Delcy Rodríguez se ha reunido con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, para abordar la cooperación bilateral entre ambas naciones en un contexto de cambio tras el 3 de enero en Venezuela. Fotografía: Prensa Presidencial.
Guacamaya, 8 de junio de 2026. La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, culminó en Estambul una gira internacional que incluyó India y Turquía, donde sostuvo reuniones de alto nivel con el presidente Recep Tayyip Erdogan y autoridades turcas para profundizar la cooperación bilateral en áreas estratégicas como energía, comercio, minería, infraestructura, turismo y conectividad aérea.
La presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, arribó este domingo a Estambul procedente de la India para desarrollar una agenda de trabajo orientada a fortalecer la relación estratégica entre Caracas y Ankara, una alianza que durante los últimos años se ha convertido en uno de los pilares de la política exterior venezolana.
A su llegada al Aeropuerto Internacional de Estambul, Rodríguez fue recibida con los honores protocolares correspondientes por una delegación oficial encabezada por el ministro de Energía y Recursos Naturales de Turquía, Alparslan Bayraktar; el vicegobernador de Estambul, Mustafa Asım Alkan; y el vicealcalde metropolitano de la ciudad, Gökhan Gümüşdağ.
La mandataria estuvo acompañada por una amplia delegación gubernamental integrada por el canciller Yván Gil; la vicepresidenta sectorial de Ciencia, Tecnología, Ecosocialismo y Salud, Isabel Iturria; el vicepresidente sectorial de Comunicación y Cultura, Miguel Ángel Pérez Pirela; la ministra de Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez; la ministra de Turismo, Daniella Cabello; la ministra de Transporte, Jacqueline Faría; y el ministro del Despacho de la Presidencia, Juan Escalona.
El momento central de la visita fue la reunión de alto nivel sostenida entre Rodríguez y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en el Palacio de Dolmabahçe, donde ambas delegaciones revisaron el estado de la relación bilateral y evaluaron nuevas oportunidades para ampliar la cooperación estratégica entre los dos países.
Durante el encuentro, las partes abordaron áreas prioritarias como comercio, inversión, energía, vivienda, infraestructura, salud, transporte y conectividad aérea, sectores que han adquirido una creciente relevancia dentro de la agenda común de Caracas y Ankara.
Asimismo, Erdogan ratificó el compromiso de Turquía con el fortalecimiento de la relación estratégica con Venezuela, destacando que Ankara continuará acompañando al país sudamericano y promoviendo nuevas iniciativas de cooperación. El mandatario turco señaló que los sectores energético, minero y comercial seguirán siendo prioritarios dentro de la agenda bilateral y confirmó que ambos gobiernos impulsarán acciones concretas para alcanzar la meta de 3.000 millones de dólares en comercio bilateral, una cifra que multiplicaría significativamente los niveles actuales de intercambio entre las dos economías.
La relación entre Venezuela y Turquía se ha fortalecido significativamente durante la última década gracias a la estrecha sintonía política construida entre Erdogan y el presidente venezolano Nicolás Maduro. En enero de 2019, cuando diversos gobiernos cuestionaron la legitimidad del mandatario venezolano tras las elecciones presidenciales de 2018, Erdogan expresó públicamente su respaldo a Maduro y le transmitió un mensaje que se convertiría en símbolo de la relación entre ambos gobiernos: “Hermano, debes mantenerte firme. Estamos contigo”.
A su vez, Maduro fue uno de los primeros líderes internacionales en manifestar su apoyo a Erdogan tras el intento de golpe de Estado ocurrido en Turquía en julio de 2016, un episodio que contribuyó a profundizar la confianza política entre ambos gobiernos.
La desaparición física de Hugo Chávez en 2013 y las transformaciones políticas que atravesó Venezuela en los años posteriores impulsaron una estrategia diplomática orientada a diversificar alianzas internacionales y ampliar los márgenes de maniobra frente a un entorno global cada vez más complejo. Dentro de ese proceso, el respaldo expresado por Caracas al gobierno turco tras el intento de golpe de Estado de julio de 2016 marcó un punto de inflexión en las relaciones bilaterales. La defensa de la institucionalidad turca por parte de Venezuela fue valorada por Ankara como una demostración de lealtad política en un momento crítico, convirtiéndose en uno de los pilares de la relación contemporánea entre ambos países.
