Fondos para reconstruir Venezuela: Las iniciativas de organismos multilaterales, países extranjeros y el Gobierno

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en una reunión de trabajo con el subsecretario general de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, Tom Fletcher, tras su llegada al país para evaluar la respuesta internacional ante la emergencia generada por los terremotos. Fotografía: Prensa Presidencial.

Guacamaya, 9 de julio de 2026. Dos semanas después del doble terremoto que sacudió el centro-norte de Venezuela el pasado 24 de junio, comienza a tomar forma una de las mayores operaciones de recuperación y reconstrucción de la historia reciente del país.

El banco de desarrollo CAF estima que Venezuela necesitará más de 15.000 millones de dólares, y las iniciativas hasta hoy no se acercan a esa magnitud. Sin embargo, ya se empiezan a formular proyectos de organismos financieros multilaterales, agencias de las Naciones Unidas, gobiernos extranjeros y del propio Estado venezolano.

La respuesta internacional combina ayuda humanitaria inmediata con instrumentos orientados a la reconstrucción de infraestructura, la recuperación de viviendas, el restablecimiento de servicios públicos y el fortalecimiento de la resiliencia frente a futuros desastres.

El Gobierno venezolano, por su parte, anunció un fondo inicial de 200 millones de dólares para financiar las primeras obras de reconstrucción y mantiene conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y otros socios internacionales para ampliar el financiamiento disponible.

Las estimaciones preliminares sitúan el costo económico del desastre entre 7.000 y 10.000 millones de dólares, según la metodología empleada. Aunque la mayor parte de los daños se concentran en el estado La Guaira y, en menor medida, en Caracas y otras ciudades del centro-norte del país, expertos coinciden en que la recuperación exigirá un esfuerzo sostenido durante varios años y una amplia cooperación internacional.

El impacto de la catástrofe y las estimaciones de pérdidas

El último balance oficial documenta un saldo trágico de al menos 3.889 muertos y más de 16.700 heridos. Un total de 17.907 personas perdieron sus viviendas, obligando a las autoridades a habilitar 89 campamentos transitorios.

Oficialmente se registran 190 edificios colapsados y otros 856 con daños estructurales. Sin embargo, en la región metropolitana de Caracas y La Guaira se calcula que el total de inmuebles destruidos o con daños severos asciende a 1.400. Mientras la vida vuelve gradualmente a la normalidad en la capital, las bases de exportación permanecen prácticamente intactas, aunque los sismos frenaron la recuperación del principal aeropuerto del país y del sector aéreo.

La firma estadounidense de análisis de riesgo Verisk (VRSK) proyecta que las pérdidas superarán los 10.000 millones de dólares, agravadas por la inflación, la baja penetración de seguros y las complejidades de las sanciones.

Una evaluación preliminar del PNUD sitúa los daños físicos directos en unos US$ 6.700 millones (entre 4.700 y 8.700 millones), equivalente al 6% del PIB.

Economistas locales que aplican metodologías del Banco Mundial y la CEPAL estiman el impacto entre US$ 7.000 y US$ 10.000 millones (del 7% al 10% del PIB) al incluir pérdidas indirectas por paralización del comercio y servicios.

La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) generó una estimación inusualmente alta de US$ 37.000 millones solo en daños físicos directos: US$ 24.000 millones en edificios (3% del total expuesto) y US$ 13.000 millones en infraestructura (4% del total expuesto).

El Gobierno crea un fondo nacional de 200 millones de dólares

Delcy Rodríguez anunció un fondo inicial de 200 millones de dólares, financiado con recursos recuperados del FMI. También llamó a liberar otros activos de Venezuela en el exterior y a levantar las sanciones en su totalidad.

Parte de los recursos se desplegará a través de la Gran Misión Venezuela Renace, encabezada por Jacqueline Farías, quien recientemente deja el Ministerio de Transporte.

También se crea un fondo de reconstrucción en el Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (BANDES), destinado a financiar proyectos de rehabilitación de infraestructura, vivienda y servicios públicos. Ya ha recibido su primera contribución del sector privado: una donación de 2 millones de dólares de la empresa minera Visco Orinoco.

Los primeros usos para estos fondos serían transferencias directas a los afectados durante seis meses, un subsidio de hasta el 80% para hipotecas y la exoneración de impuestos para compraventa y alquiler de inmuebles residenciales.

Además, estableció el Estado Mayor de Campamentos Transitorios, Vivienda e Infraestructura, encabezado por Jorge Rodríguez, el presidente de la Asamblea Nacional, para coordinar la rehabilitación de las zonas afectadas.

