El equipo de Naciones Unidas ha establecido un campamento de coordinación con los demás actores humanitarios en el Estadio José Luis García Carneiro de La Guaira, la zona más afectada por los terremotos. Fotografía: Instagram / @ocha_venezuela.
Guacamaya, 1 de julio de 2026. La respuesta del sistema de las Naciones Unidas a los terremotos del 24 de junio en Venezuela se ha convertido en una de las mayores operaciones humanitarias desplegadas en el país en los últimos años.
Mientras las agencias de la ONU distribuyen alimentos, refugio, atención médica, agua potable y protección a miles de personas, todas coinciden en un mismo mensaje: los recursos disponibles no serán suficientes si la comunidad internacional y los donantes no aumentan su apoyo.
Tras años de una respuesta humanitaria crónicamente desfinanciada en Venezuela, los organismos advierten que la recuperación dependerá de la rapidez con la que se movilicen nuevos fondos.
Una emergencia que exige más recursos
Los terremotos dejaron un saldo de al menos 2.295 fallecidos, 11.267 heridos y 15.866 personas afectadas, según cifras oficiales del 1 de julio, además del colapso o daño de cientos de edificaciones.
Aunque las agencias de las Naciones Unidas ya mantenían operaciones humanitarias en Venezuela antes del desastre, la magnitud de la emergencia obligó a ampliar rápidamente sus capacidades. Sin embargo, esa expansión enfrenta un obstáculo: la falta de financiamiento.
Durante los últimos años, los planes de respuesta humanitaria de la ONU para Venezuela han recibido solo una parte de los fondos solicitados, lo que ha obligado a priorizar intervenciones y a reducir programas. Ahora, ante una catástrofe de gran escala, las necesidades superan ampliamente los recursos disponibles.
OCHA y el Fondo Humanitario para Venezuela: coordinación y financiamiento inmediato
La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) movilizó 15 millones de dólares del Fondo Central para la Respuesta a Emergencias (CERF) para financiar asistencia inmediata en salud, refugio, alimentación y agua potable.
Además de coordinar la respuesta internacional, OCHA facilita el despliegue de equipos especializados, el intercambio de información y la llegada de ayuda internacional.
El Fondo Humanitario para Venezuela constituye uno de los principales mecanismos para canalizar donaciones. Los recursos se distribuyen entre organizaciones humanitarias que trabajan directamente en las comunidades afectadas, permitiendo que la ayuda llegue con rapidez y de manera coordinada.
Quienes deseen realizar transferencias bancarias pueden contactar al fondo mediante el correo crisisrelief@un.org.
PMA: alimentos para medio millón de personas
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) activó un amplio operativo de emergencia mediante centros multiservicio y distribución de raciones alimentarias en La Guaira.
Actualmente atiende a unas 1.200 personas, pero su objetivo es alcanzar 500.000 beneficiarios durante los próximos meses.
Para lograrlo necesita 50 millones de dólares.
El organismo también trabaja en la rehabilitación de rutas logísticas y almacenes dañados para garantizar que los alimentos lleguen a las comunidades aisladas.
La directora del programa advirtió que la destrucción de mercados, viviendas y medios de vida agrava una situación alimentaria que ya era frágil antes de los terremotos debido a los altos precios y las dificultades económicas.
UNICEF: proteger a la infancia
UNICEF concentra su respuesta en niñas, niños y adolescentes. La organización distribuye agua potable, suministros esenciales, atención médica, espacios seguros para la infancia y apoyo psicosocial, además de reforzar los servicios educativos.
Dentro de Venezuela pueden realizarse donaciones en bolívares mediante transferencia bancaria al Banco Provincial BBVA.
Asimismo, el banco centroamericano BAC habilitó una campaña de recaudación de fondos, a través de su plataforma Yo me uno, para apoyar los programas de UNICEF dirigidos a nutrición, salud, educación y protección infantil.
ACNUR: refugio y protección para las familias
La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) desplegó tiendas de campaña, colchones, mantas, lámparas solares y otros artículos esenciales para las familias que perdieron sus viviendas.
Las evaluaciones rápidas realizadas en cinco estados muestran la gravedad de la situación: el 75 % de las comunidades reportó personas heridas, el 56 % informó fallecidos, el 39 % de las personas desplazadas duerme en calles o espacios públicos y el 17 % reportó presencia de niños separados de sus familias.
ACNUR también lidera acciones para prevenir la separación familiar, proteger a niños y personas vulnerables y fortalecer los sistemas de registro de afectados.
La agencia estima que necesita 14,85 millones de dólares para asistir a 30.000 personas durante los próximos seis meses.
PNUD: comenzar la recuperación y la reconstrucción
Mientras continúa la emergencia, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) trabaja en la etapa de recuperación.
Una evaluación preliminar estima que los terremotos generaron aproximadamente 1,2 millones de toneladas de escombros únicamente en La Guaira.
El organismo utiliza imágenes satelitales, inteligencia artificial y análisis de ingeniería para planificar la remoción de residuos, restaurar servicios públicos y preparar la reconstrucción.
