Trump proclama a Venezuela “nuevo amigo y socio” bajo el mando de Delcy Rodríguez mientras Enrique Márquez visita la Casa Blanca 

Trump subrayó que Washington trabaja “estrechamente” con la actual presidenta encargada, Delcy Rodríguez, con el propósito de generar “extraordinarios beneficios económicos para ambos países” y ofrecer “nueva esperanza a quienes han sufrido tan terriblemente”. En ese marco, destacó la dimensión energética de la nueva relación bilateral, al afirmar que la cooperación permitió la llegada de más de 80 millones de barriles de crudo venezolano al mercado estadounidense. Uno de los momentos más inesperados del discurso fue la aparición de Enrique Márquez, excandidato presidencial y dirigente del partido Centrados, quien había permanecido recluido durante un año en la sede del servicio de inteligencia conocida como El Helicoide. Trump lo invitó a ponerse de pie para celebrar su liberación, mientras las cámaras captaban el emotivo abrazo con su sobrina.

Guacamaya, 25 de febrero de 2026. En su primer Estado de la Unión desde su regreso a la Casa Blanca, Donald Trump situó a Venezuela en el centro de su política exterior: celebró la operación militar que culminó con la captura de Nicolás Maduro, anunció una estrecha cooperación con la presidenta encargada Delcy Rodríguez, destacó el flujo masivo de petróleo hacia EE. UU. y sorprendió al presentar como invitado de honor al opositor recién liberado Enrique Márquez.

El presidente Donald Trump dedicó uno de los pasajes más extensos y enfáticos de su discurso del Estado de la Unión a Venezuela, a la que definió como “nuestro nuevo amigo y socio”, tras la operación militar estadounidense que en enero concluyó con la captura y traslado forzoso de Nicolás Maduro. El mandatario describió la acción como “impresionante”, “una victoria colosal para la seguridad de Estados Unidos” y “un brillante nuevo comienzo para el pueblo venezolano”.

Trump subrayó que Washington trabaja “estrechamente” con la actual presidenta encargada, Delcy Rodríguez, con el propósito de generar “extraordinarios beneficios económicos para ambos países” y ofrecer “nueva esperanza a quienes han sufrido tan terriblemente”. En ese marco, destacó la dimensión energética de la nueva relación bilateral, al afirmar que la cooperación permitió la llegada de más de 80 millones de barriles de crudo venezolano al mercado estadounidense.

“La producción de petróleo estadounidense ha aumentado en más de 600.000 barriles diarios, y acabamos de recibir, de nuestro nuevo amigo y socio, Venezuela, más de 80 millones de barriles de petróleo”, afirmó.

El mandatario también rindió homenaje a un piloto de helicóptero herido durante la operación contra Maduro, quien —según relató— logró completar la misión pese a las lesiones. Trump hizo una pausa solemne para otorgarle la Medalla de Honor del Congreso, en uno de los momentos más ceremoniales de la noche.

Además de exaltar la alianza petrolera, el presidente sostuvo que desde la detención de Maduro se ha producido la liberación de cientos de presos políticos venezolanos, un hecho que presentó como logro directo de su administración.

El gesto político: Enrique Márquez en el Capitolio

Uno de los momentos más inesperados del discurso fue la aparición de Enrique Márquez, excandidato presidencial y dirigente del partido Centrados, quien había permanecido recluido durante un año en la sede del servicio de inteligencia conocida como El Helicoide. Trump lo invitó a ponerse de pie para celebrar su liberación, mientras las cámaras captaban el emotivo abrazo con su sobrina.

“Lo trajimos aquí esta noche para que celebre su libertad. Enrique, por favor, pásala bien. Me alegro de que hayas vuelto”, dijo el presidente.

La presencia del político opositor —liberado a comienzos de este año— simbolizó, según observadores, el papel determinante de Washington en la nueva etapa venezolana y en la excarcelación de detenidos por motivos políticos, en un contexto en el que organizaciones de derechos humanos denuncian limitaciones en la aplicación de la Ley de Amnistía aprobada por la Asamblea Nacional.

