Jovanny Martínez, vicepresidente ejecutivo de PDVSA, y Hunter L. Hunt, presidente de Hunt Oil, firmaron un contrato de producción petrolera durante la conferencia IMAGE 2026, en Houston, Texas. Fotografía: Instagram / @usembassyve.
Guacamaya, 20 de agosto de 2026. En el marco de la conferencia IMAGE 2026, la ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, formalizó un contrato de participación productiva con Hunt Oil junto a Crossover Energy Holding, y una alianza marco con SLB para estudios integrados de yacimientos en todo el territorio nacional.
Las firmas llegan con historiales muy distintos en el país, dos acaban de aterrizar tras el 3 de enero; la otra nunca se marchó del todo.
La delegación venezolana, encabezada por Henao y acompañada del viceministro de Geopolítica, Eduardo Ramírez; el vicepresidente ejecutivo de PDVSA, Jovanny Martínez, y el encargado de Negocios de Venezuela en EE. UU., Johann Álvarez, suscribió el martes 18 de agosto un contrato de participación productiva de hidrocarburos con Hunt Oil orientado al desarrollo y apalancamiento de la producción de los campos Caro y Carisito.
Henao calificó a la compañía como “una empresa de reconocida trayectoria” que apuntará a la recuperación de producción de esas áreas.
En paralelo se firmó una alianza marco con SLB —antigua Schlumberger— para servicios relacionados con el estudio integrado de yacimientos en todo el país, sin que la ministra precisara montos de inversión ni volúmenes de producción adicional esperados. Según Reuters, ambas empresas ya habían suscrito acuerdos preliminares con Venezuela a comienzos de este año, y el alcance exacto de los nuevos pactos no quedó claro de inmediato.
Los convenios se enmarcaron en el foro “Empowering Venezuela: Energy, Investment & Opportunity”, donde la comitiva compartió panel con el subsecretario de Energía de EE. UU., Kyle Haustveit, dentro de la agenda de IMAGE 2026.
Hunt Oil: de “Dallas” al Kurdistán, y ahora la Faja
Hunt Oil Company es una petrolera privada fundada en 1934 por H.L. Hunt en Dallas, Texas —el mismo patriarca que inspiró según algunas reseñas de prensa el arquetipo del magnate petrolero de la serie televisiva “Dallas”. Hoy es dirigida por Ray Lee Hunt, hijo del fundador, cuyo patrimonio bordea los 9.160 millones de dólares según Bloomberg y que se integró en 2026 a la junta directiva de la Reserva Federal de Dallas.
La compañía tiene un patrón reconocible de entrar en escenarios de alto riesgo político. Su historial incluye una incursión temprana calificada de “audaz” en el yacimiento de Camisea, Perú, y operaciones en el norte de África.
El punto de mayor foco de su historia fue un contrato de exploración firmado en 2007 con el Gobierno Regional del Kurdistán iraquí para operar en campos considerados estratégicos por Washington en plena etapa de inestabilidad política de la posguerra, Hunt Oil rompió el consenso de las grandes multinacionales al firmar un contrato de producción compartida en la región autónoma del Kurdistán iraquí. El acuerdo fue catalogado como ilegal por el gobierno central de Bagdad, el cual sostenía que solo el ministerio nacional tenía el derecho exclusivo de otorgar licencias petroleras .
El director ejecutivo de la firma, Ray L. Hunt, era un destacado recaudador de fondos republicano y miembro de la Junta Consultiva de Inteligencia Exterior del presidente, según The New York Times.
Ray Hunt también integró el directorio de Halliburton por designación del entonces vicepresidente Dick Cheney, una figura central de la invasión de Irak y el derrocamiento de Saddam Hussein, y financió con 35 millones de dólares la biblioteca presidencial de George W. Bush.
Críticos de la guerra, como el congresista estadounidense Dennis Kucinich, denunciaron que el acuerdo probaba que la invasión militar de 2003 no buscaba armas de destrucción masiva, sino facilitar el acceso y control privado de las reservas de crudo iraquíes.
En este punto es clave recordar que públicamente, el Departamento de Estado de EE. UU. desaconsejaba pactos regionales para no fragmentar a Irak. Sin embargo, investigaciones del Congreso revelaron correos electrónicos que probaban que los funcionarios estadounidenses avalaron y permitieron las gestiones de Hunt Oil en secreto.
En julio de 2025, el yacimiento de Ain Sifni operado por Hunt Oil en la provincia de Dohuk sufrió múltiples ataques con drones cargados de explosivos.