Para Turquía, el fracaso de la intentona golpista de 2016 no solo permitió al presidente Recep Tayyip Erdogan consolidar su posición interna, sino también redefinir su política exterior mediante la búsqueda de nuevos socios estratégicos fuera de los circuitos tradicionales. En ese contexto, Venezuela emergió como uno de los aliados más relevantes de esta nueva proyección internacional turca.
Aunque las relaciones diplomáticas entre Caracas y Ankara fueron establecidas en 1950, durante el período de la Junta Militar que sucedió al derrocamiento de Rómulo Gallegos, durante décadas los contactos permanecieron limitados debido a la distancia geográfica y a las prioridades internas de ambos Estados.
El acercamiento comenzó a cobrar impulso tras el fallecimiento de Chávez en marzo de 2013, cuando el entonces viceprimer ministro turco, Beşir Atalay, asistió a sus funerales y destacó el impacto regional que tendría la desaparición del líder venezolano. Aquella visita contribuyó a abrir una nueva etapa en los vínculos bilaterales.
El salto político más significativo llegó en octubre de 2017 con la visita oficial de Nicolás Maduro a Turquía, la primera realizada por un presidente venezolano al país euroasiático. A partir de entonces, la cooperación comenzó a expandirse en múltiples áreas, acompañada por el interés turco de fortalecer sus relaciones económicas con América Latina y el Caribe.
Más allá del comercio de oro, la relación económica entre ambos países se ha profundizado mediante inversiones directas en sectores estratégicos. En junio de 2024, el gobierno venezolano anunció acuerdos con empresas turcas para participar en proyectos de explotación minera dentro del Arco Minero del Orinoco. Entre los principales actores figura Yildirim Group, conglomerado industrial que mantiene alianzas con Minerven para el desarrollo de operaciones auríferas. Los acuerdos también abarcan inversiones destinadas a recuperar infraestructura vinculada a la industria siderúrgica, el sector hierro-acero y proyectos petroquímicos, varios de ellos estructurados bajo mecanismos de compensación mediante producción futura o recursos minerales.
La trayectoria de Yildirim Group refleja la expansión internacional de la industria turca. Fundado en 1963 por Garip Yildirim como una pequeña empresa comercial en la ciudad de Samsun, el grupo evolucionó hasta convertirse en una corporación global presente en 57 países y nueve sectores económicos. Bajo el liderazgo de Ali Riza y Robert Yuksel Yildirim, la compañía cuenta con más de 25.000 empleados y activos en minería, puertos, logística, energía e industria pesada. Entre sus inversiones destacan operaciones en Rusia, Kazajistán, Albania, Kosovo y Estados Unidos, además de una participación relevante en la naviera francesa CMA CGM.
La presencia de Yildirim en el mercado estadounidense también resulta significativa. En 2023 adquirió la totalidad del negocio de cromo de Elementis plc, incorporando plantas industriales en Texas, Carolina del Norte, Nebraska y Wisconsin, una operación que requirió la aprobación de las autoridades regulatorias de Estados Unidos.
Uno de los proyectos más ambiciosos de la empresa en Venezuela se concentra en el sector petroquímico. Durante 2024, Yildirim anunció una inversión de aproximadamente 750 millones de dólares para modernizar la planta de amoníaco de Pequiven en el estado Zulia. La iniciativa busca incrementar la capacidad productiva de la instalación y fortalecer la exportación de fertilizantes e insumos estratégicos para la agricultura.
La experiencia internacional y la presencia de empresas turcas en mercados occidentales representa una ventaja competitiva en el contexto venezolano actual. Compañías con operaciones en Estados Unidos suelen estar sujetas a rigurosos estándares de cumplimiento normativo, transparencia financiera y supervisión regulatoria, elementos que reducen riesgos asociados al régimen de sanciones y facilitan el acceso a mecanismos de financiamiento e inversión internacional.
Este factor adquiere una relevancia especial tras la flexibilización de determinadas sanciones estadounidenses en 2026.
Luego de los acontecimientos políticos ocurridos el 3 de enero y de la posterior reconfiguración de las relaciones entre Washington y Caracas, la administración estadounidense comenzó a ampliar las licencias que permiten actividades comerciales e inversiones en sectores como petróleo, gas y fertilizantes, abriendo nuevas oportunidades para actores internacionales interesados en el mercado venezolano.
En este nuevo escenario, empresas con capacidad de operar simultáneamente en Venezuela y en jurisdicciones occidentales podrían desempeñar un papel clave como vehículos de inversión y transferencia tecnológica. Para conglomerados como Yildirim, ello representa una oportunidad para expandir proyectos vinculados a minería, petroquímica, logística e infraestructura.
