El Papa y María Corina Machado sostuvieron una reunión el 12 de enero de 2026 en el Vaticano. Fotografía: Instagram / @VaticanMedia.
Guacamaya, 12 de enero de 2026. El Papa León XIV sostuvo este 12 de enero una audiencia privada con María Corina Machado, dirigente opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz, en un contexto marcado por la caída de Nicolás Maduro, una transición política en curso en Caracas
Al término de una mañana de audiencias en el Palacio Apostólico, el Papa León XIV recibió este lunes a María Corina Machado, una de las figuras más visibles de la oposición venezolana. El encuentro se produce apenas diez días después de la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, durante la operación militar estadounidense denominada Operación Resolución Absoluta, ejecutada el 3 de enero en Caracas.
Maduro, acusado por la justicia estadounidense de narcotráfico y narcoterrorismo, permanece recluido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, mientras Venezuela atraviesa una etapa inédita bajo un gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez, con respaldo internacional y negociaciones abiertas para una transición política.
La audiencia entre el Pontífice y Machado no se limita a un gesto protocolar. La dirigente venezolana, líder del movimiento liberal Vente Venezuela, ha sido durante años una de las voces más firmes contra el chavismo, combinando activismo político y denuncias sistemáticas sobre violaciones de derechos humanos. Exiliada desde hace meses, Machado recibió en diciembre en Oslo la notificación oficial de que será galardonada con el Premio Nobel de la Paz en octubre de 2025.
María Corina Machado también ha apoyado abiertamente la acción militar estadounidense y ha respaldado la coerción económica de Washington sobre Caracas en los últimos años.
Machado tiene previsto viajar esta semana a Washington, donde se reunirá con el presidente estadounidense Donald Trump, quien confirmó públicamente el encuentro. La secuencia —Vaticano, Washington y Oslo— refleja la dimensión internacional que ha adquirido la crisis venezolana y el intento de articular legitimidad política, respaldo moral y apoyo estratégico.
La voz del Papa sobre Venezuela
El Papa León XIV ha seguido de cerca los acontecimientos en Venezuela. En el Ángelus del 4 de enero, un día después de la captura de Maduro —operación que dejó alrededor de 80 muertos, entre militares y civiles venezolanos y cubanos— el Pontífice expresó su “gran preocupación” por la escalada de violencia.
“El bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer sobre cualquier otra consideración”, afirmó entonces, exhortando a “superar la violencia, garantizar la soberanía del país y emprender caminos de justicia y paz”. El Papa insistió en el respeto irrestricto de los derechos humanos y civiles, así como en la necesidad de construir un futuro de estabilidad con especial atención a los más pobres, duramente golpeados por la crisis económica.
Estos llamados se reiteraron el 9 de enero ante el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, cuando León XIV instó a “respetar la voluntad del pueblo venezolano” y a trabajar por una sociedad fundada en la justicia, la verdad y la fraternidad.
El Vaticano como actor geopolítico
Más allá del caso venezolano, la audiencia con Machado se inscribe en una larga tradición de diplomacia vaticana. La Santa Sede, uno de los actores diplomáticos más antiguos del sistema internacional, ha desempeñado históricamente un rol singular como mediador en conflictos de alta sensibilidad política, gracias a su autoridad moral, su red diplomática global y su capacidad de interlocución con actores enfrentados.
Entre los antecedentes más destacados figura la mediación decisiva del Papa Juan Pablo II y el cardenal Antonio Samoré en el conflicto entre Argentina y Chile por el canal de Beagle a fines de los años setenta, que evitó una guerra abierta. Más recientemente, el Vaticano facilitó el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba en 2014, que desembocó en el restablecimiento de relaciones diplomáticas tras más de cinco décadas de ruptura.
En América Latina, la Santa Sede también ha acompañado procesos de paz en Colombia, ha participado en iniciativas de diálogo en Centroamérica durante los conflictos armados del siglo XX y ha intentado, con resultados dispares, promover canales de negociación en la propia Venezuela en años recientes.
Entre la neutralidad y la influencia
La diplomacia vaticana se mueve en una delicada línea entre la neutralidad política y la influencia moral. Al recibir a María Corina Machado en este momento crítico, el Papa León XIV envía una señal que no pasa desapercibida: sin respaldar explícitamente a un actor político, el Vaticano reconoce la centralidad de la crisis venezolana y la necesidad de una salida que combine justicia, soberanía y reconciliación.
En un escenario de transición aún frágil y de fuerte involucramiento de potencias como Estados Unidos, el papel del Vaticano podría volver a ser el de un actor silencioso pero influyente, capaz de aportar legitimidad y canales de diálogo allí donde la política dura encuentra sus límites.
Italia ajusta su política exterior hacia Caracas tras la liberación de ciudadanos detenidos
En paralelo al movimiento diplomático protagonizado por el Vaticano, Roma ha anunciado un cambio sustancial en su enfoque hacia Venezuela. El gobierno italiano comunicó este lunes que elevará el nivel de sus relaciones diplomáticas con Caracas y nombrará un embajador plenipotenciario, luego de que las autoridades venezolanas procedieran a liberar a dos ciudadanos italianos que llevaban meses encarcelados en prisiones venezolanas.
El ministro de Asuntos Exteriores de Italia, Antonio Tajani, calificó el anuncio como un “cambio de rumbo” en la política exterior de su país respecto a Venezuela y explicó que, desde 2019, Roma había mantenido su presencia diplomática en Caracas a nivel de encargado de negocios. Esta decisión busca ahora restablecer una representación más completa y fortalecer las relaciones bilaterales.
Para la primera ministra Giorgia Meloni, la liberación de los italianos —Alberto Trentini, cooperante humanitario, y Mario Burlò, empresario— es motivo de satisfacción y un paso hacia una colaboración más constructiva con las nuevas autoridades venezolanas, incluido el gobierno interino liderado por Delcy Rodríguez. Meloni subrayó la importancia de que pronto puedan reunirse con sus familias tras el prolongado tiempo de detención.
La medida también responde, según el propio Tajani, a la significación estratégica de Venezuela para Italia, tanto por la numerosa comunidad ítalo-venezolana como por los intereses económicos italianos en la región, destacando la presencia de empresas como la energética Eni que en el pasado contó con permiso de la OFAC para operar en el país.
Este reordenamiento diplomático se suma a la narrativa internacional en torno a Caracas tras la captura de Nicolás Maduro y la transición política en marcha, destacando cómo actores europeos están recalibrando sus relaciones ante los recientes cambios geopolíticos en América Latina.







