AtlasIntel Agosto 2026: Se reajustan simpatías y críticas tras atípico julio y el pacto con EEUU

El informe destaca una percepción negativa generalizada, donde la corrupción y la crisis económica aparecen como las mayores preocupaciones de la ciudadanía. | Imagen: Guacamaya.

Sleither Fernández

Guacamaya, 08 de septiembre de 2026. La última entrega del reporte Latam Pulse de Atlas Intel y Bloomberg ha vuelto a resonar en el tablero político venezolano. Pero más allá de los números de aprobación, lo que realmente se lee entre líneas es una sociedad que está procesando cambios importantes en su economía y en los discursos que, por décadas, parecieron inamovibles.

La medición de agosto despeja la incertidumbre generada por los datos de julio, en los que María Corina Machado alcanzó un techo histórico del 72% de imagen positiva. El análisis generalizado coincide en calificar aquel salto de casi 20 puntos como una “anomalía estadística” o, en menor medida, cómo un “bono emocional” derivado del impacto social del terremoto ocurrido.

El ajuste sobre Machado y la figura de un outsider

Sin embargo, el dato más crítico para María Corina Machado no es su popularidad, sino la percepción de su capacidad real. El contraste entre la percepción y la realidad revela que su liderazgo, aunque mayoritario en el deseo popular, se enfrenta al cuestionamiento de su capacidad para ejercer el poder frente a quienes controlan las instituciones.

El desgaste en su accionar político puede verse reflejado en hechos como el tardío cuestionamiento al oficialismo en demanda de transparencia por el acuerdo petrolero, o a la incertidumbre que generan sus reuniones con figuras como Marco Rubio y los constantes rumores sobre su retorno al país, factores que la encuesta no termina de capturar pero que pesan en el ambiente político.

En este escenario de fatiga, Lorenzo Mendoza reaparece con un 46% de imagen positiva. Su inclusión en el estudio, a pesar de su silencio político, sugiere una presión latente: la de ser el “outsider” que podría servir como puente de plata tanto para una oposición sin salida como para un chavismo necesitado de una cara empresarial que valide la apertura económica ante la demanda de elecciones.

Por el lado del oficialismo, los indicadores de gestión siguen siendo críticos. La presidenta Delcy Rodríguez enfrenta una desaprobación del 60,5% y solo un 24,6% de aprobación a su conducción del gobierno. Además, el 57,9% de los encuestados califica la gestión del Ejecutivo como “mala o muy mala”.. Tanto Rodríguez como Nicolás Maduro mantienen una imagen negativa idéntica del 69%.

El pragmatismo parece haberle dado un respiro al “chavismo estructural”, que ahora se siente legitimado al negociar bajo sus propios términos. Esto explica por qué, Diosdado Cabello logró casi duplicar su aceptación, al saltar del 10% al 19% en un solo mes y Jorge Rodríguez, hasta triplicar del 5% al 18%. La base parece premiar  la capacidad de “rectificar”, aunque no deja de cuestionarse el sesgo estadístico.

El efecto petrolero en la desconfianza a Washington

Otro de los hallazgos más reveladores es la división que genera el acuerdo petrolero con Estados Unidos. Bajo este pacto, empresas estadounidenses tendrían el control mayoritario de unos 65.000 millones de barriles de nuestras reservas. La opinión pública está fracturada: un 37,6% se manifiesta en contra y un 35,4% a favor, en un contexto donde el 32,3% admite no estar informado sobre el tema.

Uno de los hallazgos más reveladores es la división que genera el acuerdo petrolero con Estados Unidos. Bajo este pacto, empresas estadounidenses tendrían el control mayoritario de unos 65.000 millones de barriles de nuestras reservas. La opinión pública está fracturada: un 37,6% se manifiesta en contra y un 35,4% a favor, en un contexto donde el 32,3% admite no estar informado sobre el tema.

La percepción de que el acuerdo beneficiará más a EE. UU. (50,2%) que a Venezuela (9,6%) parece haber pasado factura a las figuras norteamericanas. La imagen positiva de Donald Trump se desplomó de un 51% en julio a un 30% en agosto, mientras que Marco Rubio se estancó en un 30% de aceptación. Los venezolanos parecen no ver ahora qué ganarán concretamente con este pacto.

Un auge del chavismo: ¿pragmatismo o error técnico?

Los problemas que preocupan al venezolano siguen siendo estructurales: la corrupción (56%), seguida de la pobreza y el desempleo (33,3%). En el terreno económico, el 70% considera mala la situación actual del país. Aunque el estudio de agosto se centra en la evaluación de la situación actual y las expectativas, no se puede ignorar el ruido que generó la propuesta de una dolarización oficial.

A pesar de que el estudio no aborda dicha propuesta de forma directa, los datos de confianza del consumidor reflejan una tensión importante: mientras el Índice de Expectativas (IE) se mantiene en terreno positivo con 16,6, la Situación Actual (ISA) se hunde en -41,5. La posibilidad de una dolarización y los acuerdos petroleros, parecen influir en un 47% que espera una mejoría en sus finanzas familiares en 6 meses.

El auge de este reporte en la opinión pública es innegable, pero deben interpretarse con cautela. Al ser una encuesta realizada mediante Reclutamiento Digital Aleatorio (Atlas RDR), el estudio cuenta con la ventaja del anonimato, fundamental para vencer el miedo en Venezuela. No obstante, este método también arrastra sesgos de conectividad y acceso tecnológico que pueden sobre-representar a ciertos estratos urbanos.

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