Opinión | Venezuela y la cadena de Markov

Horacio Velutini es director y accionista en INVACA, y fue presidente de la Bolsa de Valores de Caracas (2024-2025).


“Una cadena de Markov es un modelo matemático y estadístico utilizado para predecir el comportamiento de sistemas que evolucionan a lo largo del tiempo. Su principio fundamental es que el próximo estado del sistema depende únicamente del estado actual, sin tener en cuenta la serie de eventos previos. El pasado es irrelevante; lo que importa son los eventos del presente para poder proyectar posibles resultados a futuro”.

El evento ocurrido el 3 de enero de 2026 en Venezuela fue tan disruptivo que ha marcado un antes y un después. Todo cambió; aunque todo luzca igual, nada de lo que haya pasado antes va a determinar qué va a pasar a futuro. El futuro lo definirán los eventos a partir de esa fecha; es decir, es el estado actual de las cosas el que determina las probabilidades o proyecciones económicas y políticas.

Para los que hemos vivido estas décadas pasadas, no es fácil trazar una línea tan clara de un antes y un después, pero los conceptos matemáticos y estadísticos aplicados a temas socioeconómicos de un país no tienen emociones, sino probabilidades basadas en datos presentes.

¿Qué ha ocurrido desde el 3 de enero que podamos ver como hechos?

Venezuela se incorporó a la estrategia global de Estados Unidos en lo que se refiere al balance de poder, áreas de influencia y dominio energético. Estados Unidos ha relajado las sanciones y ha permitido al país ir reinsertándose en el sistema financiero dominado por este, y le ha dado cabida a empresas americanas y europeas en el negocio del petróleo y el gas. Abrió su embajada y ahora se puede volar de forma regular y directa a Estados Unidos.

Venezuela espera llevar su producción a 1,3 millones de barriles a finales de año, es decir, un 44% más. El país obtiene ahora el doble de ingresos por barril al vender en el spot market y gracias al aumento de los precios petroleros de los últimos tres meses.

Venezuela inició los primeros pasos para reestructurar su deuda externa —cuyos bonos pasaron del 5% al 50% de su valor, lo que representa un incremento del 900%—. El país cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo y ocupa el séptimo lugar en gas, en un mundo que cada día requiere más energía, lo que le permite dar garantías de pago.

Dentro de este contexto, Venezuela tiene altas probabilidades de crecer entre un 8% y un 12% en su PIB e ir estabilizando su mercado cambiario.

Hay otros hechos que podemos decir que están en el presente y tendrán repercusiones para el resto de 2026, según cada sector o agregado económico. Venezuela tiene la mejor oportunidad que ha tenido en décadas para transformar su economía y alcanzar a sus pares como Colombia y Perú. Para ello necesita cuadruplicar su PIB, algo que, podemos decir en este 2026, es probable. Yo, personalmente, creo que va a ser así. Las probabilidades son altas.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *