La petrolera española Repsol estuvo representada en un encuentro con las autoridades venezolanas por Gonzalo Antonio Carrillo Recalde y Francisco Gea Pascual de Riquelme, director de Exploración y Producción. El encuentro ocurre en medio de una nueva ola de inversiones en el sector energético de Venezuela tras el alivio parcial de sanciones de Estados Unidos. Gigantes petroleras como Chevron, Shell y Eni avanzan en acuerdos para ampliar la producción de petróleo y gas, en un contexto de altos precios del crudo y tensiones en Oriente Medio. Fotografía: Canal de Telegram / Delcy Rodríguez.
Guacamaya, 13 de marzo de 2026. Tras el alivio parcial de las sanciones energéticas de Estados Unidos y la reconfiguración política ocurrida en enero, Venezuela comienza a recibir una nueva ola de inversiones internacionales en su sector de hidrocarburos. Empresas como Chevron, Shell, Repsol y Eni avanzan en acuerdos para expandir la producción de petróleo y gas en el país, mientras el mercado energético mundial se tensiona por la crisis en Oriente Medio y el alza del crudo por encima de los 100 dólares.
1. Chevron: expansión en la Faja del Orinoco y retorno de exportaciones
La estadounidense Chevron se perfila como el principal actor extranjero en la recuperación de la producción petrolera venezolana. La compañía negocia con Petróleos de Venezuela S.A. la ampliación del proyecto Petropiar en la Faja Petrolífera del Orinoco, específicamente hacia el bloque Ayacucho 8, una zona con importantes reservas de crudo extrapesado.
El desarrollo permitiría extender el sistema de producción de pozos ya existente en Petropiar, lo que facilitaría un aumento relativamente rápido del bombeo. Actualmente el proyecto produce cerca de 90.000 barriles diarios de crudo mejorado Hamaca, además de unos 20.000 barriles de gasóleo de vacío, según documentos internos de PDVSA.
En paralelo, Chevron ha retomado exportaciones de crudo diluido (DCO). Un cargamento reciente de 500.000 barriles fue enviado al Golfo de México, un tipo de crudo especialmente demandado por refinerías de Estados Unidos e India. La reactivación de este flujo podría ayudar a reducir los inventarios acumulados en la Faja del Orinoco, que alcanzaban 4,8 millones de barriles a finales de febrero.
2. Shell apuesta por petróleo ligero y gas en Monagas
La británica Shell firmó acuerdos preliminares con el gobierno venezolano para desarrollar campos en la región de Monagas Norte, particularmente Carito y Pirital, zonas con crudo ligero y gas natural.
Estos campos forman parte del complejo petrolero de Punta de Mata, que produce cerca de 94.000 barriles diarios de petróleo y más de 1.000 millones de pies cúbicos de gas al día. Una parte significativa de ese gas se quema actualmente en antorchas, por lo que el plan de Shell incluye construir infraestructura para capturarlo y procesarlo.
La compañía también busca integrar estos proyectos con su estrategia gasífera regional, incluyendo posibles exportaciones a través de Trinidad y Tobago.
3.Repsol y Eni: Venezuela quiere convertirse en exportador de gas
El sector gasífero también registra movimientos importantes. Repsol y Eni firmaron acuerdos estratégicos para ampliar la producción en el campo Cardón IV, uno de los mayores desarrollos de gas de América Latina.
El proyecto produce actualmente alrededor de 580 millones de pies cúbicos diarios, gran parte destinado al sistema eléctrico venezolano. El nuevo acuerdo busca incrementar la producción y abrir la puerta a exportaciones regionales de gas.
Las dos empresas europeas mantienen además créditos acumulados superiores a 7.000 millones de dólares con Venezuela, generados durante los años en que las sanciones impedían exportar hidrocarburos.
4. Repsol planea triplicar su producción en Venezuela
En su plan estratégico 2026-2028, Repsol anunció que Venezuela se ha convertido en un activo táctico clave dentro de su portafolio upstream.
