Un nuevo informe de la Agencia Internacional de Energía (IEA) lanza una alerta contundente: la producción global de petróleo y gas depende críticamente de inversiones permanentes para evitar un colapso acelerado. Según el estudio, sin nuevas inyecciones de capital en los campos existentes, el suministro de crudo caería en promedio un 8% anual durante la próxima década —unos 5,5 millones de barriles diarios menos cada año—, mientras que el gas natural retrocedería un 9%, equivalente a toda la producción actual de África. Sin una inversión continua en estos campos, el mundo perdería cada año el equivalente a la producción combinada de Brasil y Noruega del balance petrolero global.