Fechou: cómo Brasil lidera la carrera para invertir en Venezuela

Una delegación de más de treinta representantes empresariales y oficiales de Brasil sostuvo reuniones con autoridades venezolanas para identificar oportunidades de cooperación e inversión. Imagen: Guacamaya.

Guacamaya, 21 de junio de 2026. Una delegación de representantes oficiales y empresariales brasileños visitó Caracas del 16 al 17 de junio para sostener reuniones con los sectores público y privado y explorar oportunidades de negocios.

La misión reflejó el creciente interés de inversores y productores de Brasil en su país vecino, en una amplitud de industrias, incluyendo petróleo y gas, generación eléctrica, fabricación automotriz, farmacéutica, agroalimentaria, y maquinaria pesada.

La delegación fue encabezada por el embajador Alex Giacomelli, secretario de Promoción Comercial, Ciencia, Tecnología, Innovación y Cultura del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, y contó con la participación de otros representantes de su gobierno, de la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones (ApexBrasil), asociaciones empresariales y algunas de las principales compañías del país sudamericano.

La composición de la delegación muestra que Brasil no llegó a Caracas únicamente para aumentar exportaciones, sino para posicionarse en sectores que serán fundamentales en una eventual expansión económica venezolana.

El país más grande de Sudamérica se posiciona así como uno de los líderes en la promoción de comercio e inversión en Venezuela, comparable con el impulso de los Estados Unidos tras el 3 de enero de este año.

Los representantes lograron reuniones con el vicepresidente sectorial de Economía, Calixto Ortega, y el ministro para Relaciones Exteriores, Yván Gil, según explicó la Embajada a Guacamaya. En el segundo encuentro también participaron el viceministro para América Latina, Mauricio Rodríguez, y la embajadora de Brasil en Venezuela, Glivânia Maria de Oliveira.

Según informó el canciller venezolano, ambas partes mantuvieron un diálogo orientado a establecer una agenda de trabajo y cooperación económica que genere beneficios compartidos para ambos países.

La visita se produce en un contexto de acercamiento gradual entre Caracas y Brasilia impulsado por el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que ha buscado restablecer y ampliar los vínculos económicos con Venezuela tras años de contracción del comercio bilateral.

De acuerdo con datos del Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios de Brasil citados por Bloomberg, el intercambio comercial entre ambos países alcanzó aproximadamente 837 millones de dólares en 2025, una cifra todavía muy inferior al máximo histórico de 5.100 millones de dólares registrado en 2008.

En abril, el predecesor de Giacomelli, el embajador Laudemar Aguiar, también visitó Caracas, donde se reunió con representantes gubernamentales y participó en la Caracas Investment Week de Orinoco Research.

Energía y petróleo entre las áreas de mayor interés

Uno de los sectores con mayor presencia en la misión fue el energético, incluyendo tanto los hidrocarburos como la generación eléctrica. La delegación incluyó representantes del Instituto Brasileño de Petróleo y Gas (IBP), así como ejecutivos de empresas de exploración y producción como Eneva y PetroReconcavo.

La empresa brasileña Eneva estaría evaluando oportunidades relacionadas con proyectos integrados de producción de gas natural y generación termoeléctrica, un modelo que ha desarrollado en diversas regiones de Brasil. Otros integrantes de la misión también mostraron interés en este negocio, aunque requieren cambios en el marco regulatorio.

En Venezuela, se desperdician 2,3 mil millones de pies cúbicos por día por quema y venteo, lo que representa el 58% del gas extraído. Esto se debe a que el Estado monopoliza este sector así como la electricidad, desplazando a los privados. Sin embargo, el Gobierno ya ha pedido a las petroleras que consigan sus propias plantas de generación, mientras la Asamblea Nacional debate una nueva Ley de Energía Eléctrica.

Otras empresas de capital brasileño ya habían entrado en años recientes con la introducción de nuevos modelos de producción, entre ellas Alvorada y Maha Capital. También podríamos incluir a la venezolana A&B Oil and Gas, vinculada a los hermanos Wesley y Joesley Batista, así como el empresario Roberto Viana, un pionero en las ya obsoletas “alianzas de servicios de hidrocarburos” o ASH.

