Las reservas internacionales: el oro en Inglaterra, el FMI y la reconstrucción

El Banco de Inglaterra alberga uno de los activos más valiosos de Venezuela en el exterior: 31 toneladas de oro, valoradas en 4.400 millones de dólares. Imagen: Guacamaya.

Guacamaya, 14 de agosto de 2026. Venezuela empieza a recuperar el acceso a sus reservas internacionales congeladas a partir de la crisis de reconocimiento internacional iniciada en 2019. Entre estas se encuentran 31 toneladas de oro en bóvedas del Banco de Inglaterra y Derechos Especiales de Giro en el FMI.

El 12 de agosto, en un comunicado conjunto, Jorge Rodríguez y Dinorah Figuera, representando al gobierno venezolano y la Asamblea Nacional 2015, respectivamente, anunciaron un proceso para reformar el Tribunal Supremo de Justicia y para “la recuperación de los activos de reserva internacional de Venezuela en el Banco de Inglaterra”.

El diálogo político entre ambos factores, impulsado por Estados Unidos, se inicia así, centrado no en la celebración de elecciones presidenciales, sino en reformas institucionales y la recuperación de activos.

Entre los activos del Estado venezolano en el exterior últimos también se encuentran, aunque no se ha anunciado su recuperación, 1.350 millones de euros (1.560 millones de dólares) en Novo Banco, en Portugal; alrededor de 5.000 millones de dólares en DEG del FMI; y por supuesto, la corporación de refinerías y estaciones de servicio en Estados Unidos, Citgo—aunque en el último caso no hablamos de reservas.

¿Qué son las reservas internacionales?

Son depósitos de divisas extranjeras, oro y otros activos de alta liquidez controlados por los bancos centrales. Sirven de respaldo financiero para los países, permitiendo pagar importaciones, cumplir con las deudas externas y estabilizar la moneda local.

Al representar un colchón de divisas para una economía nacional, se convierten en uno de los principales índices de confianza para una economía.

Ahora bien, no están pensadas para gastos corrientes, como sería pagar las nóminas de funcionarios, o el mantenimiento de infraestructura del Estado.

Se mantienen en cuentas de bancos centrales, y se retiran solo cuando la economía necesita liquidez. En la mayoría de países, al menos sobre el papel, estos entes son independientes del Ejecutivo, por lo que no responden a sus necesidades de gasto.

Luis Oliveros es decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Metropolitana. Afirma que “las reservas internacionales no son para el gasto corriente. El problema en Venezuela es la fragilidad institucional, que ha hecho que muchas veces pase así. Pero no debería hacerse.”

La reconstrucción tras el doble terremoto podría llevar a hacer excepciones. “En una emergencia, es muy difícil decir ‘tengo este dinero guardado y no lo voy a usar’. Por eso se ha hecho tanto hincapié en que Venezuela debe volver a los mercados internacionales; de ser así, tendría acceso al dinero de los multilaterales para la reconstrucción.”

¿Qué reservas internacionales tiene Venezuela?

El gobierno de Nicolás Maduro retiró sistemáticamente fondos de las reservas internacionales a raíz de la caída de los ingresos petroleros—entre 2008 y 2020, estos se redujeron en un 95%. El colchón de divisas, por tanto, cayó de casi 30.000 millones de dólares en 2012 a 6.400 millones en 2020.

Las reservas internacionales se ubican hoy en 13.900 millones de dólares, según el Banco Central de Venezuela. Sin embargo, la gran mayoría están congeladas, fuera del alcance de Caracas.

Una de las sumas más importantes se encuentra en una bóveda del Banco de Inglaterra: 31 toneladas de oro que hoy valdrían 4.400 millones de dólares. La importancia de estas reservas ha crecido en los últimos años debido al aumento del precio del oro. En 2019, la onza costaba 1.300 dólares, mientras que hoy supera los 4.300, triplicando su valor.

Estos lingotes de oro permanecen en un limbo jurídico desde 2019, con los tribunales ingleses argumentando que no estaba claro cuál era el gobierno legítimo de Venezuela. Tras la disolución del “Gobierno Interino” de Juan Guaidó, la Asamblea Nacional del 2015 siguió peleando para mantener este activo fuera del alcance de las autoridades en Caracas.

Tras el doble sismo, también se ha hablado de los DEG, un tipo de reserva que el FMI otorga a cada país miembro. Primero, el Fondo podría desbloquear 346 millones de dólares en este tipo de activo, según anuncios de su directora, Kristalina Georgieva.

Aparte, quedarían alrededor de 5.000 millones de dólares que fueron otorgados en respuesta a la pandemia del COVID-19, pero nunca se desembolsaron por la falta de reconocimiento institucional.

Este año, Venezuela está logrando acceder a nuevos fondos, desde mayores rentas petroleras hasta el desbloqueo de activos en el exterior. También se ha hablado de un conjunto de medidas para garantizar la transparencia, como auditorías realizadas por empresas como KPMG. Sin embargo, no se han dado a conocer los resultados de estas auditorías, ni por Washington ni por Caracas.

Con el desbloqueo de los activos en el Banco de Inglaterra, ¿cuáles serán los mecanismos de “transparencia, trazabilidad y auditoría” de los que habló el comunicado conjunto de Jorge Rodríguez y Dinorah Figuera?

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