La cooperación económica también se ha extendido al sector manufacturero. A comienzos de 2025 se anunció que empresarios turcos asumirían la gestión de quince plantas procesadoras de plástico distribuidas en ocho estados venezolanos. La iniciativa, impulsada por la Asociación de Industriales y Empresarios Independientes de Turquía (MUSIAD Venezuela), busca reactivar instalaciones que permanecían paralizadas pese a contar con equipamiento operativo.
Según representantes del sector empresarial turco, estas plantas podrían reincorporarse rápidamente a la producción de insumos médicos y materiales industriales, contribuyendo tanto a la recuperación manufacturera como a la generación de empleo. La reactivación de estas instalaciones también tendría efectos indirectos sobre cadenas logísticas, servicios y abastecimiento de sectores sensibles como el sanitario.
En el plano político y diplomático, Turquía ha procurado mantener una presencia activa en los asuntos venezolanos. Como miembro fundador de las Naciones Unidas y observador en diversos organismos regionales latinoamericanos, Ankara ha participado en iniciativas orientadas a promover el diálogo político. Su presencia en encuentros internacionales sobre Venezuela, incluida la cumbre impulsada por el presidente colombiano Gustavo Petro, refleja ese interés por desempeñar un papel constructivo en los esfuerzos de mediación.
Esa posición quedó reflejada igualmente durante la visita a Caracas del entonces canciller Mevlüt Çavuşoğlu en 2020, cuando sostuvo reuniones tanto con representantes del gobierno como con dirigentes de la oposición venezolana, entre ellos Henrique Capriles y Stalin González. Esta disposición al diálogo con distintos actores ha contribuido a proyectar a Turquía como un interlocutor con capacidad para mantener canales abiertos con todas las partes.
La energía constituye otro de los ejes centrales de la relación bilateral. En los últimos años, Turkish Petroleum, a través de sus filiales internacionales, ha explorado oportunidades de cooperación con Venezuela en materia de exploración y producción de hidrocarburos, particularmente en la Faja Petrolífera del Orinoco. Estas iniciativas forman parte de una estrategia más amplia orientada a diversificar los socios internacionales del sector energético venezolano.
La actual presidenta encargada y ministra de Petróleo, Delcy Rodríguez, ha sostenido diversos encuentros con representantes de Türkiye Petrolleri Anonim Ortaklığı (TPAO) y otras entidades energéticas turcas para evaluar oportunidades de cooperación. En febrero de 2025, Rodríguez y el ministro de Energía turco, Alparslan Bayraktar, revisaron en Estambul los acuerdos existentes en petróleo, gas natural y minería, manifestando su intención de avanzar hacia proyectos concretos. Sin embargo, buena parte de estos planes continúa en fase de evaluación y aún no se ha traducido en operaciones de gran escala.
Ese acercamiento se tradujo posteriormente en una expansión de los intercambios económicos. Para 2023, el comercio bilateral alcanzó cerca de 1.000 millones de dólares, impulsado principalmente por los sectores minero, aurífero y comercial.
El área energética ocupa actualmente un lugar central dentro de la agenda bilateral. En febrero de 2024, los ministros de Energía de ambos países firmaron memorandos de entendimiento relacionados con petróleo, gas natural y minería. Posteriormente, el Gobierno venezolano informó sobre acuerdos destinados a facilitar la participación turca en proyectos de extracción de oro en el sur del país.
Las sanciones internacionales impuestas durante años sobre los sectores energético y minero venezolanos limitaron la ejecución de varios de estos proyectos. Sin embargo, la flexibilización de algunas restricciones en los últimos meses ha generado expectativas sobre una posible ampliación de las inversiones turcas, tanto públicas como privadas, en áreas estratégicas de la economía venezolana.
En este contexto, Rodríguez también sostuvo una reunión de trabajo con el ministro de Energía y Recursos Naturales de Turquía, Alparslan Bayraktar, para revisar iniciativas de cooperación en materia energética y explorar mecanismos que permitan avanzar en nuevos proyectos conjuntos.
La visita según las partes reafirma el compromiso de ambas naciones de continuar fortaleciendo los canales de diálogo político y cooperación económica, consolidando una asociación estratégica que se ha convertido en uno de los vínculos más dinámicos de Venezuela con una potencia regional euroasiática.