Paulo Buzanelli es el presidente ejecutivo de Alvorada Holding. En comentarios para Guacamaya, explicó que “Alvorada llegó a Venezuela y apuesta por el país y por su gente desde hace tres años. Entendemos que las empresas brasileñas encontrarán aquí un ambiente favorable para desarrollar sus proyectos. Desde el comienzo, somos entusiastas de este acercamiento y promovemos que más empresarios se hagan presentes en Venezuela”.

Ganadería y agricultura: Las industrias insignias de Brasil

La misión también reunió a algunos de los principales actores de la agroindustria brasileña. Participaron representantes de la Asociación Brasileña de las Industrias Exportadoras de Carne (ABIEC), la Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA). También estuvo la emblemática JBS, propiedad de los Batista.

Mientras que el enfoque principal es la exportación de carne a un mercado con gran potencial de crecimiento, varios empresarios brasileños también buscaron invertir en tierras de pasto. 

Un empresario brasileño comentó que acababa de comprar pastizales en el estado Apure y afirmó que “las condiciones son casi idénticas a las de El Pantanal en Brasil”. Otro atractivo para la cría de ganado fue la posibilidad de adquirir grandes extensiones de miles de hectáreas a precios varias veces inferiores a los de su país de origen.

Hace más de una década, la propia JBS también había ideado convertir Venezuela en su punto de distribución para las Antillas, aunque los planes se abandonaron con la crisis económica del país.

Asimismo, la delegación contó con representantes de la Asociación Brasileña de la Industria del Arroz (ABIARROZ), del Instituto Brasileño del Frijol y de las Legumbres (IBRAFE).

La participación de estos sectores apunta a posibles iniciativas relacionadas con producción agrícola, transferencia tecnológica, mejoramiento de semillas y fortalecimiento de cadenas de suministro alimentarias.

Los Llanos venezolanos han despertado el interés de los grandes ganaderos de Brasil, que hoy lideran el mercado global de la carne. Fotografía: Instagram / @elapuredehoy.

Industria pesada y de transporte en busca de oportunidades en el mercado venezolano

Otro de los grupos con mayor representación fue el automotriz, con la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores (ANFAVEA) y la Asociación Nacional de Fabricantes de Autopartes (SINDIPEÇAS). Entre las marcas estuvieron visibles Toyota, General Motors y Scania, los fabricantes de partes para vehículos Sindipeças.

Fue notable la participación de la Federación de las Industrias del Estado de São Paulo (FIESP) y la Asociación Brasileña de la Industria de Máquinas y Equipos (ABIMAQ), así como la acerera Tenaris y la cementera Sementes Alianca.

Estos visitantes evidencian el gran interés por el mercado venezolano, del que esperan un crecimiento exponencial en los próximos años. Observan oportunidades en la renovación del parque automotor, la venta de maquinaria agrícola e industrial y la recuperación de capacidades manufactureras que fueron severamente afectadas durante años de crisis económica.

Aunque Bloomberg informó que Embraer, la única aeronáutica de la región, había sido invitada a participar en los encuentros, la empresa indicó que finalmente no envió representantes a la misión.

Salud y manufactura especializada

La delegación incluyó además representantes de dos de las principales compañías farmacéuticas brasileñas: Biolab Sanus Farmacêutica y Eurofarma.

La presencia de estas empresas se suma al interés mostrado en años recientes por compañías farmacéuticas regionales en ampliar operaciones comerciales y acuerdos de suministro en Venezuela.

Junto a ellas participaron organizaciones vinculadas al reciclaje y procesamiento industrial, como el Instituto Nacional de Procesamiento de Embalajes Vacíos (INP). La combinación de empresas farmacéuticas, manufactureras y de insumos industriales sugiere interés tanto en el suministro de productos como en posibles asociaciones productivas y esquemas de cooperación tecnológica con actores venezolanos.