La nueva estructura será la encargada de supervisar tanto la construcción de soluciones habitacionales temporales como la planificación de la reconstrucción definitiva de viviendas, edificios públicos, infraestructura vial y servicios esenciales, en coordinación con los distintos organismos nacionales e internacionales que participan en la respuesta.

Los recursos recuperados del FMI provienen de los Derechos Especiales de Giro (DEG) asignados por la pandemia del COVID-19 en 2021, pero que permanecieron congelados hasta este año por el no reconocimiento de varios países al Gobierno de Venezuela. Fueron nuevamente puestos a disposición tras el restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos y, en consecuencia, con el FMI.

BID y Banco Mundial: Los bancos de desarrollo lanzan fondos de reconstrucción

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó que tanto el BID como el Banco Mundial ofrecieron cooperación no reembolsable para apoyar el proceso de reconstrucción nacional, además de poner a disposición del país líneas de crédito destinadas a financiar las siguientes etapas de recuperación.

“Ya han ofrecido cooperación no reembolsable para atender el proceso de recuperación”, afirmó Rodríguez durante una conferencia de prensa, en la que también confirmó que ambas instituciones multilaterales manifestaron su disposición a acompañar técnicamente el proceso de reconstrucción.

“El Grupo BID está con el pueblo de Venezuela en este momento difícil”, expresó el presidente del organismo, Ilan Goldfajn, en un comunicado oficial.

El BID anunció una primera asistencia superior al millón de dólares destinada a financiar asistencia humanitaria inmediata y la evaluación de daños y pérdidas, con el propósito de orientar las primeras fases de recuperación.

El paquete inicial incluye 350.000 dólares aportados directamente por el BID; entre 300.000 y 400.000 dólares provenientes de contribuciones de los Estados miembros; 100.000 y 200.000 dólares recaudados mediante la campaña interna de solidaridad “Todos con Venezuela”, integrada por aportes voluntarios de los funcionarios del Grupo BID; y 150.000 dólares destinados específicamente a la evaluación de daños y pérdidas, herramienta considerada esencial para diseñar la reconstrucción y restablecer los servicios públicos prioritarios.

CAF crea el Fondo para la Recuperación y Reconstrucción de Venezuela

En paralelo a los anuncios realizados por el BID y el Banco Mundial, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) puso en marcha el Fondo para la Recuperación y Reconstrucción de Venezuela, un mecanismo financiero diseñado para canalizar contribuciones de gobiernos, organismos internacionales, empresas, fundaciones, organizaciones de la sociedad civil y personas particulares interesadas en apoyar la recuperación del país tras los terremotos.

El Fondo busca convertir las contribuciones recibidas en proyectos concretos, bajo un esquema de administración transparente, trazabilidad y rendición permanente de cuentas. Según explicó la institución, los recursos se orientarán hacia las prioridades que definan conjuntamente CAF y el Gobierno de Venezuela, procurando responder de manera progresiva a las distintas etapas de la emergencia.

Guacamaya ha podido conocer, a través de fuentes consultadas en la institución, que distintos Estados y actores privados ya han mostrado interés en contribuir al Fondo.

Para poner en marcha este instrumento, CAF realizó un aporte semilla de un millón de dólares, destinado a financiar las primeras acciones prioritarias de respuesta. Adicionalmente, la institución anunció que asumirá íntegramente los costos administrativos y operativos del Fondo, de modo que el 100 % de las contribuciones efectuadas por los donantes será destinado directamente a las labores de atención de la emergencia, recuperación y reconstrucción.

El diseño del Fondo contempla una intervención escalonada que acompañe la evolución de la emergencia. Durante una primera etapa, los recursos se destinarán a fortalecer la respuesta inmediata mediante la ayuda humanitaria, la adquisición de suministros esenciales y el apoyo a las instituciones responsables de las operaciones de emergencia.

En una segunda fase, el Fondo financiará la rehabilitación de servicios públicos esenciales, entre ellos los sistemas de salud, de agua potable y de saneamiento, de energía eléctrica, de educación, de telecomunicaciones y de conectividad.

Finalmente, en una tercera etapa, los recursos se orientarán hacia la recuperación de los medios de vida de las comunidades afectadas, la reconstrucción temprana de la infraestructura y el fortalecimiento de la resiliencia nacional frente a futuros desastres naturales.

CAF explicó que los recursos del Fondo se administrarán de forma independiente de su patrimonio institucional y podrán recibirse tanto en dólares estadounidenses como en euros. La ejecución podrá realizarse a través de entidades elegibles o directamente por la propia institución cuando ello permita una gestión más eficiente de los proyectos.

