La estadía de Machado en Panamá: Una cumbre opositora sin acuerdos y con cuestionamientos sobre la ruta electoral

La articulación de una agenda política, de movilización e institucional intentó definir una ruta clara hacia el alcance de un cronograma electoral. / Fotografía: Vente Venezuela

Guacamaya, 26 de mayo de 2026. Entre el 22 y el 25 de mayo, Ciudad de Panamá recibió a la dirigente política María Corina Machado, en lo que se constituyó como una visita multipropósito con miras hacia una transición política en Venezuela. Los focos estuvieron en una reunión sostenida el viernes con dirigentes de diversos sectores de oposición, con el fin de definir una estrategia común ante el nuevo escenario político.

Tras la captura de Nicolás Maduro en enero de este año y el establecimiento de una administración encargada bajo mandato de Delcy Rodríguez, el encuentro foráneo representó la primera reunión presencial del pleno de la Plataforma Unitaria en más de dos años. No obstante, hubo diversas reservas y reacciones por las figuras participantes y por la ausencia de alcances concretos.

Un encuentro amparado en el plan de las tres fases

El debate giró en torno al plan de tres fases esbozado por el secretario de Estado, Marco Rubio: estabilización, recuperación y transición. Los factores de oposición reunida buscaron articular mecanismos para que Estados Unidos acelere la “Fase 2” y, fundamentalmente, presionar por la “Fase 3”, que implica la celebración de elecciones presidenciales.

Machado fue tajante al respecto: “Para favorecer, acompañar y facilitar este plan, es necesario que este proceso culmine en una elección presidencial”. De este modo, la motivación central del encuentro fue la redefinición de una estrategia común frente al escenario de supervisión o amparo de Estados Unidos sobre la transición venezolana. 

El desarrollo entre la unidad y el pragmatismo

El encuentro tuvo lugar en el Hotel Megapolis y congregó a cerca de treinta dirigentes, entre ellos siete expresos políticos. La delegación incluyó figuras que viajaron desde Venezuela, como Delsa Solórzano (Encuentro Ciudadano), Juan Pablo Guanipa (Primero Justicia) y Biagio Pilieri (Convergencia), así como líderes en el exilio como Leopoldo López (Voluntad Popular) y Antonio Ledezma (Alianza al Bravo Pueblo).

La disposición en el salón de prensa fue diseñada para proyectar una imagen de amplitud y orden. Luego de un sorteo interno, Machado, que ocupó el centro, fue flanqueada a su derecha por dirigentes de Acción Democrática y a su izquierda por sectores de centroizquierda y figuras de la disidencia chavista, como Rodrigo Cabezas (exministro de Finanzas) y Atenea Jiménez (Alianza por la Soberanía y la Democracia).

La inclusión de exdirigentes prooficialismo, así como de representantes de la vieja guardia opositora, fue promovida como un esfuerzo por ampliar la base de la coalición. Ello parece responder a recomendaciones hechas por Rubio en enero. «La única manera de tener una Venezuela libre y prospera, es donde todos los sectores de la sociedad tengan participación en la política», señalaba.

No obstante, no se hicieron esperar tensiones internas en la opinión pública y cuestionamientos generados entre los propios y tradicionales seguidores de Maria Corina Machado, tras darle cabida a las figuras alternativas. Además, la reunión también permitió superar el debate sobre el reconocimiento de los resultados presidenciales de 2024 para enfocarse en la demanda de nuevos comicios.

Esta perspectiva también fue respaldada por Edmundo González Urrutia, a quien la mayoría de la oposición le endosa la victoria de aquellos comicios. El excandidato unitario, pese a recientes problemas de salud, participó de forma virtual desde Madrid y bendijo el encuentro, además de calificar camino hacia nuevas elecciones como un “punto de no retorno”.

Reacciones, alcances y reservas

Otras reacciones internas estuvieron marcadas por el esfuerzo de despejar dudas sobre un posible “reparto de cuotas”. Antonio Ledezma fue enfático: “Esto no es un acuerdo para repartir cuotas de poder. A su vez, Leopoldo López confirmó la cohesión en torno a la candidatura de la líder de Vente Venezuela: “Estamos alineando una ruta común, y es tener una elección con María Corina como candidata”.

En conjunto, los asistentes ratificaron la necesidad de un proceso electoral presidencial con garantías, incluyendo un nuevo CNE y la actualización del registro electoral para los venezolanos en el exterior. El debate fue el tiempo: Mientras el equipo de Machado estima viable un lapso de 7 meses, otros sectores ven un horizonte más lejano, hacia 2027 o incluso 2028, opción que impulsa Washington.

En paralelo, hubo reservas entre otros sectores opositores. El presidente Un Nuevo Tiempo, Manuel Rosales, no respondió en una rueda de prensa al ser consultado sobre el encuentro, aunque reafirmó el compromiso de su organización “con la unidad” y “la ruta electoral”. La tolda, excluida de la Plataforma Unitaria en 2025, junto a Unión y Cambio componen la fracción “Libertad”, principal fuerza opositora en la Asamblea Nacional, coalición que tampoco hizo eco de la reunión.

Una agenda que integró movilización y encuentros institucionales

Tras el cónclave, Machado encabezó el sábado un simbólico mitin en la Av. Cuba, que reunió a migrantes venezolanos, aunque no contó con una asistencia masiva como la que ha tenido en otros países. En la actividad, la dirigente reafirmó su promesa de retorno a la patria “muy pronto”, pese a que ha postergado la fecha en diversas ocasiones en sus distintas apariciones.

“Esto es un pacto con la gente, no solo de partidos”, aseveró en la actividad pública, luego de ser cuestionada en redes por el polémico encuentro, las figuras políticas invitadas y la ausencia de un acuerdo concreto. Posteriormente, y no distante de la controversialidad, sostuvo el domingo un encuentro con el embajador de Israel en el país centroamericano, Mattanya Cohen.

El viaje, sin embargo, culminó con una agenda diplomática de alto nivel el lunes 25 de mayo. Machado fue recibida en el Palacio de las Garzas por el presidente José Raúl Mulino y el canciller Javier Martínez-Acha. Además, recibió las Llaves de la Ciudad de Panamá de manos del alcalde Mayer Mizrachi, un gesto que simboliza el apoyo regional a su causa.

Perspectivas y desafíos para la oposición

A futuro, se espera que la oposición intensifique la presión nacional e internacional para forzar un cronograma electoral concreto. El desafío será mantener unidos a actores con trayectorias tan dispares —desde la oposición tradicional hasta el chavismo disidente— mientras se enfrentan a la estrategia de supervivencia del gobierno encargado, que busca ganar tiempo bajo el amparo de Estados Unidos.

Machado, pese a reunir el respaldo de multitud de sectores, no logró comunicar resultados concretos del encuentro.La incertidumbre sobre la posibilidad y proximidad de su retorno, también pone sobre la mesa de debate la viabilidad de las distintas opciones electorales y los mecanismos para alcanzar los comicios presidenciales.

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