ellos se trata de una supuesta operación diplomática multilateral, pues su retorno habría implicado, en una versión no confirmada, semanas de intensas gestiones diplomáticas en las que participaron varios gobiernos de la región y la no objeción de la Casa Blanca.
Mientras tanto, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este mismo domingo que el regreso seguro de Machado es “el resultado directo de las conversaciones de reconciliación apoyadas por Estados Unidos”, que han permitido también la liberación de cientos de presos políticos y el retorno de exiliados. En este sentido, instó a todas las partes a respetar el proceso de diálogo.
Reportes de cadenas como Newsmax e informaciones del diario ABC señalan que Machado habría ingresado desde Colombia por vía terrestre o marítima, manteniendo su paradero inicial bajo estricto resguardo por seguridad. Aunque voceros del chavismo afirmaron que nunca se opusieron a su retorno , el ministro del Interior, Diosdado Cabello, había advertido que “tendrá que responder ante la justicia por sus acciones”.
Las principales reacciones ante el retorno
Además de las intervenciones de Donald Trump, Marco Rubio y Dinorah Figuera, otras reacciones de actores nacionales ante el retorno de María Corina Machado este domingo 25 de octubre reflejan diversas lecturas sobre el impacto de su llegada en el proceso de transición.
Edmundo González Urrutia celebró con entusiasmo el anuncio al manifestar: “¡Venezuela! Me emociona muchísimo anunciarles que nuestra líder, mi querida Maria Corina, está en territorio venezolano”. El excandidato presidencial calificó el día como clave para que retornara la voz soberana y, además, adelantó que él también regresará “muy pronto” al país.
Juan Pablo Guanipa, otro de sus figuras aliadas, recibió a la dirigente con el mensaje “María, bienvenida a casa”, al afirmar que Venezuela se encuentra ante la mejor oportunidad en años para recuperar la libertad y que la ciudadanía está lista para avanzar bajo su liderazgo. En esta misma línea se manifestaron Voluntad Popular, Primero Justicia y la Plataforma Unitaria Democrática, quienes celebraron la noticia.
Otras voces opositoras también se manifestaron. Henrique Capriles Radonski definió la llegada como “una MUY buena noticia para quienes queremos UN CAMBIO” y aseveró que “nada ni nadie debió retardar el retorno a su patria”. Mientras tanto, Henri Falcón saludó la noticia al tiempo en el que exigió garantías plenas para el ejercicio de la actividad política.
El escenario en el tablero venezolano
Con un 57,4% de popularidad según los últimos estudios de septiembre de AtlasIntel para Bloomberg, María Corina Machado regresa a una Venezuela convulsa, marcada por protestas sociales por salarios y apagones, y dominada por un gobierno encargado que busca consolidarse sin fecha de elecciones.
Su retorno abre una doble confrontación: frente al chavismo que detenta el poder real en Miraflores y frente al modelo de transición tutelado por Washington. La incógnita ya no es cómo volvería, sino hasta qué punto su liderazgo de calle obligará a Delcy Rodríguez y a la Casa Blanca a abrir la mesa de negociación y fijar, de forma definitiva, la fecha del dictamen democrático en las urnas.