Reuniones económicas y acercamiento bilateral

Parte de los empresarios brasileños también sostuvo encuentros el 16 de junio con el vicepresidente sectorial de Economía de Venezuela, Calixto Ortega Sánchez, quien encabeza simultáneamente el Centro Internacional de Inversión Productiva (CIIP).

La misión empresarial constituye una de las iniciativas de promoción económica más amplias realizadas por Brasil en Venezuela en los últimos años. Se enmarca en los esfuerzos del Gobierno de Lula da Silva para fortalecer la influencia en su país vecino a través de lazos económicos y comerciales, ante una nueva etapa de apertura y crecimiento.

La Embajada de Brasil en Caracas explicó a Guacamaya que se realizaron “ruedas de diálogo empresarial, con más de 120 encuentros bilaterales (B2B) entre representantes de los sectores privados de ambos países, con miras a ampliar contactos y explorar nuevas oportunidades de cooperación e inversión”.

La misión diplomática también afirmó que “Brasil es actualmente el tercer socio comercial de Venezuela y uno de sus principales proveedores de maíz, arroz, azúcar, insumos agropecuarios y productos manufacturados. El comercio bilateral presenta un importante potencial de crecimiento, particularmente en áreas como petróleo y gas, minería, electricidad e infraestructura asociada, envases plásticos, carnes, transporte urbano, tractores, camiones, equipos agrícolas, fármacos y servicios de salud”.

Los encuentros también habrían permitido “identificar oportunidades para fortalecer la cooperación institucional, promover el intercambio de experiencias y buenas prácticas, y contribuir a la construcción de un entorno favorable para los negocios y las inversiones entre ambos países”.

Desde una perspectiva geopolítica, la visita de esta misión empresarial brasileña va mucho más allá de una simple búsqueda de oportunidades comerciales. Representa un movimiento coherente con varias constantes históricas de la política exterior brasileña: autonomía estratégica, rechazo a la exclusión de actores extrarregionales, fortalecimiento de la integración regional y defensa de Brasil como potencia articuladora de América del Sur. 

Venezuela como cuestión estratégica para Brasil

Desde el 3 de enero de 2026, cuando Estados Unidos intervino militarmente en Venezuela y promovió un nuevo esquema político y económico, Brasil mantuvo una posición particularmente cuidadosa. Lula calificó la operación estadounidense como una violación de la soberanía y un precedente peligroso para la región, mientras insistía en la necesidad de soluciones negociadas.

Sin embargo, Brasil tampoco rompió relaciones con las nuevas autoridades venezolanas ni se marginó del proceso económico posterior. Por el contrario, ha buscado mantener canales abiertos y ampliar su presencia.

Esto revela un principio clásico de Itamaraty: Brasil rechaza que Sudamérica se convierta en un espacio de influencia exclusiva de una potencia externa, incluso cuando no comparte plenamente con los gobiernos involucrados. 

El problema no es únicamente quién gobierna Venezuela, sino quién controla la futura reconstrucción económica del país. Evitar un monopolio estadounidense y mantener la influencia económica sobre Venezuela también es un objetivo coherente con los intentos de Lula de involucrarse para encontrar una solución al conflicto venezolano.

Hay que tomar en cuenta que Brasil rara vez compite frontalmente con Estados Unidos; su estrategia suele consistir en construir presencia económica, diplomática e institucional que limite la exclusividad de otros actores sin provocar una confrontación abierta. La misión empresarial encaja exactamente en ese patrón.

En términos geopolíticos, Brasil parece perseguir cuatro objetivos simultáneos: recuperar un mercado históricamente importante para sus exportaciones, participar en la reconstrucción económica venezolana antes que sus competidores, evitar una hegemonía económica estadounidense exclusiva sobre Venezuela, y reafirmar su papel como principal potencia sudamericana y actor indispensable en cualquier reconfiguración regional.

Por ello, la visita de la delegación no debe interpretarse únicamente como una misión comercial. Es también una señal política: independientemente de los cambios ocurridos desde enero, Brasil considera que Venezuela sigue formando parte de su entorno estratégico inmediato y no está dispuesto a quedar al margen de la redefinición económica y geopolítica del país.


Elías Ferrer colaboró en la redacción de este artículo.

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