Márquez, ingeniero eléctrico nacido en Maracaibo y antiguo rector del Consejo Nacional Electoral entre 2020 y 2023, compitió en las elecciones presidenciales de julio de 2024. Durante ese proceso denunció inconsistencias en los resultados oficiales y exigió la publicación de las actas electorales que respaldaban la proclamación de Maduro. También recurrió ante el Tribunal Supremo de Justicia, dominado por el oficialismo, sin obtener respuesta favorable.

Su candidatura surgió como alternativa ante los obstáculos impuestos por el chavismo a la oposición para impedir la participación de María Corina Machado. Tras la inhabilitación de la ganadora de las primarias opositoras y la posterior designación de la académica Corina Yoris como sustituta, Márquez se convirtió en un plan de contingencia en caso de nuevas exclusiones, incluida la del candidato unitario Edmundo González Urrutia.

La detención del dirigente ocurrió en medio de la ola represiva previa a la investidura de Maduro para un tercer mandato en enero de 2025. El presidente colombiano Gustavo Petro criticó entonces el encarcelamiento, señalando que no podía defenderse la justicia si desde el poder se cometían injusticias.

Márquez fue uno de los primeros liberados tras la caída del antiguo mandatario. Su aparición en la Cámara de Representantes fue interpretada como un mensaje político que subraya el nuevo tutelaje estadounidense sobre Caracas.

¿Quién es Enrique Márquez? :trayectoria política y perfil ideológico

Procedente de la izquierda venezolana no alineada con el chavismo, Márquez inició su carrera en movimientos estudiantiles y posteriormente militó en La Causa R. Fue diputado por el estado Zulia entre 2000 y 2005, participó en campañas opositoras contra el presidente Hugo Chávez y más tarde se incorporó al partido socialdemócrata Un Nuevo Tiempo.

Electo diputado por esa entidad para el período 2000-2005, integró una bancada orientada a defender la autonomía parlamentaria frente al creciente poder del Ejecutivo bajo Hugo Chávez. Su formación política proviene, por tanto, de una izquierda no alineada con el proyecto chavista, lo que explica su rechazo simultáneo tanto al oficialismo como a ciertas posturas radicales opositoras.

Su trayectoria profesional incluye estudios en el Reino Unido gracias a una beca académica y una etapa laboral en Lagoven, una de las principales empresas petroleras venezolanas antes de la reorganización de PDVSA a finales del siglo XX.

En 2006 participó activamente en la campaña presidencial de Manuel Rosales frente a Chávez. Tras esa contienda, se acercó al partido socialdemócrata Un Nuevo Tiempo, al que terminaría incorporándose formalmente en 2007. Desde esa plataforma promovió el voto negativo en el referéndum constitucional de ese mismo año.

En 2010 obtuvo un escaño en la Asamblea Nacional por el estado Zulia, luego de sustituir a Rosales —inhabilitado políticamente— como candidato principal. Posteriormente fue postulado a la Alcaldía de Maracaibo, aunque retiró su aspiración tras las primarias opositoras para respaldar la reelección de Eveling Trejo de Rosales, en una muestra de disciplina de coalición poco habitual en la fragmentada oposición venezolana.

En 2016 ejerció como primer vicepresidente de la Asamblea Nacional dominada por la oposición. Su apoyo a las elecciones presidenciales de 2018 —boicoteadas por la mayoría opositora— le costó la expulsión de su partido, pero consolidó su imagen como interlocutor con el chavismo.

Como rector del CNE, cargo que ocupó hasta 2023, defendió una agenda de reinstitucionalización que le valió críticas de sectores más duros de la oposición hoy encabezados por María Corina Machado, aunque también reconocimiento como figura capaz de tender puentes y de hacer vida dentro del Estado con diferentes tendencias políticas.

Un elemento significativo de su trayectoria es su rechazo al golpe de Estado del 11 de abril de 2002 contra Chávez. Aunque crítico severo del gobierno, Márquez se opuso a salidas de fuerza, lo que consolidó su perfil como defensor de soluciones constitucionales.