Las investigaciones de seguridad apuntan a la Resistencia Islámica en Irak, un bloque compuesto por milicias chiíes respaldadas financieramente por Irán bajo el nombre de las Fuerzas de Movilización Popular. Estos grupos atacan los intereses económicos y militares de EE. UU. en represalia por la presencia estadounidense en la región y el contexto de la guerra en Oriente Próximo y el apoyo de Washington a Israel.
Tras los ataques de 2025, Hunt Oil y otras empresas extranjeras se vieron obligadas a cerrar temporalmente sus plantas, recortando la producción regional en más de 140,000 barriles diarios. Aunque las operaciones se reanudaron semanas después tras exigirse mayores sistemas de defensa aérea a Irak, la inestabilidad ha continuado durante 2026 ante la escalada del conflicto naval en el Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz, algo que posiblemente ha influido en la necesidad de mirar operaciones en Venezuela.
En Venezuela, Hunt Oil confirmó su interés en julio de 2026 tras un memorando de entendimiento con la administración de Delcy Rodríguez. Según la vicepresidenta senior de la firma para Latinoamérica, María Julia Aybar, la apuesta se decidió como “riesgosa y agresiva” pero con alto potencial de producción. Ya en abril un primer acuerdo energético de Hunt con el gobierno de Rodríguez para operar en la Faja del Orinoco. Con la firma de esta semana, Venezuela se convierte en el segundo país de la región con operaciones de Hunt Oil después de Perú, coordinadas inicialmente desde su plataforma de servicios peruana, Hunt Services.
SLB: la que nunca cortó del todo el vínculo
SLB, rebautizada así desde su antiguo nombre Schlumberger, es la mayor empresa de servicios petroleros del mundo y ya operaba en Venezuela antes de este anuncio. A diferencia de otras firmas internacionales, SLB se mantuvo activa bajo la licencia de Chevron, la única petrolera estadounidense con producción propia en el país —unos 240.000 barriles diarios en empresas mixtas con PDVSA—, y fue, según declaraciones de su propio CEO, Olivier Le Peuch, la única compañía internacional de servicios con operaciones activas en Venezuela tras la salida de otros actores del sector.
En enero de 2026, tras la captura de Nicolás Maduro, Le Peuch afirmó en una llamada con inversionistas que SLB podía incrementar rápidamente su actividad en el país, condicionado a que existieran licencias, condiciones de pago y parámetros de seguridad adecuados. La empresa —con sede en Houston— ya recibía entonces numerosas consultas de clientes interesados en el mercado venezolano. En junio, SLB y el gobierno venezolano firmaron en Caracas un memorando de entendimiento previo para explorar cooperación en servicios petroleros y de gas con tecnología de punta; la alianza marco firmada esta semana en Houston formaliza y amplía ese entendimiento a estudios de yacimientos en todo el territorio nacional.
Adicionalmente, según información recogida por Reuters, el proveedor de servicios petroleros SLB, la firma de capital privado Formentera Partners y otra compañía del sector financiero están evaluando alternativas para reactivar plataformas de perforación actualmente inactivas en Venezuela, así como trasladar nuevos equipos al país durante los próximos meses.
Blake London, socio gerente de Formentera Partners, explicó durante la conferencia celebrada en Houston que la firma, especializada en inversiones energéticas, mantiene conversaciones con empresas internacionales de servicios petroleros para facilitar la llegada de plataformas de perforación a Venezuela.
La limitada disponibilidad de estos equipos continúa siendo uno de los principales obstáculos para elevar la producción. A finales de julio, únicamente dos plataformas terrestres permanecían operativas en el país, de acuerdo con Baker Hughes. Esta restricción ocurre mientras la producción venezolana ronda los 1,25 millones de barriles diarios, según cifras oficiales.
Los proveedores internacionales también enfrentan dificultades para introducir maquinaria y equipos especializados debido a requisitos de permisos, transporte terrestre y otras restricciones logísticas. No obstante, representantes del sector señalaron que están buscando trasladar equipos desde otros mercados y, paralelamente, negociando con las autoridades venezolanas mecanismos que permitan agilizar su ingreso.
Durante la conferencia, la ministra de Petróleo, Paula Henao, hizo un llamado a las compañías internacionales a incrementar sus inversiones en Venezuela y contribuir al fortalecimiento de la cadena de suministro nacional, con el objetivo de garantizar que el crecimiento de la producción pueda mantenerse y resulte económicamente viable en el largo plazo.
Sin embargo, el interés de las grandes compañías petroleras por regresar al país sigue siendo limitado. Empresas como ExxonMobil y ConocoPhillips han señalado que todavía existen asuntos pendientes relacionados con la protección de sus contratos y de las inversiones antes de considerar una vuelta significativa a Venezuela.