Para los interesados en contribuir, CAF ha dispuesto números de cuentas bancarias y atiende a través de los correos forrvenezuela@caf.com y trustfunds@caf.com.

Respuesta de la Organización de las Naciones Unidas

El secretario general de la ONU, António Guterres, informó a través de su portavoz, Stéphane Dujarric, que el plan de respuesta humanitaria para Venezuela ya ha recaudado 274 millones de dólares, a los que se suman más de 32 millones de dólares aportados por el sector privado, además de donaciones en bienes y servicios. Esta iniciativa, dirigida por la OCHA, busca atender a 5,5 millones de personas vulnerables y requiere un total de 632 millones de dólares.

Por su parte, en una entrevista concedida al diario El País, el coordinador residente de la ONU en Venezuela, Gianluca Rampolla, afirmó que la reconstrucción del país dependerá no solo de la ayuda humanitaria inmediata, sino también de la capacidad de movilizar financiamiento internacional durante los próximos años.

Rampolla identificó cuatro prioridades estratégicas para la recuperación nacional: la reconstrucción de infraestructura; el acceso al financiamiento multilateral; el desbloqueo de activos financieros; y el levantamiento de las sanciones económicas que limitan la capacidad de recuperación del país.

A juicio del representante de la ONU, estos elementos serán determinantes para transformar la respuesta de emergencia en un proceso sostenido de recuperación económica y social.

En ese mismo orden de ideas, el subsecretario general de las Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, afirmó que la organización insistirá en que las sanciones no obstaculicen la respuesta a la emergencia ni el proceso de reconstrucción de Venezuela tras los terremotos del 24 de junio.

En declaraciones concedidas a EFE desde Playa Grande, una de las localidades más afectadas por el desastre, Fletcher señaló que la ONU considera indispensable garantizar excepciones humanitarias que permitan el ingreso de la asistencia necesaria sin restricciones derivadas de los regímenes de sanciones.

El responsable humanitario advirtió además que el impacto económico de los sismos será significativo y podría traducirse en una reducción de varios puntos del PIB. En ese contexto, explicó que la ONU busca trabajar conjuntamente con instituciones financieras internacionales, entre ellas el Banco Mundial y el FMI, para apoyar una transición desde la respuesta humanitaria inmediata hacia una estrategia de recuperación y reconstrucción de largo plazo.

Asimismo, Venezuela solicitó formalmente asistencia técnica y financiera al PNUD para ejecutar programas de vivienda. La solicitud fue tratada en una conversación directa entre Delcy Rodríguez y el administrador del PNUD, Alexander De Croo, acordando realizar una evaluación de necesidades posterior al desastre.

El plan, coordinado por la OCHA, tiene como objetivo asistir a 5,5 millones de personas vulnerables y requiere 632 millones de dólares para financiar operaciones vitales de protección, alimentación, salud, agua, saneamiento, refugio y recuperación temprana.

Además de los aportes financieros, la ONU destacó que numerosas empresas privadas continúan suministrando equipos, materiales, transporte, logística y otros bienes esenciales que complementan la respuesta internacional.

Hay que destacar que la comunidad internacional activó millonarios fondos de emergencia distribuidos de la siguiente manera en apoyo a las iniciativas de la ONU en Venezuela.

Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia de la ONU (CERF): Asignó 15 millones de dólares para la respuesta multisectorial inmediata.

Estados Unidos: Anunció un total de 386 millones de dólares (100 millones destinados al Fondo Humanitario de Venezuela [FHV] y otros 100 millones en asignaciones bilaterales directas a agencias y organizaciones de rescate).

Unión Europea: Aportó 5 millones de euros adicionales para la emergencia.

Alemania: Realizó una contribución de 5 millones de dólares al FHV.

Reino Unido: El comité DEC recaudó 7 millones de libras en 24 horas (incluyendo 2 millones de fondos gubernamentales de UK Aid Match).

Suiza: Anunció un aporte de 2,5 millones de francos suizos.

Suecia: Asignó 25 millones de coronas suecas para alimentación, agua y refugio temporal.

Dinamarca: Destinó 11 millones de coronas danesas a la respuesta humanitaria a través de ACNUR y la Cruz Roja.

Australia: Informó una contribución de 2 millones de dólares a través de la IFRC y el PMA.

Corea del Sur: Aportó 1,25 millones de dólares al FHV.

Noruega: Sumó recursos financieros directos a través del fondo CERF.

