Análisis | Vota por miedo, pero vota igual

Andrés Silva Ayala es abogado y consultor político, egresado en derecho de la Universidad Monteávila y cuenta con un Máster en Comunicación Política de la IMF Business School.

Guacamaya, 29 de octubre de 2026. Cada día salen más reportes sobre cómo los republicanos dan por perdida la Cámara Baja del Congreso. Politico y otros medios de comunicación han indicado que fuentes anónimas dentro del GOP indican que prácticamente su única prioridad ha pasado a ser salvar la mayoría que poseen en el Senado. Cook Political estima la ganancia demócrata entre 9 y 19 escaños. Con 53 escaños, a los republicanos les bastaría perder 4 de ellos para dejar de ser mayoría. Por la manera unilateral con la que le gusta a Donald Trump ejecutar su política exterior, es crucial para su plan de gobierno no ser barridos en noviembre. Donde mejor podremos medir la posición del termómetro será en el estado de la estrella solitaria, Texas.

Desde las presidenciales americanas del 2016, la tendencia de cada medio de comunicación se ha vuelto progresivamente más evidente. Portales como CNN, MS Now, NBC y otros se alinean con los azules, y Fox News busca apoyar a los rojos. Lo que ha levantado preocupación entre los republicanos es que Fox News, en sus encuestas de finales de septiembre, tenía al demócrata James Talarico con un 51%, y a Ken Paxton con 49% (el ex fiscal general, a quien no ayudan las denuncias de corrupción que pesan en su contra). Otras encuestadoras, entre las que se encuentran Emerson, Trafalgar, 270toWin, Sabato y Cook tienen a Talarico por encima de Paxton con un promedio de 49% contra 45,4%.

Mi hipótesis es que esas encuestas no solo miden la contienda, sino que la alteran, y terminan incentivando a las minorías que pretendían abstenerse a participar. En El poder del espectáculo (2024) sostuve que la incorporación del entretenimiento a la comunicación política transforma la manera en que los ciudadanos perciben y participan en el proceso político, y que el agenda setting, el framing y la espiral del silencio operan dentro de esa lógica. Una elección cubierta como una carrera en el hipódromo hace que esas encuestas se lean menos como un estudio cuantitativo serio, y pasen a ser parte del espectáculo. El votante no solo decide, también analiza el desempeño de su equipo para evaluar si entra a la cancha, o si pueden ganar sin su participación.

La inevitabilidad de las victorias republicanas a nivel estadal son parte del porqué el descontento con la gestión actual, y la mala escogencia del candidato, han llevado a los republicanos a este punto donde temen sufrir su primera derrota texana en décadas. En Primero el relato (2026), sostengo que “las acciones construyen realidad, pero que el relato decide qué realidad prevalece”. En Texas se han confiado de más en la imposibilidad de una victoria demócrata, y esa suposición les había brindado suficiente calma como para justificar quedarse en casa. Apenas ahora es que se dan cuenta de que puede costarles caro.

Noelle-Neumann (1984) explica a través del fenómeno de la espiral del silencio que algunas personas, cuando sienten que sus opiniones van en contra de las mayorías, prefieren monitorear el clima social y callar por miedo al aislamiento o rechazo. De esa
espiral surgen dos grupos: el primero se alinea con la mayoría aparente y el segundo, sin una mayoría claramente identificada, desafía la percepción negativa de su posición y sale a defenderla, dándose la posibilidad de transformar el clima de opinión a su favor.

Una encuesta es un reflejo de un momento específico en la sociedad. Para Texas, este momento pareciera reflejar un estado dispuesto a cambiar sus tradiciones políticas en pro de un cambio que rechace el status quo actual. Según esta teoría, ese segundo grupo pudiese preocuparse lo suficiente, ante la posibilidad de perder un bastión tan importante para su causa, y movilizarse para votar. Cuando el votante de una mayoría natural se ve amenazada de esta forma, se ve motivada a actuar para evitar que las repercusiones sociales le cuesten espacios de esa magnitud. El factor secreto del voto le permite responder a esta amenaza sin quedar socialmente expuesto.

La espiral ayudó a explicar el error que los estudios de opinión cometieron para sus predicciones entre Clinton y Trump. Los indecisos que reservan su voto hasta el último día, los americanos con bajos niveles educativos y el llamado “votante tímido” son factores que justifican que los resultados sean sorpresivos, y pudiesen ser nuevamente un factor entre los potenciales votantes de Paxton. Este fenómeno no se debe a los votantes que le mienten al encuestador, sino al debate moral que termina teniendo cada uno respecto a si le pesa más el descontento hacia la administración (abstenerse) o el rechazo hacia la alternativa (votar).

Entre los republicanos identificados con MAGA, 64% se declara extremadamente interesado en las elecciones y 76% seguro de que votará, mientras que entre los no MAGA las cifras bajan a 50% y 65%, y 22% de estos últimos dice que votará por Talarico, frente a 4% de los MAGA. Entre los demócratas, más del 66% está extremadamente interesado y el 75% está seguro que acudirá a las urnas. La mayoría silenciosa que necesita Paxton, si existe, es entonces el republicano más moderado, el que tiene más dudas sobre sus posturas y sus escándalos, y el que no está de acuerdo con las políticas del ejecutivo nacional. Si ese votante termina activándose por miedo, o si se abstiene por rechazo, tendremos la primera gran advertencia para los republicanos de cara al 2028.

El voto anticipado en Texas comenzó el 19 de octubre. Los condados rurales y suburbanos, de tradición republicana, darán un preámbulo de cómo el miedo se manifiesta en esta elección. Si no lo hace, será una sentencia que castigue a la administración Trump por el momento de rechazo sin precedentes que atraviesa. Tampoco conviene olvidar que la dinámica puede funcionar en sentido inverso, y Hillary Clinton es, y siempre será, el mejor ejemplo de lo que pasa cuando un candidato se confía y se relaja.

De estar en lo correcto, la última esperanza o “Hail Mary” que le queda a los republicanos es el miedo que logren sembrar con temas como la migración, la identidad de género y el “woke”. Necesitan que el votante desilusionado interprete la amenaza que le están planteando como una razón para votar, y no como la confirmación de que su partido ya perdió. Si la mayoría silenciosa decide que la derrota está escrita, se perderá la Cámara y también el Senado. El miedo a perder puede ser el último recurso capaz de cambiar el resultado al que muchos republicanos ya se resignaron a aceptar.

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