Con el tiempo también expresó desacuerdos con estrategias opositoras basadas en presiones externas, incluyendo intervenciones militares o sanciones económicas amplias. Consideraba que estas medidas tenían efectos colaterales severos sobre la población civil y podían fortalecer narrativas nacionalistas del gobierno.

Estas posiciones lo distanciaron particularmente de los sectores más duros encabezados por María Corina Machado, Leopoldo López y Julio Borges con quienes mantuvo diferencias estratégicas profundas.

Durante la crisis política posterior a las elecciones de 2024, denunció fraude electoral y acudió a distintas instancias judiciales para solicitar la nulidad de los resultados. Su desaparición forzada fue denunciada por organizaciones civiles en enero de 2025.

Ideológicamente, Márquez ha mantenido un discurso soberanista centrado en la reconciliación nacional, el diálogo, la descentralización y la institucionalidad democrática. También se ha opuesto tanto a una intervención militar extranjera como a las sanciones económicas unilaterales contra Venezuela, argumentando sus efectos colaterales sobre la población.

La trayectoria de Márquez ilustra la existencia de un espacio político intermedio en Venezuela constituido por opositores que rechazan el chavismo pero también cuestionan estrategias de confrontación total. Su perfil combina elementos de izquierda democrática, socialdemocracia y pragmatismo institucional.

En un sistema altamente polarizado, esa posición lo ha dejado simultáneamente marginado por el gobierno y cuestionado por sectores opositores, pero también lo convierte en un potencial actor relevante en escenarios de negociación  y reconciliación para la construcción de paz.

La figura de Enrique Márquez representa una corriente minoritaria pero persistente dentro de la oposición venezolana y es aquella que apuesta por la vía institucional, el diálogo y la negociación política incluso en contextos tan complejos como el de Venezuela. Su carrera se ha desarrollado en tensión permanente tanto con el chavismo como con los sectores más confrontacionales de la propia oposición en ambos casos ha tenido que pagar un costo político importante por ello.

Según una fuente consultada por Guacamaya, Márquez tendría previsto regresar a Venezuela una vez culmine su agenda en Washington.

Ausencias 

Aunque María Corina Machado había entregado su Premio Nobel a Trump, no asistió al discurso. Se informó que había sido invitada por el senador republicano de Florida Rick Scott, sin que se aclararan las razones de su ausencia.

Contexto geopolitico:

El presidente también repasó otros frentes de política exterior, como la mediación para un alto el fuego en Gaza, la presión a los aliados de la OTAN para aumentar el gasto en defensa y las tensiones con Irán. Trump advirtió nuevamente a Teherán mientras su administración evalúa nuevas acciones militares, pese a que el canciller iraní Abbas Araghchi reiteró que su país no desarrollará armas nucleares.

Está previsto que enviados estadounidenses como Steve Witkoff y Jared Kushner continúen conversaciones con funcionarios iraníes, aunque persisten desacuerdos sobre misiles balísticos y el apoyo a grupos armados regionales como Hamás y Hezbollah.

Trump apenas mencionó la guerra entre Rusia y Ucrania, pese a haber prometido durante la campaña resolverla rápidamente. Afirmó que trabaja para detener “la matanza y la carnicería”, mientras negociaciones indirectas continúan bajo mediación estadounidense. El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy sostiene que Washington aspira a un acuerdo antes de mediados de año.

Opinión pública estadounidense

El discurso se produjo en un contexto de creciente escepticismo interno. Encuestas recientes indican que una mayoría de estadounidenses desaprueba la política exterior de Trump y considera excesivo el uso de la fuerza militar en otros países.

Aun así, el mandatario presentó la captura de Maduro y la transformación de Venezuela en socio energético como uno de los logros más significativos de su administración, marcando un giro radical en las relaciones hemisféricas y situando al país sudamericano como pieza central de su narrativa de seguridad, economía y liderazgo global.

Un día después del discurso, Enrique Márquez ha asistido a la Casa Blanca tras una invitación que le hiciera el gobierno de Estados Unidos, desde allí emitió unas palabras al canal venezolano Venevisión en las que se refirió a la reconciliación nacional, a la esperanza en el proceso que está ocurriendo en Venezuela y al deseo de la diáspora venezolana  por regresar y reconstruir el país.

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