Estados Unidos: Geopolítica de la crisis y la reconstrucción

Uno de los hechos más significativos de la etapa posterior a la emergencia fue la visita a Venezuela del jefe del Comando Sur de Estados Unidos, Francis Donovan, quien sostuvo reuniones con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y altos funcionarios del Gobierno venezolano para coordinar la cooperación estadounidense durante la fase de reconstrucción.

De acuerdo con información difundida por Venezolana de Televisión (VTV), ambas delegaciones trabajan en una “nueva agenda de cooperación” destinada a apoyar la recuperación de la infraestructura afectada, especialmente en el estado La Guaira, una de las regiones más golpeadas por los terremotos.

La delegación estadounidense estuvo integrada también por el encargado de negocios en Venezuela, John Barrett, y el mayor general Kevin Jarrard, responsable de coordinar las operaciones de los equipos estadounidenses de búsqueda, rescate y salvamento desplegados en el país.

Por la parte venezolana participaron el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello; el ministro de Defensa, Gustavo González; el vicecanciller para Europa y Norteamérica, Oliver Blanco; y el jefe de la misión diplomática venezolana en Washington, Félix Plasencia.

Las conversaciones buscan ampliar la cooperación más allá de la fase de respuesta inmediata e incorporar proyectos vinculados con la rehabilitación de infraestructura crítica y el fortalecimiento institucional.

China pide el levantamiento de las sanciones y expresa interés en participar en la reconstrucción

China manifestó públicamente su respaldo al proceso de reconstrucción venezolano y solicitó a Estados Unidos el levantamiento de las sanciones económicas impuestas al país, al considerar que estas limitan la capacidad de recuperación tras la catástrofe.

Beijing sostuvo que la reconstrucción requiere condiciones que permitan movilizar recursos financieros, inversiones y materiales de manera más eficiente, vinculando directamente la recuperación económica con la flexibilización de las medidas restrictivas.

Fuentes consultadas por Guacamaya señalaron además que China ha expresado interés en incorporarse a la etapa de reconstrucción  mediante cooperación con el Estado y entes multilaterales.

Además de los primeros 14,7 millones de dólares en ayuda, China podría contribuir a través de multilaterales.

La posición china se suma al respaldo expresado previamente por distintos organismos multilaterales y países que participan en las labores de asistencia humanitaria.

Israel presenta un plan nacional de rehabilitación

En paralelo, la delegación israelí desplegada en Venezuela presentó oficialmente su Plan Nacional de Rehabilitación a la presidenta Delcy Rodríguez y a altos funcionarios del Gobierno venezolano.

La propuesta forma parte del trabajo que los equipos israelíes han desarrollado desde su llegada al país, inicialmente enfocados en operaciones de búsqueda y rescate y posteriormente en labores de evaluación estructural.

Actualmente, los equipos de ingeniería del Comando de Defensa Civil de Israel continúan realizando inspecciones técnicas junto con las autoridades venezolanas para determinar las condiciones de seguridad de edificios e infraestructura.

Las evaluaciones se concentran especialmente en edificios residenciales de gran altura, con el objetivo de permitir que el mayor número posible de familias pueda regresar a sus hogares una vez se verifique que las estructuras son seguras para ser habitadas.

El plan presentado contempla recomendaciones técnicas para la rehabilitación de edificaciones, criterios de reconstrucción resiliente y estrategias para reducir la vulnerabilidad frente a futuros eventos sísmicos.

La convergencia de recursos nacionales, organismos multilaterales, Naciones Unidas, bancos de desarrollo, gobiernos extranjeros, organizaciones humanitarias y cooperación técnica internacional comienza a configurar la arquitectura financiera que sostendrá la reconstrucción de Venezuela.

Aunque buena parte de la respuesta continúa concentrada en la atención de la emergencia, las iniciativas anunciadas durante los últimos días evidencian un cambio progresivo hacia una fase de recuperación de mediano y largo plazo, centrada en la reconstrucción de viviendas, infraestructura, servicios públicos y medios de vida.

Los terremotos también afectaron a Venezuela en un punto de debilidad económica: el PIB es apenas el 34% de su nivel de 2013.

El desafío, sin embargo, seguirá siendo considerable. Más allá de las primeras donaciones, los fondos de emergencia y las líneas de crédito anunciadas, las necesidades de inversión superan ampliamente los recursos movilizados hasta ahora.

La coordinación entre el Estado venezolano, los organismos multilaterales, el sector privado y la comunidad internacional será determinante para transformar la ayuda inmediata en un proceso sostenido de recuperación que permita reconstruir las zonas afectadas y fortalecer la resiliencia del país frente a futuros desastres.

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