Con una gestión de gobierno en deterioro y liderazgos de oposición sin variación en su favorabilidad, el país navega entre el pesimismo por la realidad económica y una persistente esperanza de mejora futura. / Fotografía: Ronald Peña / Agencias Internacionales.
Guacamaya, 28 de mayo de 2026. El más reciente estudio Latam Pulse de mayo 2026, realizado por AtlasIntel y Bloomberg, brinda información clave sobre una Venezuela que vive entre la desesperación económica y el aún arraigado sentido de identidad nacional. Los datos, si bien revelan una sociedad agotada por la crisis, también muestran una población cautelosa ante soluciones que comprometan la independencia y soberanía del país.
La encuesta muestra un respaldo mayoritario a la dolarización oficial de la economía, con un 57 % de los consultados a favor (31 % de acuerdo y 26 % totalmente de acuerdo). Esta inclinación se fundamenta en la búsqueda de soluciones a problemas estructurales como el control de la inflación (49.8 %), considerado como el principal beneficio, seguido por la estabilidad económica (40.5 %).
No obstante, el pragmatismo no está exento de temores. El 35.3% de los venezolanos identifica la dependencia económica de los Estados Unidos como el mayor riesgo, empatado casi técnicamente con un 35% que teme la pérdida definitiva de la moneda nacional. Sin embargo, frente al resto de opciones dispuestas como riesgos, se impone un 22 % que afirma que no habría riesgo alguno.
Pero el contraste es interesante, pues, aunque la sustitución monetaria sea una medida atractiva para la mayoría, no lo es así la posibilidad de que Venezuela se convierta en el “estado número 51” de Estados Unidos. El escenario, abordado tras las recientes declaraciones de Donald Trump sobre sus pretensiones de anexión, presenta un rechazo del 47,3 % de los encuestados, frente a un tímido 20.5% que sí la apoyaría.
Para los venezolanos, el costo de la incorporación a Estados Unidos como estado es demasiado, al citar cómo la pérdida de soberanía nacional (47.2%) y la pérdida de identidad nacional (22.8%) como las desventajas principales. Aun así, un 43.5% reconoce que, de concretarse esta medida que ya enfrenta barreras juridicas y políticas, el mayor beneficio sería la estabilidad económica.
El desplome de la gestión pública y la crisis de confianza
El informe de AtlasIntel y Bloomberg también es una radiografía del descontento prolongado con la administración encargada. La evaluación del gobierno de Delcy Rodríguez es mayoritariamente negativa, al alcanzar un 48.9 % de rechazo (malo/muy malo) en mayo de 2026, mientras que apenas un 13.1 % lo califica como excelente o bueno.
Las tendencias desde que Rodríguez asumió el poder también resultan objeto interesante de análisis. Por un lado, su desaprobación se incrementó más de 15 puntos porcentuales desde febrero hasta mayo. Su imagen personal positiva también sufrió un revés constante, al caer del 29 % al 22 % en el mismo periodo, mientras que la imagen negativa escaló del 56 % al 59 % en el mismo periodo.
Cómo liderazgo en la mira, María Corina Machado encabeza la imagen positiva entre todos los líderes evaluados con un 55 %, aunque no ha tenido mayor variabilidad en su respaldo desde febrero. La dirigente opositora supera a figuras internacionales como Marco Rubio (49 %) y Donald Trump (45 %) y otros actores opositores como Edmundo González Urrutia (47 %) y Enrique Márquez (16 %).
Radiografía de una crisis persistente
Un abrumador 79 % califica la situación actual del país como “mala”, y un 75% opina lo mismo del mercado laboral. Además, la corrupción (60.7 %) encabeza la lista de preocupaciones, seguida por la pobreza y el desempleo (35.6 %) y el debilitamiento de la democracia (34.9 %). El estado del sistema de salud (31.7 %), así como deficiencias en el sistema judicial, también integran la lista.
Por otro lado, en relación al riesgo político, aunque Venezuela muestra cierta estabilidad en su gobernabilidad en comparación con vecinos como Perú o Chile, en el índice Atlas-PRI (Índice de Riesgo Político), el país enfrenta desafíos inminentes. Uno de ellos es que se considera muy probable que se revelen grandes fraudes o esquemas de corrupción en los próximos seis meses, según el 44 % reflejado.
Pese a este panorama sombrío, existe un interesante matiz de esperanza, al reflejarse un 45 % de encuestados que cree que la situación de Venezuela mejorará en los próximos seis meses. Esta expectativa contrasta, sin embargo, con la realidad del consumo, donde la intención de compra de bienes duraderos ha caído del 57.7 % en febrero al 30.9 % en mayo, según el estudio.
En conclusión, el reporte de AtlasIntel y Bloomberg retrata a una Venezuela que, aunque valora su soberanía por encima de anexiones geopolíticas, está dispuesta a sacrificar su moneda en aras de detener la crisis inflacionaria y recuperar la estabilidad perdida. El país aguarda con una mezcla de escepticismo y esperanza un cambio que las cifras actuales, por ahora, no terminan de respaldar.







