Las claves del acuerdo petrolero de Trump para Venezuela

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un gran acuerdo petrolero sin precedentes para Venezuela, con una empresa de Alejandro Betancourt como protagonista. Fotografía: Gage Skidmore.

Guacamaya, 1 de septiembre de 2026. Los detalles del gran acuerdo petrolero del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para Venezuela, se han ido dando a conocer gradualmente, tras filtraciones a la prensa. Es posible que la última versión fuese preparada apresuradamente, dejando aún muchas interrogantes.

El 31 de agosto, sin embargo, la Casa Blanca presentó un comunicado con datos clave sobre el trato entre los dos países y una empresa privada: North American Blue Energy Partners, propiedad del venezolano Alejandro Betancourt.

Según la Casa Blanca, NABEP ha logrado 17 concesiones petroleras por 100 años, algo nunca visto en la historia de Venezuela. Otro aspecto sin precedentes es el rol protagónico del Estado norteamericano en todos los aspectos.

Washington será tanto accionista con poder de veto en la empresa, mientras que tendrá asegurada una parte de la producción petrolera a costo de producción.

También se han suscitado polémicas por la elección de NABEP como pieza central, ya que Betancourt enfrenta investigaciones por lavado de dinero en Estados Unidos, España y Suiza.

La reserva energética de Estados Unidos

La Oficina de Capital Estratégico del Pentágono tendrá el 35% de las acciones de NABEP, algo sin precedentes. El mismo ente no tiene permitido ser dueño de recursos propios o equity, por lo que probablemente no tomaría posesión directa sino que podría hacerlo a través de garantías.

Washington tendrá derecho de veto sobre la junta directiva, mientras que la mayoría de la misma debe estar conformada por ciudadanos estadounidenses. La empresa estará sujeta también a auditorías en la nación norteamericana.

El Departamento de Estado tendrá el derecho a comprar el 20% de la producción al costo de producción, mientras que tendrá derecho de tanteo para el 80% restante.

Esto garantiza un flujo de petróleo barato de Venezuela a refinerías y almacenamiento de Estados Unidos, aunque la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) sólo toma crudo liviano, a diferencia del pesado y extrapesado que mayormente produce el país sudamericano.

Las 17 concesiones ya producen más de 220.000 barriles diarios, y podrían superar el millón tras las inversiones necesarias en pocos años. Las reservas, de 65.000 millones de barriles, lo permiten, mientras que varios de los bloques están aún sin desarrollar.

El discurso de Trump, claramente dirigido a su electorado, hace referencia a asegurar recursos energéticos y a bajar los precios de la gasolina. Las elecciones de medio término están a la vuelta de la esquina.

Este acuerdo no puede entenderse sin la creciente inestabilidad alrededor de los principales centros energéticos del mundo, que se ha convertido en un duro golpe en la gestión de Trump tanto en su política exterior como en la energética.

Oriente Medio enfrenta conflictos armados tanto en el estrecho de Ormuz y de Bab al-Mandab, afectando un tercio del transporte marítimo de hidrocarburos. La guerra en Irán, que comenzó a finales de febrero, no da signos de terminar, a pesar de varios anuncios de Trump de que está “muy cerca” de un acuerdo de paz definitivo.

Ese conflicto se suma a otras disrupciones más al norte: la guerra de Ucrania destruyó parte de la arquitectura energética entre Rusia y Europa, y el Cáucaso mantiene vulnerabilidades en los corredores del Caspio.

“Reafirmando la Doctrina Monroe”

Según la Casa Blanca, la mayoría de los nuevos campos operados por NABEP “antes estaban controlados u operados por empresas rusas o chinas, o por socios corruptos de Maduro y Chávez”.

El presidente Trump, sigue el comunicado, “ha restablecido la Doctrina Monroe, purgando la influencia maligna extranjera de nuestro entorno y asegurando que el dominio estadounidense en nuestro hemisferio nunca más sea cuestionado”.