La empresa prevé:
- Aumentar 50 % su producción en 2026
- Triplicarla para 2028, hasta unos 213.000 barriles diarios
- Invertir más de 1.000 millones de euros en el país.
- Estas inversiones forman parte de un plan global de entre 8.500 y 10.000 millones de euros, destinado principalmente a producción petrolera en Estados Unidos y Venezuela.
5 .Nuevos intermediarios y exportaciones hacia Asia: China en el mapa nuevamente
Mientras se reorganiza el sistema de comercialización petrolera, nuevos actores también comienzan a operar.
La empresa North American Blue Energy Partners, vinculada al magnate energético Harry Sargeant III, cargó cerca de 950.000 barriles de crudo Merey 16 con destino al puerto de Qingdao, en China.
Este envío podría convertirse en la primera exportación venezolana al país asiático desde que Estados Unidos asumió el control de las ventas de crudo venezolano a comienzos de año.
El cargamento se produce en un contexto de fuertes tensiones en el mercado petrolero, con precios cercanos a los 100 dólares por barril debido a la guerra entre Irán y varios actores regionales.
6.Integración energética regional: la reactivación del gasoducto con Colombia
La nueva etapa del sector energético venezolano también comienza a proyectarse más allá de sus fronteras. Caracas y Bogotá acordaron avanzar en la reparación y reactivación del gasoducto binacional Antonio Ricaurte, una infraestructura estratégica que durante años permaneció inactiva y que podría convertir a Venezuela nuevamente en proveedor regional de gas natural.
El ducto, que conecta los campos gasíferos del occidente venezolano con el departamento de La Guajira en Colombia, tiene una extensión aproximada de 225 kilómetros y una capacidad de transporte que puede alcanzar hasta 500 millones de pies cúbicos diarios de gas. Su reactivación permitiría a Colombia importar inicialmente alrededor de 150 millones de pies cúbicos diarios, contribuyendo a cubrir la creciente demanda energética del país.
Las autoridades energéticas de ambos gobiernos iniciaron mesas técnicas para evaluar el estado de la infraestructura y definir los trabajos de reparación necesarios. El proyecto involucra a técnicos del Ministerio de Minas colombiano y a la estatal venezolana Petróleos de Venezuela S.A., con el objetivo de restablecer la operación del ducto tras años de deterioro y falta de mantenimiento.
Para Colombia, el proyecto tiene un valor estratégico. El gas venezolano podría ofrecer una alternativa más económica frente al gas natural licuado importado por vía marítima, además de fortalecer la seguridad energética del país para abastecer hogares, industrias y generación eléctrica.
Para Venezuela, en cambio, la reactivación del gasoducto representa un primer paso hacia la reconstrucción de su capacidad exportadora de gas y la reintegración gradual al mercado energético regional, en paralelo a los nuevos proyectos de inversión petrolera y gasífera que involucran a empresas internacionales como Chevron, Shell, Repsol y Eni.
Si los trabajos técnicos avanzan según lo previsto, el gasoducto podría convertirse en uno de los primeros proyectos concretos de cooperación energética suramericana en la nueva etapa de recuperación del sector de hidrocarburos venezolano.
7. Un sector que podría generar decenas de miles de empleos
La reactivación de la industria también tiene implicaciones laborales. Según estimaciones de la Asociación Venezolana de la Pequeña y Mediana Industria Petrolera, un aumento de 100.000 barriles diarios de producción requeriría unos 25.000 trabajadores adicionales de forma directa.
Empresas de servicios petroleros como Baker Hughes, KBR y la ingeniería venezolana Vepica ya participan en algunos de los nuevos proyectos en negociación.
Perspectiva
La combinación de precios altos del petróleo, alivio parcial de sanciones y reformas legales internas ha reactivado el interés internacional por el mayor reservorio de crudo del planeta. Si los acuerdos en negociación se concretan, Venezuela podría entrar en una nueva fase de reconstrucción de su industria energética, con inversiones que algunos analistas estiman en decenas de miles de millones de dólares durante la próxima década.