El PNUD también impulsa una campaña internacional junto al director de orquesta Gustavo Dudamel para financiar proyectos de recuperación comunitaria.
Su meta es recaudar 12 millones de dólares, pero hasta ahora ha conseguido apenas 98.124 dólares, menos del 1 % del objetivo.
UNFPA: salud para mujeres y recién nacidos
El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) concentra su trabajo en la atención de mujeres embarazadas, madres y recién nacidos.
Las donaciones permiten financiar:
- Kits para partos de emergencia.
- Atención prenatal y obstétrica.
- Cesáreas de emergencia.
- Servicios de salud sexual y reproductiva.
El organismo recuerda que, tras un desastre natural, la interrupción de estos servicios puede poner en riesgo miles de vidas.
Cruz Roja Venezolana, un aliado clave
Aunque no forma parte de Naciones Unidas, la Cruz Roja Venezolana, con apoyo de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, constituye uno de los principales socios humanitarios sobre el terreno.
La organización mantiene un hospital de campaña en Macuto y moviliza alrededor de 600 voluntarios diarios.
Su operación está prevista para extenderse durante 24 meses, con el objetivo de asistir a 300.000 personas.
¿Cómo contribuir?
Las agencias coinciden en que las donaciones económicas siguen siendo la forma más eficaz de ayudar, ya que permiten adquirir suministros donde más se necesitan y sostener operaciones durante meses.
Actualmente pueden realizarse aportes al:
- Fondo Humanitario para Venezuela.
- Programa Mundial de Alimentos (PMA).
- UNICEF.
- ACNUR.
- PNUD.
- UNFPA.
Cada uno de estos organismos dispone de mecanismos oficiales para recibir contribuciones destinadas exclusivamente a la respuesta humanitaria.
Más allá de la fase de rescate, la recuperación de Venezuela requerirá años de trabajo y miles de millones de dólares. Para Naciones Unidas, el éxito de esa reconstrucción dependerá en buena medida de que la solidaridad internacional llegue antes de que la emergencia quede fuera de la atención mundial.
Una respuesta que llega tras años de falta de financiamiento a la respuesta humanitaria
La respuesta de Naciones Unidas a los terremotos se desarrolla en un momento especialmente complejo para la acción humanitaria en Venezuela. Aunque las necesidades dentro del país siguen siendo elevadas, el financiamiento internacional destinado a la crisis venezolana ha disminuido de forma sostenida durante los últimos años.
Los Planes de Respuesta Humanitaria (HRP) coordinados por Naciones Unidas han recibido sistemáticamente solo una fracción de los recursos solicitados. En 2024 el plan alcanzó alrededor del 28 % de financiamiento, mientras que en 2025 apenas llegó a cerca del 20 %. Para 2026, la ONU estima necesidades por 606 millones de dólares, aunque ya ha advertido que las restricciones del financiamiento humanitario mundial obligan a priorizar únicamente las intervenciones más urgentes.
Esta insuficiencia de recursos ha tenido consecuencias directas. Diversos programas debieron reducir su cobertura, limitar la cantidad de beneficiarios o posponer proyectos relacionados con alimentación, salud, nutrición, educación, agua potable y protección. Incluso antes de los terremotos, cerca de 7,9 millones de personas en Venezuela ya requerían algún tipo de asistencia humanitaria, mientras persistían importantes carencias en servicios básicos.
Los terremotos cambiaron por completo la magnitud del desafío. Miles de familias perdieron sus hogares, hospitales y escuelas resultaron dañados, las cadenas de suministro se interrumpieron y aumentó la necesidad de alimentos, refugio, atención médica y protección. En otras palabras, la comunidad humanitaria enfrenta ahora una emergencia de gran escala con una estructura que ya venía operando bajo fuertes limitaciones presupuestarias.
Por ello, las agencias de Naciones Unidas insisten en que las donaciones no solo servirán para atender la emergencia inmediata, sino también para evitar que programas esenciales tengan que reducirse precisamente cuando más se necesitan. La asignación extraordinaria de 15 millones de dólares del Fondo Central para la Respuesta a Emergencias (CERF) permitió poner en marcha la respuesta inicial, pero representa únicamente un primer impulso frente a necesidades que ascienden a cientos de millones de dólares.
En diversas ocasiones, las Naciones Unidas han solicitado a Estados Unidos eliminar las sanciones unilaterales que, debido al sobrecumplimiento, han afectado la actividad humanitaria. También ha solicitado al gobierno venezolano que cese lo que califica como presión y, en otros casos, ha denunciado como hostigamiento sobre las organizaciones no gubernamentales y, en el pasado, la criminalización de la cooperación internacional y la ayuda humanitaria.
En este contexto, cada aporte adquiere un valor aún mayor. Donar hoy significa fortalecer una respuesta humanitaria que ya enfrentaba importantes restricciones financieras antes del desastre y que ahora debe atender simultáneamente las necesidades previas y las provocadas por uno de los peores terremotos registrados en la historia reciente de Venezuela.