En el traspaso podemos ver a NABEP tomando operaciones previamente de la privada China Concord Petroleum en el Lago de Maracaibo, y el área con menor producción de la estatal CNPC: Intercampo Norte. No queda claro todavía qué terminará ocurriendo con las demás operaciones de empresas públicas rusas y chinas, entre ellas Petromonagas y Petrolera Sinovensa, con una producción conjunta de casi 200.000 barriles diarios.

Ni Pekín ni Moscú han informado, hasta la fecha, sobre qué operaciones habrían perdido sus empresas estatales, ni si emprenderán procesos de arbitraje o litigio. El 1 de septiembre, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Guo Jiakun, declaró que “Los derechos e intereses legítimos de China en Venezuela deben ser salvaguardados”. 

Es también reseñable que, durante más de una década Alejandro Betancourt era conocido por formar parte del entorno de contratistas del Estado venezolano bajo los presidentes Hugo Chávez y Nicolás Maduro, desde proyectos de energía eléctrica, a través de Derwick Associates, hasta petróleo.

Mientras que NABEP nace en 2024, su primera operación fue en Petrozamora, en la cuenca del Lago de Maracaibo. Previamente, las empresas de Betancourt participaban en la misma área a través de la figura de la empresa mixta entre PDVSA y Gazprombank, el banco de la corporación estatal de gas de Rusia.

¿Una inversión de 100.000 millones de dólares?

Los anuncios oficiales indican que NABEP realizará una inversión de hasta 100.000 millones de dólares, lo que equivale prácticamente al tamaño total de la economía del país. También apuntan que se generarán más de 200.000 millones de dólares en impuestos y regalías para el Estado venezolano, lo que doblaría el PIB.

El primer punto ha sido cuestionado debido a que difícilmente una sola empresa privada lograría una inversión semejante, especialmente en un entorno de alto riesgo e incertidumbre. Las gigantes energéticas que no tenían presencia en Venezuela aún no se atreven a hacer las primeras inversiones, mientras que difícilmente veremos grandes préstamos de bancos o inyecciones de los mayores fondos de capital riesgo. En definitiva, la Casa Blanca no menciona una línea de tiempo clara ni los plazos para inversiones.

El segundo punto, sobre recaudación fiscal, se basa en una tasa mínima de regalías del 16%, sobre el ingreso bruto, y de impuesto sobre la renta del 34%, según la presidenta encargada de Venezuela. Estas alícuotas serían el límite inferior, aplicado en los campos sin desarrollar o greenfield.

Los anuncios de grandes cifras también crean un dilema para la gestión de Delcy Rodríguez: generan una expectativa de que pronto llegarán sumas descomunales tanto en el sector privado como en las arcas del Estado, y que por lo siguiente deberían mejorar rápidamente el poder adquisitivo y los servicios públicos en el país.

La paradoja del riesgo político

Por un lado, el Estado más poderoso del mundo apoya abiertamente, en la retórica y en la práctica –como comprador seguro– a NABEP. Caracas también ha manifestado su apoyo. Sin embargo, este acuerdo está demasiado entrelazado con el destino político de Trump y Delcy Rodríguez. ¿Y si mañana hay otro presidente en la Casa Blanca, en Miraflores o en ambos palacios?

El camino hacia el acuerdo también se ha visto marcado por injerencia estatal en medio de un conflicto entre Betancourt y su exsocio, el estadounidense Harry Sargeant III. Paradójicamente, Washington forzó la salida del último, quien contaba con una participación minoritaria a través de Bluewave Properties.

La presión fue ejercida, según reportes de prensa, a través de la OFAC del Departamento del Tesoro, la cual habría avisado a Sargeant de que venda su participación antes de que Bluewave Properties entrase en la lista de entidades sancionadas, pocos días después.

El gran acuerdo petrolero se convierte así en un proyecto exclusivo de Betancourt y la administración Trump. Aunque, al ser una empresa plenamente privada, NABEP no publica quienes son sus accionistas, o si otros entes tienen, por ejemplo, derecho de compra de sus acciones.


Luis Alejandro Ruiz colaboró en la redacción de este artículo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *