Erebor: el banco de la tecno-derecha republicana que busca conectar Venezuela con Estados Unidos

Peter Thiel, capitalista de riesgo germano-estadounidense, fue cofundador de Paypal, Palantir, y el Founders Fund. También es uno de los principales financiadores del nuevo ecosistema republicano. Fotografía: Gage Skidmore.


Jorge Barragán es analista internacional, egresado de la Universidad Central de Venezuela.

Guacamaya, 20 de mayo de 2026. El posible acuerdo de corresponsalía entre el Banco de Venezuela y Erebor Bank no debe leerse únicamente como una operación financiera. Es, sobre todo, una señal política: el principal banco público venezolano podría encontrar una puerta de entrada al sistema financiero norteamericano a través de Erebor Bank respaldada por el empresario tecnológico con mayor influencia dentro del ecosistema republicano de Washington.

Aunque opera con lógica de neobanco y foco fintech, Erebor Bank es formalmente un banco nacional estadounidense. Esa condición le da mayor peso regulatorio al posible acuerdo de corresponsalía con el Banco de Venezuela.

Según Reuters, Erebor recibió una carta bancaria nacional en febrero de 2026 y cuenta entre sus inversionistas con figuras como Palmer Luckey, Joe Lonsdale y, según reportes, Peter Thiel. Estos nombres expresan el nuevo poder republicano de Silicon Valley: capital tecnológico, defensa, inteligencia artificial, nacionalismo económico y cercanía con el universo Trump–Vance.

Bloomberg reportó que Erebor ha ofrecido establecer líneas de corresponsalía con bancos venezolanos y subcuentas para sus clientes, lo que facilitaría a empresas locales abrir cuentas en Estados Unidos y mover fondos desde Venezuela con mayor fluidez.

La figura de Peter Thiel es clave para entender la dimensión política del movimiento. Cofundador de PayPal y Palantir, Thiel se ha convertido en uno de los grandes financistas del nuevo ecosistema republicano. En las elecciones de medio término de 2022 aportó cerca de 35 millones de dólares a dieciséis candidatos, doce de los cuales resultaron electos. Entre ellos estuvo JD Vance, actual vicepresidente de Estados Unidos, quien antes de su carrera política trabajó en una firma de inversión asociada al propio Thiel.

El interés de Peter Thiel por Venezuela no es solamente bancario, es por minerales críticos.

El interés de Thiel en Venezuela no se agota en la banca: también se conecta con la carrera por los minerales críticos. Thiel, cofundador de Palantir, forma parte del nuevo complejo tecnológico-militar estadounidense, donde inteligencia artificial, defensa, datos y seguridad nacional convergen como una sola industria. En mayo de 2025, el Departamento de Defensa elevó en 795 millones de dólares el contrato de Palantir para el Maven Smart System, evidencia del peso creciente de estas plataformas en la guerra algorítmica del siglo XXI.

Y esa guerra necesita minerales: drones, sensores, satélites, misiles, semiconductores, sistemas de comando e inteligencia artificial dependen de cadenas de suministro seguras de bauxita, níquel, coltán, tantalio, niobio, tierras raras y otros insumos estratégicos. Por eso Venezuela, como hemos escrito antes, puede ser leída no solo como una potencia energética, sino como una pieza posible en la arquitectura industrial de defensa y tecnología de Estados Unidos.

Para Venezuela, la implicación es evidente: una corresponsalía con un banco estadounidense, conectaría nuevamente al Banco de Venezuela con canales del sistema financiero norteamericano. No sería el levantamiento completo del aislamiento financiero, pero sí un paso operativo relevante para empresas, proveedores, importadores, exportadores y actores económicos que necesitan cuentas, pagos, dólares, trazabilidad y menor fricción bancaria.

Pero la dimensión más importante es la política. Un banco vinculado al capital tecnológico republicano quiere ser el operador financiero de la banca venezolana, no solo está viendo una oportunidad bancaria; está leyendo una ventana geopolítica.

Los potenciales ganadores son claros. Por un lado, el gobierno venezolano podría exhibir una señal de reinserción financiera. Por otro lado, las empresas venezolanas tendrían una vía más formal para operar con dólares y contrapartes internacionales. Pero, sobre todo, ganan los empresarios norteamericanos con peso político en Washington: aquellos capaces de entrar temprano en un mercado complejo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *