María Corina Machado (centro) junto a representantes de la Plataforma Unitaria y de otros partidos de la oposición venezolana en Panamá, el 25 de mayo de 2026. Fotografía: Instagram / @convzlacomando.
Guacamaya, 29 de mayo de 2026. El jueves 28 de mayo, la cumbre de fuerzas de oposición convocada por María Corina Machado difundió el Manifiesto de Panamá, que plantea una “negociación para la restauración de la democracia” y un “gran acuerdo nacional”.
El manifiesto fue suscrito por María Corina Machado, Edmundo González, la Plataforma Unitaria Democrática y la Alianza Con Venezuela, tras una semana de reuniones de líderes opositores en la Ciudad de Panamá, que parecía haber concluido sin acuerdos.
El trasfondo clave es la creciente sintonía entre la administración de Donald Trump y el gobierno encargado de Delcy Rodríguez, sin un camino claro hacia elecciones presidenciales y sin un rol establecido para María Corina Machado como líder de una posible transición.
En este contexto, uno de los objetivos a discutir fue la ruta electoral que la oposición defendería ante Estados Unidos. Mientras aliados internacionales han hablado con la Plataforma Unitaria para comenzar por los votos locales y regionales, Machado siempre ha presionado para iniciar con las presidenciales.
Estados Unidos también ha pedido que las asambleas nacionales electas en 2015, dominada por los partidos de la Plataforma Unitaria, y del 2025, controlada por el oficialismo, trabajen en conjunto, aunque este punto queda fuera del documento.
En el Manifiesto de Panamá, se acuerda que la líder de Vente Venezuela asume la conducción directa y vocería en el nuevo mecanismo para una “transición democrática”, bajo el Plan de Tres Fases propuesto por Estados Unidos como marco de acción.
Sin embargo, las propuestas del documento se enfrentan directamente a los planes de la Casa Blanca, enfocados en la estabilidad y el crecimiento económico sin un horizonte claro para cambios de gobierno.
Como objetivo central, las fuerzas opositoras reunidas en Panamá plantean una ruta política orientada a “organizar una elección presidencial con condiciones reales de libertad, soberanía y transparencia”.
Para ello, el manifiesto propone dos caminos de acción simultáneos: negociación política frontal con el gobierno de Delcy Rodríguez y la construcción de un “Gran Acuerdo Nacional para la recuperación de la República” con la participación de todos los sectores de la sociedad civil, dentro y fuera del país.
No obstante, el documento establece exigencias claras antes de cualquier avance: Por un lado, demanda la “liberación plena de presos políticos (civiles y militares), retorno seguro de exiliados políticos, normalización del espacio cívico-político y desmantelamiento del aparato represivo y grupos armados/ilegales”.
A su vez, también plantea una reforma institucional clave, amparada en la exigencia de “un nuevo CNE integrado por figuras independientes, con cronograma electoral claro, verificable y viable”.
Este manifiesto fue concertado tras intensas reuniones de alto nivel durante el fin de semana del 23 al 25 de mayo de 2026 en la Ciudad de Panamá. El mismo marca un cambio de enfoque histórico para el sector liderado por Machado, pues si bien mantiene la posición sobre los resultados del 28 de julio de 2024 (favorables a Edmundo González), reconoce que cualquier salida política requiere conversaciones con el chavismo.
Como significado político, el tono en esta oportunidad está más orientado a la negociación que a la confrontación directa, aunque también comienza a reflejar tensiones entre fuerzas que antes se percibían como grandes aliadas: la administración Trump y la agrupación opositora liderada por Machado.
Elías Ferrer colaboró en la redacción de este artículo.







