Los recientes acercamientos con el sector empresarial y la banca privada buscan convertir la recaudación fiscal en un soporte para el crecimiento económico en lugar de ser una traba para las empresas venezolanas. Imagen: Guacamaya.
Guacamaya, 30 de julio de 2026. El nuevo superintendente del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat), Román Maniglia, ha iniciado una serie de encuentros estratégicos con la banca privada y los principales gremios empresariales del país. Estas reuniones, celebradas durante las últimas semanas, marcan el inicio de una gestión que busca modernizar el modelo tributario hacia la digitalización y la “no punitividad”.
Desde el pasado 21 de julio, la sede del Seniat ha recibido a los líderes de Fedecámaras, Consecomercio y Conindustria. En este encuentro, calificado como “productivo” por los gremios, Maniglia expuso como ejes de su propuesta la modernización, digitalización y automatización, en lo que se perfila como el cambio más profundo en la administración tributaria venezolana en casi dos décadas.
La búsqueda de un modelo “menos punitivo”
El compromiso central de Maniglia sorprendió a los gremios del sector privado presentes en las conversaciones. “Yo quiero que el nuevo Seniat no sea punitivo, sino que sea asesor tributario para todos”, afirmó el superintendente, al enfatizar que el objetivo final es que el pago de impuestos no sea una carga incomprensible, sino un proceso fluido basado en la confianza.
Maniglia también se reunió recientemente con la Asociación Bancaria de Venezuela y redes de pago como CrediCard y Suiche7B. La meta establecida es lograr que el contribuyente pueda pagar sus compromisos con la mayor sencillez posible. “Que con tres clics usted pague sus impuestos”, destacó Maniglia, al posicionar a la banca como el canal principal para la eficiencia recaudatoria.
Por un lado, la visión es que, si el sector privado crece, la recaudación aumentará de forma natural y sin persecución. Mientras tanto, el ecosistema digital permitiría una especie de “fiscalización invisible” mediante el cruce de datos en tiempo real entre el sector financiero y el Seniat, al buscar ampliar la base de contribuyentes y reducir la informalidad sin depender exclusivamente de controles físicos tradicionales.
La hoja de ruta empresarial y financiera
Aunque el sector privado ha calificado los acercamientos como “productivos”, como fue adelantado anteriormente, los gremios como Fedecámaras, Consecomercio y Conindustria han dejado claro que la modernización tecnológica es insuficiente si no viene acompañada de una reducción en la carga fiscal.
En la mesa de negociación, el sector empresarial presentó propuestas de “choque” para dinamizar la producción:
- Alivio en el flujo de caja: Una de las peticiones más urgentes es extender el plazo de declaración del IVA de 15 a 30 días y reducir las retenciones del Impuesto sobre la Renta (ISLR) del 75% actual a niveles de entre 25% y 50%.
- Eliminación de distorsiones: Existe un consenso gremial sobre la necesidad de suprimir el IGTF (Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras), al que consideran un tributo regresivo que afecta la formación de precios y la inversión extranjera.
- Armonización contra la “voracidad”: Se solicitó unificar criterios tributarios en los tres niveles de gobierno (municipal, regional y nacional) para evitar cobros excesivos que asfixian al tejido productivo.
Además, los empresarios y financieros proponen una reducción progresiva del encaje legal bancario para liberar bolívares hacia las áreas estratégicas de la producción. El plan también demanda, bajo propuesta del sector empresarial, una plataforma tecnológica transversal interconectada con el Saren, Saime e INTT que también favorezca la eliminación del uso del papel.
Un perfil financiero para la era digital
Román Daniel Maniglia Darwich, de 42 años, representa un giro tecnocrático en la dirección del ente recaudador. Es Licenciado en Comunicación Social con un MBA en Finanzas y especializaciones en criptomonedas, fintech y blockchain.
Maniglia no es precisamente un desconocido en las altas esferas del poder financiero estatal. Antes de su designación el pasado 7 de julio, venía desempeñándose simultáneamente como presidente del Banco de Venezuela (BDV) y del Viceministerio de Economía Digital, Banca, Seguros y Valores.
Su ascenso, que combina formación técnica con un sólido respaldo político. Es hijo del militar retirado y exministro de la Defensa, Ramón Orlando Maniglia, actual embajador de Venezuela en Colombia. Esto también lo perfila como un encargado ideal y leal para ejecutar la visión de “modernización” que el gobierno central busca imprimir al sistema.
El fin de la era Cabello y la reforma de Delcy Rodríguez
Este relevo en el Seniat marcó el fin de 18 años de gestión de José David Cabello al frente del organismo, hegemonía histórica asociada a un control férreo y, en ocasiones, denunciado por sectores comerciales como “punitivo” o propenso a la extorsión. El cambio además ocurre bajo el paraguas de la reforma tributaria anunciada por Delcy Rodríguez en abril de 2026, la cual busca modernizar la economía.
El nuevo Seniat debe operar en medio de la reconstrucción tras los terremotos del 24 de junio, para la cual ya Fedecámaras ha solicitado medidas aduaneras extraordinarias en La Guaira en búsqueda de evitar la parálisis del comercio exterior. Mientras tanto, comerciantes siguen denunciando que resulta “imposible tener un negocio al 100%” legal por “extorsiones” de parte de los funcionarios.
El éxito de Maniglia dependerá de que las promesas se conviertan en hechos confiables que incentiven la producción y no solo la recaudación, lo cual es el principal interés del sector financiero y empresarial. Transformar al recaudador en “asesor” es el primer paso, pero los resultados están sujetos a si la digitalización está acompañada de medidas que frenen la voracidad y devuelvan el crédito a las empresas.







