En la imagen, una captura de la página web Mapa de Daños Venezuela, una iniciativa para registrar en tiempo real los daños en edificios de toda Venezuela.
Guacamaya, 29 de junio de 2026. Tras el 24 de junio, Venezuela no solo enfrenta un doble terremoto devastador, sino también una escasez de información institucional junto con una extendida desconfianza de la población hacia su gobierno.
Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,4, con epicentro en Yaracuy, causaron uno de los mayores desastres naturales en la historia reciente del país. Ante la falta de información, sin embargo, la población ha respondido creando nuevas plataformas para centralizar datos mientras las redes sociales se han llenado de ofertas y llamados de ayuda.
Hasta ahora el Gobierno de Venezuela, por ejemplo, no ha publicado una lista o incluso una cifra de personas desaparecidas, mientras que sigue teniendo dificultades para centralizar y organizar esfuerzos de búsqueda y asistencia humanitaria.
En este contexto, las redes sociales se han convertido en el principal espacio para la difusión de información sobre la respuesta al terremoto, con cuentas fuera de las instituciones públicas y medios tradicionales tomando el protagonismo.
Nacen plataformas ciudadanas para centralizar datos
Varios desarrolladores de páginas web han creado plataformas para registrar y ubicar personas desaparecidas, ante la ausencia de un registro gubernamental. Entre ellos podemos encontrar Desaparecidos Terremoto Venezuela, Ubicados Venezuela, Venezuela te Busca y Venezos.com.
En “Desaparecidos Terremoto Venezuela”, la que tiene más registros, se han hecho 80.000 reportes, de los cuales se habrían identificado 59.894 personas únicas. De ellas, 44.706 siguen desaparecidas, mientras que 15.188 ya han sido localizadas.
A partir de ahí, también han surgido plataformas para facilitar la ubicación de personas ya localizadas, como Localizados VE. Ambas fueron creadas por el “cyberactivista” Giuseppe Gangi, el mismo que está detrás de macedoniadelnorte.com, la página web que centralizó actas de las elecciones presidenciales de 2024.
La app de delivery y movilidad Yummy también ha creado “sos.yummyrides.com” para cruzar y analizar reportes de personas entre múltiples plataformas. Su fundador, Vicente Zavarce, también ha lanzado otras iniciativas: en una se recogen donaciones y 12 empresas las complementan con un 25% más, entre ellas la misma Yummy, El Dorado, Slash y Kavak. También ha ofrecido traslados gratuitos a voluntarios hacia centros de acopio y pacientes hacia hospitales y clínicas.
Otra plataforma, Mapa de Daños Venezuela, muestra un mapa en vivo con el estado de edificios dañados o colapsados por los sismos, apoyada enteramente en la información de los ciudadanos, que luego son verificados.
Esta plataforma también cuenta con enlaces a otros sitios web sobre la búsqueda de desaparecidos, el voluntariado de ingenieros y la búsqueda de refugios.
Tras el terremoto, los venezolanos han respondido con un alud de donaciones de productos de primera necesidad, desde agua y comida hasta medicinas, guantes de obra y pañales. Los centros de acopio aparecieron por todas partes, no solo en Caracas y alrededores, sino en todo el país. También en el exterior, sobre todo en ciudades con gran presencia de la diáspora venezolana.
Sin embargo, sin información centralizada es difícil saber dónde existe la necesidad. Así es como nacieron plataformas como centrosayudavenezuela.org y ayudaparavenezuela.com.
El poder de las redes sociales
Más allá de webs nuevas, ha proliferado el uso de las redes sociales convencionales para transmitir esta misma información: estados y notas en Instagram, mensajes reenviados de WhatsApp, publicaciones en Facebook o TikTok.
Esto no debería sorprender: el 89% de los venezolanos se informa sobre noticias a través de las redes sociales, según la Encuesta Nacional de Consumo Cultural 2025 de la Universidad Católica Andrés Bello.
Los feeds en Venezuela se han llenado de gente ofreciendo colchones y carpas, pidiendo medicinas para hospitales cercanos, y llamando a voluntarios. Incluso, algunos voluntarios las usan como mecanismo de transparencia con sus donantes, publicando fotos de facturas y bolsas llenas de insumos.
Desde el primer momento medios de comunicación digitales, influencers venezolanos y de otros países y cuentas corporativas, entre otras, han prestado sus cuentas para informar ante la confusión y el vacío informativo. Además, han podido actuar mucho más rápido que los medios tradicionales.
Así se ha demostrado el poder de difusión que pueden tener ciertos actores en redes sociales, en este caso para tener un impacto positivo: salvar vidas en una carrera contrarreloj.
La actuación de ciertos influencers ante las cámaras también ha despertado críticas, con acusaciones de que están haciendo “turismo de la tragedia” o tratando de tomar protagonismo por encima de los esfuerzos humanitarios.
Quizás el caso más polémico fue el de Gianpiero Fusco, autodenominado como “el Tigre”. Más allá de tratar de buscar protagonismo con vídeos con discursos de rage bait o incendiarios, apareció caminando descalzo por escombros en La Guaira, posiblemente estorbando esfuerzos de rescate y dando mal ejemplo sobre medidas de seguridad para los rescatistas.
También han evidenciado riesgos de la información descentralizada. En algunos casos, han ayudado a propagar falsedades con impacto real y dañino, como la alerta engañosa sobre un posible tsunami el 25 de junio. También se comentó en redes sociales que a un equipo de rescate de España, el UCSAR, se le había prohibido la entrada a Venezuela, pero los mismos lo desmintieron.







