Las coaliciones electorales reflejan una marcada influencia de partidos políticos nacionales, con figuras vinculadas a Vente Venezuela por un lado, y otros grupos respaldados por la Plataforma Unitaria. | Fotografía: Rube96pinto / Wikimedia Commons.
Guacamaya, 08 de junio de 2026. La Universidad Central de Venezuela (UCV) se encuentra sumergida en un escenario de alta polarización y dinamismo de cara a las elecciones estudiantiles de 2026. Lo que originalmente estaba previsto como una jornada de renovación democrática para el 26 de junio, derivó en una intensa pugna interna tras el anuncio de una reprogramación parcial del cronograma electoral por parte de la Comisión Electoral.
La decisión de postergar los comicios, anunciada oficialmente el 4 de junio, y ratificada por el Consejo Universitario este 8 de junio, responde a la necesidad de migrar al registro electoral estudiantil a bachilleres auxiliares docentes y de investigación, incluídos en el registro electoral profesoral, como cumplimiento de instrucciones del Consejo Universitario días atrás.
Según fuentes consultadas por Guacamaya se manejaba el 10 de julio como la fecha tentativa para realizar los comicios, día que finalmente fue oficializado por el Consejo la mañana de este 8 de junio. Sin embargo, la propuesta y decisión fue cuestionada debido a que diversas facultades estarían ya en periodo de vacaciones para ese momento, lo que podría afectar la participación estudiantil.
La reprogramación y las respuestas enfrentadas
En 2024, Miguelángel Suárez (actual presidente de la FCU) y Rosa Cucunuba (actual vicepresidenta de la FCU) ganaron juntos el máximo órgano del Gobierno Estudiantil con la plancha “Salvemos la UCV” (5,571 votos). Hoy, tras dos años de gestión, las alianzas se reconfiguraron y ahora promueven factores enfrentados, pese a ser ambos de tendencia opositora en la política nacional.
Por un lado, la plancha “A La Universitaria” (con el respaldo de Suárez) postula a Simón Belisario (Derecho) y Allan Vargas (Estudios Políticos y Administrativos). Por el otro, la opción “Elecciones Libres” lleva a la propia Rosa Cucunuba (Derecho) y Octavio González (Derecho) a la cabeza. Como dato clave, no se reportaron planchas vinculadas al chavismo este año.
Ante la reprogramación de la Comisión Electoral (previo a la ratificación por el Consejo Universitario), las dos principales fuerzas aspirantes a la Federación de Centros Universitarios (FCU) reaccionaron con estrategias diametralmente opuestas. Mientras unos optaron por la protesta de calle, otros centraron su atención dentro del campus universitario.
El viernes 5 de junio, miembros de la plancha “Elecciones Libres” se movilizaron hasta la sede de la Comisión Electoral en La Floresta -ubicada fuera del recinto universitario-, la cual se encontraba cerrada, un hecho que sus detractores calificaron como un “show mediático”. Cucunuba exigió que “no le quiten a la Universidad el derecho a expresarse” y cuestionó “posturas tibias” de sus adversarios.
“A La Universitaria”, por su parte, organizó ese mismo día una recolección de firmas en el campus, y alcanzó casi 2.500 rúbricas en rechazo a la reprogramación. Suárez señaló que “se necesita abrirle espacio a las nuevas generaciones”, en cuestionamiento directo al compañero de fórmula de Cucunuba, Octavio González, de quien se pudo confirmar que tiene 31 años e ingresó a carrera en 2013.
Maquinaria electoral y el peso de las alianzas
Las planchas inscritas son alianzas electorales compuestas de “factores federativos”, con impulsos partidistas de la política nacional. Los candidatos a la FCU dependen de estas coaliciones para reunir “votos entubados” en las más de 40 escuelas y 11 facultades, pues los estudiantes a menudo solo votan por sus centros de estudiantes más cercanos. Del mismo modo, dependen del respaldo partidista para la obtención de recursos destinados a la campaña electoral.
“A La Universitaria” agrupa a movimientos como Conexión UCV, Alma UCV, Movimiento UCV, Identidad UCVista, Renovamos UCV (fracción), Humanitas, Triada y otros equipos independientes de escuelas. Aunque se presentan con un enfoque académico, tras ellos influyen las tendencias de los partidos de la Plataforma Unitaria como Voluntad Popular, Acción Democrática, Primero Justicia, Encuentro Ciudadano, Proyecto Venezuela y miembros de Vente Venezuela, así como también figuras promovidas por Alianza del Lápiz.
“Elecciones Libres” suma, por su parte, a Siempre UCV, Autonomía UCV, A7, Soy UCV, equipos derivados de la ruptura de Renovamos UCV y otros equipos independientes. Su influencia política nacional está marcada por Vente Venezuela y Alianza al Bravo Pueblo. Contrario a lo que puede esperarse del escenario nacional la alianza también la integran figuras impulsadas por Unión y Cambio, Fuerza Vecinal y Cambiemos.
El reto de la participación
Justamente, un punto de crítica en este proceso es que la retórica del movimiento estudiantil parece estar más enfocada en la agenda de la política nacional que en las reivindicaciones estudiantiles y académicas. Este enfoque es ampliamente cuestionado tanto por la mayoría de los estudiantes, como por la opinión pública nacional, que percibe una desconexión entre los dirigentes juveniles y las necesidades reales de la Universidad.
Esto contextualiza un marcado desinterés en el proceso por parte de los estudiantes regulares. En 2024, solo votó alrededor del 40% (Unos 10.000 de 25.000 inscritos, aproximadamente). Aunque se consideró un éxito tras años de apatía, la realidad es que la mayoría no participa y muchos ni siquiera conocen a los candidatos de la FCU, lo que deja la decisión en manos de las estructuras movilizadas por las alianzas políticas.
Sin embargo, la presidencia de la FCU ha sido históricamente una plataforma trampolín político. Ejemplos emblemáticos de dirigentes activos son Stalin González (periodo 2004-2007) y Juan Requesens (periodo 2012-2015) quienes saltaron del liderazgo estudiantil ucevista a la palestra pública nacional. Otro caso más que relevante es el de Jorge Rodríguez, actual presidente de la Asamblea Nacional, quien fue presidente de la instancia estudiantil en 1988.
En resumen, la UCV se juega su renovación estudiantil en un panorama electoral que no escapa de la polémica. El 10 de julio es una fecha cuestionada por coincidir con las vacaciones que incluso puede motivar impugnaciones legales al proceso. Mientras tanto, la principal casa de estudios del país sigue siendo el termómetro de una juventud que intenta dirimir sus diferencias bajo la sombra de la política nacional.