SLB, por su parte, contempla poner nuevamente en funcionamiento hasta 15 plataformas que ya se encuentran dentro del territorio venezolano. William Antonio, presidente de las operaciones de la empresa en México, Centroamérica y Venezuela, explicó que el proceso comenzaría con equipos de menor tamaño destinados a trabajos de reacondicionamiento.
El ejecutivo afirmó a Reuters que espera que estas plataformas puedan encontrarse completamente operativas en un plazo inferior a un año. En concreto, SLB calcula que hasta cuatro equipos podrían volver a trabajar durante este año, aunque ello dependerá de la formalización de contratos con las compañías petroleras.
Antonio también anticipó que la producción venezolana podría experimentar un incremento significativo durante los próximos dos años. No obstante, advirtió que el principal desafío será determinar hasta qué punto ese crecimiento podrá mantenerse en el tiempo, especialmente debido a la necesidad de disponer de diluyentes y a las limitaciones que persisten en la infraestructura petrolera del país.
El caso de Crossover Energy Holding
El director ejecutivo de Crossover Energy, Eric McCrady, afirmó en una conferencia en Houston que la negociación de acuerdos petroleros con PDVSA y el Ministerio de Hidrocarburos venezolano está por concluir. La información proviene de Reuters. A diferencia de Hunt Oil, que llega a Venezuela con casi un siglo de trayectoria, Crossover es una firma sin registro mercantil verificable, sin sitio web corporativo y sin historial operativo previo a este acuerdo.
Según Reuters, McCrady declaró el 19 de agosto en una conferencia en Houston que la negociación de los acuerdos petroleros de su empresa con Venezuela había avanzado y estaba a punto de completarse. La agencia precisó que Crossover adquirió el control de una empresa operadora en el oriente venezolano para establecerse en el país miembro de la OPEP, y que a comienzos de este año firmó un memorando de entendimiento con el gobierno que dio paso a las negociaciones sobre oportunidades de negocio.
Crossover Energy Holding entró formalmente al radar venezolano el 30 de abril de 2026, cuando su presidente y director ejecutivo, Eric Paul McCrady, firmó un memorando de entendimiento con el gobierno de Delcy Rodríguez en el Palacio de Miraflores, en el mismo acto en que Hunt Overseas Oil Company —representada por su presidente, Igor Salazar— suscribió su propio acuerdo preliminar. Según cobertura local, los memorandos contemplaron el desarrollo de campos en la Faja del Orinoco, áreas del norte de Monagas y proyectos de gas asociado en Anaco y Barinas.
La firma se produjo con el respaldo directo de Washington a través de Jarrod Agen, director ejecutivo del Consejo Nacional de Dominio Energético de EEUU y asistente adjunto del presidente Trump, quien encabezó la delegación empresarial que llegó a Caracas en el primer vuelo directo Miami-Caracas en casi una década. La presencia de Agen fue determinante para que Hunt y Crossover comprometieran inversiones. Junto a Hunt y Crossover, ese ciclo de acuerdos post-reforma incluyó a Chevron, Eni, Repsol, BP y Shell, empresas con historial previo en Venezuela; Hunt y Crossover fueron señaladas como las únicas dos firmas que llegaban por primera vez al país.
La trayectoria de McCrady incluye el liderazgo de Sundance Energy Inc., una empresa que se acogió al Capítulo 11 de bancarrota en 2021 con una deuda superior a 250 millones de dólares, antes de ser vendida y liquidada en 2022. Una hipótesis es que Crossover podría operar como un vehículo de propósito especial constituido específicamente para el acuerdo venezolano, sin activos ni historial operativo propio previo
En sus propias comunicaciones, McCrady ha descrito el acuerdo con PDVSA como una alianza para “llevar capital técnico a las mayores reservas energéticas del mundo”, enmarcándolo dentro de la normalización económica de Venezuela y la agenda energética de la administración Trump.
El telón de fondo
Los acuerdos se producen en un contexto de reconfiguración acelerada del sector energético venezolano tras la captura de Maduro el 3 de enero de 2026 y la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta interina, quien nombró a Henao —hasta entonces viceministra— al frente de la cartera petrolera en marzo. La reforma parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, aprobada ese mismo mes por la Asamblea Nacional, amplió las facultades del ministerio, redujo cargas impositivas y habilitó la transferencia de activos y la tercerización, en el marco de un plan de reconstrucción impulsado por Washington.
La producción de crudo llegó en julio a 1,2 millones de barriles diarios, un alza de 29,8% frente a los 924.000 bpd de enero, según cifras oficiales aún no verificadas de forma independiente.
La agenda venezolana en Houston contempla además la promoción de la Energy Week, prevista en Caracas junto a la Cámara Africana de la Energía, como vitrina del potencial petrolero, gasífero y petroquímico del país ante inversionistas globales.







